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Los bancos 'pasan' del Acuerdo de París: las inversiones en petróleo y gas siguen al alza mientras la crisis climática amenaza al mundo

En 2021, los sesenta principales bancos del mundo destinaron más dinero a los combustibles fósiles que en en 2016, año en el que se firmó en la capital francesa el principal acuerdo internacional contra la crisis climática. 

Bombas de extracción de petróleo en Vaca Muerta en Argentina.
Bombas de extracción de petróleo en Vaca Muerta en Argentina. Agustin Marcarian / REUTERS

La banca mundial sigue dando la espalda a la lucha contra la crisis climática. En la última Cumbre del Clima de Glasgow (COP26), más de un centenar de entidades financieras firmaron un compromiso para reducir los flujos de dinero que respaldan actividades que contribuyen al calentamiento del planeta. No era la primera vez. Los bancos llevan años prometiendo cambios en sus negocios, pero esos cambios no llegan y el tiempo de acción se estrecha.

Desde que se firmó el Acuerdo de París en 2016 –el tratado internacional más importante para la lucha contra la crisis climática–, los sesenta bancos privados más grandes del mundo han incrementado la financiación y las inversiones en combustibles fósil, es decir, en petróleo, gas o carbón, cuya quema es la causa principal de la subida global de temperaturas.

Así lo evidencian los datos del informe anual Banking on Climate Caos, que detalla que la cantidad de dinero destinada en 2021 a estas materias o actividades relacionadas con ellas, 742.000 millones de dólares, se mantiene por encima de lo que se invertía antes del acuerdo climático de 2016, cuando las sesenta principales entidades bancarias destinaron 723.468 millones de dólares, una subida del 2,5%. En estos últimos seis años la banca mundial ha destinado a combustibles fósiles un total de 4,6 billones de dólares.

En 2020 y 2021, la financiación de gas, carbón y petróleo se redujo levemente, en parte, debido a las consecuencias económicas de la covid-19. Antes de la pandemia los bancos estaban destinando 829.000 millones de dólares a estos negocios. Aún así, la contracción no ha conseguido rebajar las finanzas nocivas para el clima y mantenerlas por debajo de los niveles previos al histórico acuerdo parisino.

En esas seis decenas de bancos, destacan cuatro entidades estadounidenses que acapararan una cuarta parte de toda la financiación de combustibles fósiles de los últimos seis años: JPMorgan Chase, Citi, Wells Fargo y Bank of America. De esta forma, suman 1,1 billones de dólares a actividades que se relacionan de alguna forma con los combustibles fósiles. 

La banca lleva años trabajando para cambiar su imagen, presentándose al mundo en las cumbres internacionales como ejes imprescindibles para la transición energética y como pilar central para movilizar los flujos de dinero hacia las nuevas tecnologías renovables. Sin embargo, los datos del informe revelan que estos sesenta bancos siguen otorgando crédito a empresas cuya actividad se basa en la extracción y comercialización de petróleo, gas o carbón. Concretamente, se ha destinado 26.000 millones a proyectos de exploración de hidrocarburos –nuevos yacimientos de petróleo o gas– de una veintena empresas, como las petroleras ExxonMobil o Saudi Aramco o la gasista rusa Gazprom. Esta cifra es relativa al crédito otorgado entre 2019 y 2021.

Los bancos españoles

En el listado aparecen tres entidades conocidas en España: el banco Santander, BBVA y CaixaBank. De estas, destaca el grupo dirigido por Ana Patricia Botín, pues sigue la tendencia global de incrementar las inversiones en los combustibles sucios. En 2016 este compañía destinó 6.512 millones de dólares a estos actividades y ahora, seis años después, la cantidad es de 7.920 millones. Es decir, un incremento del 21% respecto a los niveles del Acuerdo de París.

En el caso del BBVA, el banco ha reducido en cerca de mil millones sus inversiones fósiles, pasando de 4.640 millones en 2016 a 3.550 en 2021, un 23% menos en seis años. CaixaBank, por su parte, mantiene estables sus finanzas en esta materia, aunque hay un ligero descenso del 7%, al pasar de 584 millones en 2016 a 541 millones en 2021.

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