Público
Público

Alimentación El plato único se impone en el menú de los hogares españoles

El Informe de Consumo Alimentario de 2018 constata la tendencia de la simplificación de las comidas en casa, que los expertos atribuyen a la búsqueda de una dieta más saludable adaptada a las actuales condiciones laborales y familiares.

Publicidad
Media: 3.65
Votos: 20

¿Por qué elegir la agricultura y la comida orgánica?

El plato único se impone en la dieta de los hogares españoles. El Informe de Consumo Alimentario de 2018 que elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación refleja una tendencia en la simplificación del menú casero con una subida de casi seis puntos en los últimos siete años del que consta de un solo plato, hasta situarse en el 61,2%, y un descenso del tradicional de dos platos y postre, que ha bajado cerca de 11 puntos en el mismo periodo. El mismo estudio, realizado con una muestra de 12.500 hogares, revela también un incremento del 6,5% del consumo de platos preparados y sitúa la ensalada verde como el plato más consumido, seguida de la pizza.

Sin embargo, el hecho de reducir la comida o la cena a un plato único no está relacionado directamente, como pudiera ser la primera impresión, con los estragos causados por la crisis económica y las estrecheces que sufren miles de hogares en España.

En relación a este dato, los autores del Informe precisan: “Se consolida un cambio evidente por el que nos dirigimos hacia la simplificación del menú, donde impera y se construye un nuevo contexto en las comidas y en las cenas, ya que la versatilidad y la conveniencia son la clave en el consumo”. Y añaden: “La simplificación también afecta al cocinado, pues los hogares apuestan por aquellos modos de preparación más fáciles y saludables. Con todo, nuestros platos más consumidos en casa se siguen ajustando en gran medida a una dieta mediterránea y saludable”.

La simplificación del menú no hay que interpretarla en clave negativa

La catedrática de Sociología de la Universidad de Oviedo y directora del Grupo de Investigación de Sociología de la Alimentación, Cecilia Díaz, subraya que la reducción del menú a un solo plato obedece a una serie de cambios de hábitos en la sociedad española motivados por diferentes factores, como disponer de menos tiempo para cocinar a causa de los horarios laborales o la incorporación masiva al empleo de las mujeres que antes se ocupaban de la preparación de la comida en casa. Sin embargo, a su entender, la simplificación del menú no hay que interpretarla en clave negativa, al contrario.

Esta experta en sociología de la alimentación considera que detrás del plato único hay un deseo y un interés de la sociedad española por mantener una dieta mediterránea y saludable, reduciendo los tiempos de cocinado y consumo para poder adaptarse así a las condiciones familiares y laborales imperantes, una propuesta, además, que se ha beneficiado de los adelantos técnicos de los electrodomésticos relacionados con la cocina. “En España la gente hace un esfuerzo por comer lo que considera más saludable, por mantener una comida hecha en casa más apropiada, de acuerdo con lo que representa nuestro modelo cultural, para no tener que depender de los alimentos ya procesados y preparados”, explica Cecilia Díaz.

La bajada del uso de la fiambrera puede estar relacionada también con el cambio en los menús del día

Por su parte, el dietista-nutricionista y doctor en Biología Molecular y Funcional Ramón De Cangas sostiene que el incremento de la tendencia al plato único en sí mismo no es ni bueno ni malo. “Si el plato único lleva abundantes vegetales, frutas, legumbres, cereales integrales, frutos secos, es decir, si nos ayuda a consumir más alimentos vegetales y menos alimentos animales, los cuales hay que consumir en su justa medida, es una buena opción. Pero si el plato único nos lleva a tomar, por ejemplo, habitualmente opciones como lasañas industriales, es una mala opción”.

El Informe de Consumo Alimentario de 2018 también refleja que el único índice que desciende en el hogar es el de los alimentos –preparados o sin preparar- para consumir fuera de casa: las fiambreras de antes y los tuper de ahora, básicamente. Este consumo, que llega a bajar cerca de un 4%, contrasta con el aumento del que se hace fuera del hogar –en hostelería, fundamentalmente-, que sube casi un 2% (aumentan comidas y cenas, aunque bajan desayunos y aperitivos). Al respecto, la catedrática Cecilia Díaz apunta que la bajada del uso de la fiambrera puede estar relacionada también con el cambio en los menús del día que ofrecen bares y restaurantes, donde se ha introducido la modalidad más barata del plato único, como en los hogares, lo cual contribuye a no romper la lógica de la dieta mediterránea.

Incremento de los platos preparados

Según el estudio del Ministerio, el consumo de los platos preparados (conserva, congelados, sopas, pizzas y otros) ha aumentado un 6,5% en España en el último año y supone el 4,2% de todo el consumo alimenticio en el hogar, una tendencia al alza que se observa desde 2014. Y el perfil medio de hogar consumidor de platos preparados se corresponde con los que están formados por parejas con hijos y los monoparentales, mientras que los más alejados de este tipo de consumo son los formados por jóvenes independientes o personas jubiladas.

