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Ali, Ibrahim y Lawrecence, migrantes rescatados por el Aquarius: "Libia no es un lugar para ningún ser humano"

Médicos sin Fronteras ha recogido sus historias personales y, aunque cada uno tiene su propia historia, los tres coinciden en algo: la terrible experiencia de su paso por el país africano.

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Varios de los refugiados que viajaban a bordo del Aquarius./Kenny Karpov

Ali, Lawrecence, Ibrahim son tres de los 629 migrantes rescatados por el Aquarius y que viajan hacia Valencia. Médicos sin Fronteras ha recogido sus historias personales y, aunque cada uno tiene su propia historia, los tres coinciden en algo: la terrible experiencia de su paso por Libia.

"Libia no es lugar para ningún ser humano", asegura Ali, nigeriano de 18 años, que perdió a sus padres cuando tenía 11 en un accidente de coche.
Ali quería llegar a Europa pasando por Libia y in amigo de mis padres le pagó el viaje. Alí define como "terrorífico" el periplo marítimo.

"Éramos 135 en el barco. Cuando salimos, la oscuridad era total. Desgraciadamente, ninguno de nosotros tenía chalecos salvavidas. Querían mucho más dinero, pero no teníamos suficiente. Pasamos casi 24 horas en al mar (...). Antes del rescate, nuestro barco estaba lleno de agua, hasta casi la mitad. Estábamos todos tan asustados. Cuando caímos al agua, hacía frío y estaba oscuro. Estaba completamente desnudo en el mar, la gente tiraba de mí, de mi ropa", explica.

"Quiero ser médico para ayudar a mi país, porque en África hay muchas personas sufriendo"

Alí está ahora "muy contento" y su principal objetivo es hacerse médico. "Quiero ser médico para ayudar a mi país, porque en África hay muchas personas sufriendo. Mi sueño siempre ha sido ser médico y salvar vidas y, después de haberlo visto en persona en este barco, ahora lo sé: ese será siempre mi sueño", asegura.

Lawrence, también nigeriano y de 18 años, asegura que Libia es "terrible" si eres negro. "Ellos (los hombres) venden a la gente por dinero e intercambio. Te dan dinero y luego te pegan", resalta. También cayó al agua y pensó que moría.

"Tenía miedo. Nunca había visto el mar así. No tenía chaleco salvavidas, solo mi ropa. Entonces dos de vosotros me sacasteis del agua", rememora. Antes de dejar su país, era pintor, pintaba casas y edificios, y quiere trabajar de lo mismo cuando llegue a Europa aunque asegura que puede hacer "cualquier cosa".

"Grababan cómo me golpeaban para obligar a mi familia a regresar a casa a por más dinero para comprar mi libertad"

Ibrahim tiene 20 años y es de Sudán. "En Libia me golpearon con una barra de hierro y luego con una goma. Mientras, los hombres me grababan y se reían de mí. Grababan cómo me golpeaban para obligar a mi familia a regresar a casa a por más dinero para comprar mi libertad", explica.

Ibrahim fue a Al-Qatron a trabajar pero cuando llegó, fue subastado por hombres de piel clara. "Me vendieron por 1.000 dinares libios. El hombre que me compró continuó golpeándome todos los días. Apenas me daba comida, solo agua salada y galletas saladas", explica.

Finalmente, consiguió seguir su camino hacia al mar y pensaba que tardaría un par de horas en llegar a Italia y sería libre. "No tenía idea de que cruzar de Libia a Italia sería tan largo. Pensé que sería algo corto, como subirte a una barca, navegar por unas horas y ver la tierra".

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