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Cumbre del Clima COP25 El transporte público y otras armas urbanas para luchar contra el cambio climático

Cuatro técnicos de movilidad en representación de la sociedad civil ponen en valor el bus, el metro y el tren, al tiempo que dejan claro que no basta con transformar los vehículos en eléctricos. Los ciudadanos reclaman en la Cumbre del Clima de Madrid más espacios verdes y una mejor planificación de las urbes para, además, reducir las brechas sociales y de género.

El transporte público como arma para luchar contra el cambio climático. / EDU PARRA (EP)

Las ciudades están pensadas para los coches privados. Las aceras suelen ser estrechas y en la calzada hay coches a ambos lados aparcados, dejando poco espacio para los peatones, pero incluso para los autobuses. El cambio climático llegará también a las urbes y por eso, los ciudadanos han exigido soluciones efectivas en la Cumbre del Clima de Madrid. “Si la ciencia dice que vamos a sufrir cada vez más olas de calor vamos a necesitar herramientas para mitigar este calor… las conocidas como árboles”, ha bromeado Miguel Álvarez, ingeniero de camino y especialista en movilidad y urbanismo.

Pero no solo árboles y papeleras para reciclar, es necesario repensar el concepto de ciudades, por ejemplo eliminando aparcamientos y añadiendo zonas verdes o plazas donde crear comunidad. “Plantearnos la oportunidad que tenemos donde alojamos 40 coches en relación a centros cívicos o a colegios. Podemos imaginar muchas cosas, pero no vamos a poder hacer nada si no sacamos de allí un montón de coches”, explica Álvarez.

Además, en las ciudades surgen cada vez más otras problemáticas como qué hacer con el servicio de paquetería que se extiende. “Una alternativa podrían ser centros de carga. En vez de que pasen cientos de furgonetas por las casas que desde centros urbanos se repartan en bicicletas o que te des un paseo hasta el centro de tu barrio”, ha propuesto Álvarez. O los patinetes que han ocupado espacio en la calzada y según el ingeniero no han conseguido que se reduzcan los coches, si no que están sustituyendo viajes que antes se hacían caminando.

Colocar a las familias y a los mayores en el centro de la planificación porque son ellos los más perjudicados. Y también ellas. “Los hombres hacen muy pocos viajes vinculados al cuidado y las mujeres, la mayoría: ir a la compra, ir al colegio...”, explicaba Inés Sánchez de Madariaga, experta de género en urbanismo y arquitectura. Por eso, ellas hacen más viajes caminado: “La movilidad femenina es más sostenible que la masculina. Pero esto es un coste personal en tiempo y en restricciones al acceso de trabajo”.

La gran solución: el transporte público

Los técnicos han puesto en valor el transporte público, capaz de reducir las brechas de género y las desigualdades sociales, además de concentrar muchos viajes y, por tanto, ser el método más sostenible de todos. “El transporte público nos permite corregir estas deficiencias en las políticas”, ha explicado Adrián Fernández, ingeniero de obras públicas y responsable de movilidad de Greenpeace. “El 43% de la población española no tiene carné de conducir. Y de los que tienen carné muchos no tienen vehículo en propiedad y esto nos enlaza con la capacidad económica. El transporte público nos permite reducir las brechas sociales”, ha dicho.

Además, el debate que ha surgido en calles centrales de algunas ciudades grandes como en el ensanche de la acera de Gran Vía, no han surgido en barrios y zonas más aisladas de las urbes. Los barrios, a veces, son los grandes olvidados de la movilidad. De hecho, para José Emilio Martín, conductor de autobuses desde hace 30 años de la empresa municipal de Transporte de Madrid (EMT), es uno de los grandes problemas. “Está claro que el número de líneas totales se puede mejorar, pero el déficit que más veo en la EMT es la falta de líneas transversales. Prácticamente todas son radiales, del centro hacia la periferia pero no hay casi líneas que conecten los barrios entre sí”, ha contado.