El mito de los remedios caseros para la resaca
Después de una noche de excesos y copas llega la consabida resaca, un proceso fisiológico complejo para el que no existen soluciones milagrosas.

Zaragoza-
Los excesos se pagan y en una época de fiestas y celebraciones, muchos de ellos tienen que ver con el pasarse al tomar una copa de más. Durante la euforia del momento, todo parece ir bien. Sin embargo, al día siguiente llega la factura. Es la temida resaca, la respuesta fisiológica de nuestro cuerpo al abuso del alcohol. Una situación más o menos conocida por aquellos que tienen la costumbre de beber, y por ende sobre la que existen varios mitos y leyendas con mayor o menor base científica.
Los efectos de la resaca son más o menos conocidos: dolor de cabeza, malestar general, náuseas, fatiga, sed intensa o sensibilidad hacia la luz o el ruido. Por ello, muchos de los remedios caseros tienden a atacar los síntomas, sin tener en cuenta a los desencadenantes de los mismos. Algo que, incluso, en algunas ocasiones pueden empeorar estos efectos. Por ello, lo primero que hay que tener en cuenta a la hora de enfrentarnos a una resaca es, precisamente, de qué estamos hablando.
Qué es la resaca
La resaca es un conjunto de síntomas desagradables que suelen aparecer después de la ingesta excesiva de alcohol. Aunque las consecuencias pueden variar de una persona a otra, los desencadenantes suelen ser los mismos. En resumidas cuentas, la resaca se produce por uno o varios de los siguientes motivos: deshidratación, mala calidad del sueño, irritación gastrointestinal, inflamación del cuerpo y/o la exposición al acetaldehído. Además, en algunos casos también se puede producir un pequeño síndrome de abstinencia, aunque esto solo sucede en bebedores regulares.
Sin embargo, muchos de los llamados remedios caseros para la resaca no atacan estos desencadenantes, sino que buscan tratar los síntomas. Por ello pueden tener un efecto tamizante o momentáneo, aunque ni son soluciones universales ni tampoco especialmente efectivas. Estos son los remedios contra la resaca que no funcionan.
Tomar un analgésico antes de dormir
Varias son las personas que, después de una noche dura, se toman un analgésico antes de meterse en la cama. Lo hacen con la esperanza de, al día siguiente, no tener que lidiar con las consecuencias de sus excesos. Sin embargo, este supuesto remedio mágico no posee base alguna en realidad, e incluso puede ser contraproducente para nuestra salud.
Primero, porque los efectos del analgésico no son permanentes y, por ello, se van a desvanecer mientras estamos durmiendo. Pero además, se ha de tener mucho cuidado con el paracetamol, el cual no se debe combinar con el alcohol ya que eleva el riesgo de toxicidad hepática. No en vano, tanto el alcohol como los medicamentos se eliminan del organismo a través del hígado. Esto puede hacer que dicho órgano pueda verse sobrecargado, generando un daño hepático grave, incluso, en personas jóvenes y sanas.
En caso de querer combatir la resaca con un analgésico el día después, la opción más segura es el ibuprofeno. Se trata de un antiinflamatorio, por lo que posee una acción real sobre las causas de nuestro malestar. No obstante, este debe ser ingerido con grandes cantidades de agua, comida y en dosis bajas. Además, hay que tener en cuenta que puede empeorar la irritación gástrica, por lo que no es una solución adecuada para todo el mundo.
Comer grasas o carbohidratos
Son muchas las personas que después de una noche de juerga, al día siguiente apuestan por una comida grasosa o repleta de hidratos de carbono, como por ejemplo pasta, arroz o fast food. Este es un antojo común y posee cierta base científica, pues el cuerpo puede demandar una fuente de energía después de haber perdido azúcares al metabolizar el alcohol consumido la noche anterior.
Alimentos como la pasta, el arroz o las harinas blancas se descomponen en azúcares y elevan rápidamente los niveles de glucosa en nuestro organismo. Sin embargo, el consumir carbohidratos no favorece la eliminación de la resaca per se, tampoco de sus síntomas más habituales. Además, son alimentos muy pesados que en grandes cantidades pueden ser contraproducentes si poseemos problemas estomacales, producto de los excesos cometidos.
Seguir bebiendo alcohol
Hay quien piensa que seguir bebiendo al día siguiente, o al menos tomarse una cerveza nada más levantarse, ayuda a pasar la resaca. Sin embargo, como hemos visto, salvo casos muy puntuales más propios de adictos, la resaca no es un síndrome de abstinencia. Por ello, desde un punto de vista científico no tiene ningún sentido el continuar consumiendo alcohol para evitar los síntomas de la resaca. Como mucho, podría ayudar a retrasar su aparición, aunque lo más habitual es que, simplemente, sea inocuo.
Beber café
El café tampoco es un remedio contra la resaca, por mucho que así se vea retratado en muchas películas de Hollywood. Si bien el negro brebaje sí pueda servir de remedio contra la somnolencia que en ocasiones caracteriza a la resaca, gracias sobre todo a la cafeína, lo cierto es que el resto de sus propiedades pueden ser contraproducentes.
No en vano, el café posee un efecto diurético que, en grandes cantidades, puede contribuir a la deshidratación del cuerpo propia de la resaca. Además, el consumo de café puede agravar a la irritación de la mucosa intestinal, la cual ya se encuentra debilitada por el consumo de alcohol el día anterior. Por ello, las personas que sufren especialmente del aparato digestivo después de un día de farra, poseen especialmente contraindicado el tratar de pasar la mañana siguiente a base de café.
No existen los medicamentos milagrosos contra la resaca
Finalmente, desconfía de aquellos medicamentos que se anuncien como milagrosos para combatir la resaca, pues no existe dicha solución magistral. Como hemos visto, la resaca es producto de una combinación de factores y desencadenantes, por lo que no existe una pastilla que pueda terminar con ella de manera mágica.
Cómo combatir la resaca
Fundamentalmente, la resaca se pasa con el tiempo. Es necesario que el cuerpo elimine los subproductos tóxicos del metabolismo del alcohol, lo cual es un proceso. No obstante, podemos ayudar a reducir los síntomas con algunas prácticas saludables. Siendo la principal de ellas la rehidratación del cuerpo. Gran parte del malestar y dolor de cabeza que sufrimos durante una resaca se debe al efecto diurético del alcohol. Por ello, beber agua, no solo el día posterior, sino incluso durante la noche previa, nos puede ayudar a hacer la resaca más tolerable. También el consumo de caldos, que aportan sales minerales, es positivo para la resaca.
Además, consumir carbohidratos de manera moderada puede ayudarnos a subir el nivel de glucosa en sangre, mientras que la fruta nos puede aportar fructosa. No obstante, hay que evitar comidas pesadas, sobre todo grasas, pues pueden tener un efecto negativo sobre el estómago.
Finalmente, dormir sigue siendo el mejor recuperador posible. Eso sí, hay que tener en cuenta que el alcohol, si bien propicia que nos durmamos rápido, evita el disfrutar de un sueño reparador ya que reduce la fase REM. Por ello, es probable que a la mañana siguiente no sintamos descanso alguno. De ahí que es posible que nuestro cuerpo necesite una nueva dosis de sueño una vez se haya recuperado del impacto del alcohol.


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