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Abusos sexuales Un exalumno de una escuela de Montgat denuncia abusos del profesor de religión

Según explica Roger Casanovas, el profesor del colegio se masturbó delante suyo al menos en dos ocasiones durante el curso comprendido entre los años 1984 y 1985, cuando la víctima tenía sólo 14 años.

Entrada principal a la escuela Mireia de Montgat.

efe

Un exalumno de la escuela Mireia de Montgat (Barcelona) ha denunciado un nuevo caso de abusos sexuales que cometió su profesor de religión en el curso 1984-1985, cuando la víctima tenía 14 años. El hombre se llama Roger Casanovas y ha explicado que el profesor se masturbó ante él al menos en dos ocasiones durante ese curso, según publica este jueves el digital elnacional.cat.

"Era una bellísima persona, pero se ve que yo le gustaba", recuerda Casanovas, que ha decidido hacer público su testimonio a raíz de conocerse en las últimas semanas diversos casos de abusos a menores en la abadía de Montserrat, Constantí (Tarragona) y Vilobí d'Onyar (Girona).

En un escrito publicado en su perfil de Facebook, Casanovas recuerda que el primer episodio se produjo cuando cursaba primero de BUP, cuando el maestro, que era su tutor, le pidió hablar con él a solas y entraron en una pequeña habitación en la que había un sofá, una ventana y una figura del niño Jesús colgada en la pared.

Su madre, que trabajaba de profesora en el mismo colegio, decidió que lo mejor era callar

La víctima relata que el profesor, que falleció hace unos años, se sentó en el sofá y le hizo sentarse encima de sus piernas mirando a la pared, mirando al niño Jesús. Casanovas sintió entonces un ruido extraño y asegura que, desconcertado, intentó girarse, pero el profesor, que se estaba masturbando, se lo impidió aguantándole el cuello con fuerza. En declaraciones a elnacional.cat, el hombre asegura que este episodio se repitió al menos una vez más.

Coincidiendo con el primer incidente, Casanovas empezó a sufrir fuertes y reiteradas migrañas. "Había días que no podía salir de casa", asegura. "Lo que me hizo más daño fue que nadie me creyera", lamenta Casanovas, que explicó todo tanto a sus padres como a la escuela, pero en ninguno de los dos casos recibió apoyo, lamenta.

"En casa se hacía el silencio cuando hablábamos del tema", señala, a la vez que recuerda que su madre, que trabajaba de profesora en el mismo colegio, decidió que lo mejor era callar. A partir de estos episodios, la víctima explica que empeoró notablemente en el instituto y, tras cambiar el bachillerato por la formación profesional, terminó dejando de estudiar y se puso a trabajar.

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