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Derechos LGTBI Condenan a cinco años y medio de cárcel al líder del grupo homófobo 'pilla-pilla'

Mykola lideró la banda de ideología neonazi desde 2013. Se dedicaban a perseguir y humillar a la población LGTBI bajo el pretexto de "combatir a pederastas". 

Imagen de la fachada del juzgado de Granollers, Barcelona./ GOOGLE MAPS

efe

Un juez de Granollers (Barcelona) ha condenado a cinco años y medio de cárcel a Mykola, líder del grupo neonazi pilla-pilla. Una banda que, bajo el pretexto de combatir a pederastas, organizaba emboscadas contra homosexuales a quienes humillaba y grababa para difundirlo después en las redes sociales. 

En su sentencia, el juzgado de lo penal número 2 de Granollers (Barcelona) ha condenado al cabecilla del grupo Mykola, de nacionalidad ucraniana, por un delito contra la integridad moral en concurso con otro de coacciones y de descubrimiento y con la agravante de superioridad y discriminación por orientación sexual. 

A los otros cinco miembros de la banda, los ha condenado por los mismos ilícitos a penas de entre 2 años y nueve meses de cárcel al corroborar que la organización tenía como objetivo "la persecución, humillación y vejación de hombres homosexuales". 

En 2013 Mykola se erigió líder del grupo 'Proyecto Pilla Pilla', creado en imitación a la banda neonazi 'Okkupay Pedofilyay'

La Fiscalía solicitaba 21 años de prisión para Mykola y penas de hasta dos años por delitos contra la integridad moral y contra la intimidad para el resto de la banda pilla-pilla, cuyos integrantes negaron durante el juicio que fuese homófobos y alegaron que sólo pretendían denunciar a adultos que se citaban con menores con fines sexuales. 

En cambio, para el magistrado Francisco Javier Molina, ha quedado probado que en noviembre de 2013 Mykola se erigió líder del grupo Proyecto Pilla Pilla, creado en imitación a la banda rusa Okkupay Pedofilyay de "clara ideología neonazi" que humillaba a homosexuales "con el pretexto aparente de identificar y neutralizar a supuestos pederastas". 

Los miembros del "pilla-pilla operaban en Les Franqueses del Vallès (Barcelona) y Granollers "criminalizando al colectivo homosexual" y "llegando a cometer agresiones físicas, grabando los ataques que cometían y sirviéndose de las redes sociales en Internet para difundirlos".

Mykola, líder del grupo homófobo "Proyecto pilla-pilla". / ATLAS

Por ese motivo, además del pago de una indemnización de 9.000 euros a cada una de las víctimas, el juez ha decretado el decomiso y clausura de los diferentes perfiles en redes sociales pertenecientes a Mykola, que incluían "vídeos con escenas de humillaciones y agresiones a personas homosexuales y de simbología nacional socialista". 

El magistrado, que destaca la relación entre Mykola y el líder ruso de Okkupay Pedofilyay, ha dado por válida así la principal tesis de la acusación, que pretendía relacionar al principal acusado con el movimiento neonazi europeo. 

Humillación e intimidación 

La sentencia da por hecho que entre los meses de noviembre y diciembre de 2013, Mykola contactó con al menos tres víctimas "con planificación previa y mediante engaño, haciéndose pasar por un menor de edad" para marcar con éstas un punto de encuentro con la excusa de querer mantener relaciones sexuales. 

Llegado el día de la cita, un grupo de entre diez y veinte personas de la banda homófoba abordaban a las víctimas "valiéndose de la notable desproporción de su fuerza numérica", las rodeaban para que no huyeran y, "de forma intimidatoria", las grababan y obligaban a responder a un interrogatorio de preguntas forzadas

Les exigían decir que eran "unos pederastas abusadores de niños" mientras los grababan

Entre otras cuestiones, les exigían que respondieran a preguntas sobre su condición sexual y familiar, que dieran sus datos personales y que reconocieran públicamente "no sólo su homosexualidad, sino también que eran unos pederastas abusadores de niños". 

Estos vídeos eran posteriormente colgados en las redes sociales donde su contenido "era accesible de forma masiva e indiscriminada a cualquier persona" llegándose a convertir muchos de ellos en "virales" y causando, subraya el magistrado, "una grave afectación a la intimidad y la dignidad de las víctimas, cuya imagen aparecía de forma reconocible y humillante". 

Además, recalca la sentencia, "estos hechos generaron en esa época y en los meses sucesivos un estado de alarma social entre la población LGTBI que temían por su seguridad e integridad, viéndose gravemente afectados en su dignidad colectiva". 

Durante el juicio, que se llevó a cabo el mes pasado, la defensa enmarcó estas acciones en un intento por ridiculizar a adultos que mantenían relaciones con menores, desmarcándose así de las acusaciones de homofobia.