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Aplicaciones para la playa 'Apps' con olor a la playa: desde controlar la radiación solar hasta alquilar una hamaca 

A través del móvil se pueden alquilar tumbonas o barcos, comprobar la temperatura del agua, o saber si hay oleaje. Incluso medir la exposición al sol a través de un microchip colocado en el bañador para recibir consejos y protegerse del sol.

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Una mujer, tomando el sol, rodeada de hamacas y sombrillas cerca del mar. REUTERS

Lejos queda aquella tradición en la que un miembro de la familia bajaba a primera hora de la mañana a colocar las hamacas y la sombrilla en primera línea de playa. Después, tocaba el agua para comprobar si estaba fría o caliente, miraba el color de la bandera para saber si había mucho oleaje o resaca, distribuía las toallas y montaba el campamento para volver horas más tarde acompañado. Esto ya no es tan frecuente porque, en primer lugar, en algunos municipios está prohibido dejar las sillas y demás enseres para reservar el hueco –la multa puede ascender hasta los 3.000 euros– y, en segundo, todo ello ya se puede hacer por internet a través de las aplicaciones del teléfono móvil.

La playa era un lugar al que con la excusa de evitar robos se iba sin ningún objeto de valor. Ahora la tecnología ha llegado también hasta ella y los bañistas pueden descargar aplicaciones que van desde la reserva de hamacas, hasta el alquiler un barco, un patinete, una bicicleta o una moto. Incluso existe una app que controla la radiación solar en la piel a través de un microchip que se coloca en el bañador y que envía información al teléfono.

Esta novedosa aplicación, denominada My Skin Track UV, analiza los datos de la radiación ultravioleta recogidos por el chip y los valora en función de las características que el usuario ha incluido previamente en la app: si es más blanco de piel o más moreno, adulto o niño, etc. También tiene memoria, por lo que, si durante unos días se consume mucho sol, recomienda un poco de sombra para prevenir enfermedades. “La evolución es utilizar la inteligencia artificial para darte mejores consejos, sacar estimaciones y predicciones",  explica a Público Pedro Diezman, profesor en The Valley, hub de conocimiento digital.

La app My Skin Track UV.

Aunque esta tecnología presenta dos inconvenientes. La primera es que la aplicación todavía no manda alertas, sino que el usuario tiene que revisar el móvil con cierta frecuencia para comprobar si ha estado demasiado tiempo expuesto. “Se trabaja en ello para próximas versiones”, aclara el profesor. Y, la segunda, el microchip, a la venta en Apple Store, tiene un precio de 64,95 euros.

También existen aplicaciones similares a ésta, como es el caso de Solare –solo disponible para dispositivos iOS– que a través de la geolocalización informa sobre el índice de radiación ultravioleta de la zona o manda notificaciones relacionadas con la información meteorológica. Un procedimiento parecido siguen otras como Sunscreener, Violet Plus, UV derma o Infosun.

De la misma forma que un espectador selecciona las butacas ideales para disfrutar de una película en el cine, los turistas pueden elegir desde su casa las hamacas que deseen para pasar el día en la playa. Según los gustos, tienen la posibilidad escoger las más próximas al mar en primera línea con vistas privilegiadas o las más cercanas al chiringuito. De hecho, algunas aplicaciones cuentan con la opción de llamar al camarero para no tener que desplazarse hasta la barra, como es el caso de Solclick, disponible en Android.

Otro ejemplo es Hamacapp –descargable en cualquier sistema operativo– que se instaló el verano anterior en playa de La Venús de Marbella (Málaga). Esta compañía ofrece productos complementarios como crema solar, periódicos, revistas, comida o, incluso, solicitar una cita para que te hagan un masaje. Lo que hay que hacer es elegir a través del móvil la ciudad en la que se veranea, los días que deseas disponer de la tumbona, elegir la ubicación y pagar por adelantado.

Dos imágenes de la aplicación Hamacapp, para reservar una tumbona en la playa.

Mientras que algunos bajan a la playa únicamente con una toalla, otros prefieren cargar con suficientes entretenimientos: tablas de bodyboard y surf por si hay olas, de paddle en caso de que el mar esté tranquilo, el kit de buceo por si el agua está clara, las palas de tenis por si hay mucha marea y es mejor permanecer en la arena… Si con antelación se conoce el estado del mar, el bañista se puede ahorrar cargar todos los bártulos y elegir desde casa el más apropiado. Para ello ayudan aplicaciones como TuMarea, que indica cuál es el estado del mar en el Cantábrico, en Galicia, en el Sur y en las Islas Canarias y, además, señala cuando empieza y acaba la pleamar y la bajamar.

La app TuMarea.

Otra similar es IMar, que indica datos sobre el ojeale, el viento, la temperatura del agua o la presión atmosférica en cada localidad y playa de España. Además, permite al usuario elegir sus destinos favoritos y aporta información en tiempo real.

IPlaya, IBeach o Playea son otros ejemplos de apps que permiten conocer el estado de las playas, tanto del litoral español como de algunos lugares en el extranjeros. Buscaviento es la aplicación ideal para aquellos que sean fans del windsurf o que disfruten volando una cometa. Y  para los más miedosos a las los animales del mar, IMedJelly informa sobre la presencia o ausencia de medusas en las costas.

Y para aquellos que estén dispuestos a tirar la casa por la ventana, aplicaciones como Click&boat, Natural Owners, Rent a Boat o FindShip permiten el lujo de alquilar un barco con o sin capitán. Veleros, lanchas, catamaranes, motos de agua o casas flotantes están disponibles a golpe de click. También, de un modo más económico, en las zonas de costa se han puesto de moda “plataformas que han hecho posible pedir barco-taxi indicando el origen y el destino desde el móvil”, señalan los expertos de la consultora The Valley. De esta forma, el viajero puede "disponer de barcos a demanda para hacer recorridos entre islas o puntos costeros que no están comunicados por tierra".

La playa se ha transformado en un entorno más digitalizado que nunca. No se trata únicamente de lo que ofrecen las apps. También los libros se sustituyen por dispositivos ebooks, que cada año ofrecen mejores características y, sobre todo, resistencia al agua, o incluso en algunas playas los socorristas ya no son necesarios porque son remplazados por drones vigilantes que, en caso de ver a un bañista en apuros, llevan un flotador incorporado para lanzar. Pese a ello, la elección de bajar el móvil es de cada uno y, aunque se deje olvidado en casa, de la playa se puede disfrutar igual. O hasta mejor.

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