El consumo de los platos preparados ha aumentado un 6,5% en España en el último año

Al respecto, el experto nutricionista De Cangas advierte de que el mayor consumo de alimentos preparados y ultraprocesados “nos aleja del lema de “más mercado y menos supermercado por el cual debiéramos guiarnos”. “Debemos –recalca- consumir más alimentos reales y de verdad, más alimentos frescos, de temporada y de cercanía y menos platos preparados.

En cuanto al modo de cocinar, el estudio revela que la preparación de alimentos a la plancha, en frío y al vapor son –por este orden- los métodos más habituales en los hogares españoles, que doblan casi a los guisos, fritos y al horno. Esta tendencia culinaria causa, a juicio de Cecilia Díaz, un principal damnificado: las legumbres, las reinas de la cocina de cuchareo y cuyo consumo está especialmente recomendado por la Organización Mundial de la Salud por sus beneficiosas aportaciones al organismo humano y su contribución a la sostenibilidad del planeta.

La pizza más deseada

En el ranking de los platos más consumidos en nuestro país, la ensalada verde ocupa el primer lugar, aunque ha bajado un 4% en el último año, seguida de la pizza, que ha tenido un leve descenso del 0,4%, de la ensalada de tomate, que ha experimentado el incremento más notable -9,2%-, la pechuga de pollo, que ha bajado un 3,7, y las lentejas, que descienden un 0,6%. Otro plato originario de Italia con mucho éxito en España son los macarrones, cuyo consumo ha crecido casi un 5% y es el séptimo del ránking. En el cómputo general, suben ensaladas y ensaladillas y las pastas, mientras que baja el resto, con un descenso muy acentuado –25%- de los platos que contienen patatas.

El llamativo segundo puesto de la pizza en el ranking español lo analiza así el dietista-nutricionista De Cangas: “la pizza no tiene por qué ser un alimento necesariamente negativo”, siempre dependerá de lo que le eches. Si es casera, hecha con una base de pan con una harina de grano entero y aceite de oliva virgen extra, con tomate natural y otras verduras frescas, queso tipo mozzarella, productos frescos del mar, trozos de fruta como piña, frutos secos, puede perfectamente ser tomada con cierta frecuencia y ser incluida en un patrón dietético saludable mediterráneo, precisa el experto. Pero si es una pizza “prefabricada”, lista para calentar o una de ésas que se piden fuera de casa “con masas no tan saludables, raciones elevadas de quesos grasos, con carnes procesadas y con pocas verduras, salvo algo de tomate, entonces su consumo debe ser puntual, porque no se tratan de productos saludables”.

Un entorno favorable

“La gente en España quiere comer bien y eso tiene que ver con comer sano. Tenemos una cultura alimentaria y no hemos perdido nuestra lógica de consumo saludable. Tenemos un potencial que hay que cuidar, pero para eso hay que propiciar un entorno favorable de acceso a los productos”, explica la directora del Grupo de Investigación de Sociología de la Alimentación.

"El consumidor es libre, pero compra lo que tiene a mano"

Y de ese entorno forman parte los establecimientos donde se compran los alimentos. Y el Informe de Consumo de 2018 constata que supermercados y autoservicios acaparan el 47,2% del gasto en alimentación de los hogares españoles, un 3,9% más que en 2017, mientras que la tienda tradicional es la única que ha registrado un descenso –un 4,5%- y ya no alcanza ni el 18% de las compras alimentarias en nuestro país. Al respecto, la catedrática Cecilia Díaz advierte: “El consumidor es libre, pero compra lo que tiene a mano. Es en el sistema agroalimentario donde está más la capacidad de cambio, no en el consumidor”.

Es ese sistema el que, según De Cangas, ha experimentado significativas variaciones durante los últimos años debido a la inclusión de nuevos alimentos en los mercados globales que ha llevado a una “globalización alimentaria”. “En los últimos 40‐50 años –señala el dietista-, se han producido significativos cambios que han perjudicado nuestro tradicional patrón mediterráneo y debido a ello las diferencias entre los patrones dietéticos de los países del norte y del sur de Europa se han minimizado. Sí ha habido cambios positivos, como un mayor consumo de frutas, lácteos y pescados, pero hay aspectos menos interesantes como la mayor ingesta de carnes y alimentos ultraprocesados (galletas, bollos…) y la disminución en el consumo de pan, patatas y legumbres”.

Preguntado si los españoles se alimentan hoy mejor que hace una década, este experto dietista-nutricionista da una de cal y otra de arena: “aunque hay algunos aspectos positivos, otros no lo son, porque de forma gradual nos hemos ido alejando más del patrón mediterráneo y prueba de ello es que esos cambios negativos, unidos a la menor actividad física, hacen que la obesidad y la obesidad infantil sigan creciendo. Los números no engañan”.

Más noticias en Política y Sociedad