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Día de los Mayores La revolución de los mayores

La nueva ola de la tercera edad cambiará la sociedad "hacia una más integrada y mucho menos discriminatoria". Desde el colectivo reclaman la revalorización de las pensiones y una ley de dependencia de calidad.

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Pensionistas protestan frente al Congreso, en una foto de archivo. | EFE

El mundo de las personas mayores vive una auténtica revolución. Varias campañas en las redes sociales ofrecen una imagen nueva de un colectivo que reclama sus derechos, recuerda que tiene mucho que decir y no duda en salir a la calle para sacar los colores a los políticos: tienen tiempo y ganas.

"Soy mayor y tengo derechos, que también son los tuyos", es una de esas campañas lanzadas con motivo del Día de las Personas Mayores, en la que puede enviarse un vídeo o hacerse una foto con el móvil donde se lea el derecho que se reclama y subirlo a las redes sociales con la etiqueta #SoyMayor.

¿Asistimos a una nueva generación de mayores?, preguntamos a la gerontóloga social Maite Sancho. "Estamos delante de una auténtica revolución, esto que se llama la revolución de la longevidad es un hecho, se ve con el tema de las pensiones, pero no es solo eso. Estamos hablando de una generación que se va en muchos casos muy pronto del mercado laboral y que tiene mayor formación, pero no podemos olvidar que estamos delante de un grupo muy heterogéneo, con necesidades diferentes y que responde de forma diferente; aún así está claro que es otro mundo el de la vejez que viene".

Ahora, son 9,5 millones, pero para el 2066 se estima que habrá más de 14 millones de personas con 65 y más años en España. El perfil de los mayores hoy es diferente al de hace una década. En las últimas generaciones que se han incorporado al grupo de jubilados hay muchas mujeres que han trabajado fuera de casa, destaca. "Los próximos diez años se va a incorporar ya una generación con mucho mayor grado de instrucción y mejores condiciones sociales y económicas y eso construye sociedades distintas".

"El primer reto que tiene la sociedad es empezar a combatir los estereotipos en relación con la vejez y el envejecimiento, contra esa especie de cartel que se pone una persona desde el momento en que se jubila, de que ya no tiene un rol social y que no es el que era; eso hace un daño tremendo y las nuevas generaciones que se jubilan de alguna manera no están dispuestas a entrar por ahí", añade esta experta, que preside la Fundación Amigos de los Mayores.

¿Hacia dónde vamos? Hacia una sociedad que debería ser "más integrada y mucho menos discriminatoria", apunta la especialista en mayores. "Las personas que se jubilan ahora tienen treinta años por delante para desarrollar un proyecto de vida, en el que no solo hay derechos; también hay responsabilidades, compromiso social y familiar, personas más integradas, más sanas, más formadas y más exigentes", concluye.

Los sindicatos han invitado a los mayores a salir a la calle para celebrar esta conmemoración, que coincide con las jornadas reivindicativas de pensiones dignas. ¿Pero secundan más manifestaciones que hace una década? Adela Carrió, secretaria confederal de UGT, cree que el activismo siempre ha estado en muchos de los mayores, que vivieron la dictadura y la transición a la democracia.

"Todos nuestros mayores siempre han sido reivindicativos, han sido activistas, pero llega la crisis y uno de los colectivos más afectados son los jubilados y pensionistas, y salen más a la calle".

Motivos tienen, explica la responsable sindical. "Ha habido muchos recortes, la reforma laboral y sobre todo la de las pensiones en 2013; ven cómo empiezan a perder calidad de vida, cómo no han ido a mejor y han sido conscientes de que debían salir a la calle".

También ha hecho mella la aplicación de la ley de dependencia -"que no ha sido como esperaban"-, el copago de la sanidad -"que les ha mermado los ingresos"- y son víctimas de la pobreza energética por la subida de la luz. "Ese cúmulo de circunstancias ha hecho que los mayores que siempre han estado en la calle sigan estando e incluso haya más", opina la sindicalista.

Pero los mayores también han abrazado otras banderas que no tenían nada que ver con la crisis, como la del feminismo. "Los mayores de ahora son generaciones más formadas y además también prestan su apoyo a las causas que afectan a toda la familia, a sus hijos o a sus nietos; se han dado cuenta de que o la sociedad sale a la calle a reclamar o no hacemos nada, son conscientes y además pueden salir porque tienen esas horas para hacerlo".

Para la presidenta de la Fundación Edad y Vida, María José Abraham, "los mayores están aprendiendo a organizarse a través del asociacionismo y eso requiere su tiempo", pero tienen claro lo que piden a los políticos: "Escucharnos; no pedimos cosas imposibles y no estamos luchando por nosotros, sino por nuestros hijos y por nuestros nietos".

"Entendemos que el envejecimiento es un proceso en el que estamos metidos todos, y el reto demográfico que se nos viene encima y el estado de bienestar solo va a ser sostenido si tenemos una visión muy global de la sociedad", añade.

La responsable de esta fundación, dedicada a la reflexión sobre el envejecimiento, propone "poner encima del tablero público la necesidad de hacer cambios de carácter estructural y no cortaplacistas".

"La gente necesita una buena salud, una buena prevención, unos recursos económicos y una seguridad que les permita envejecer dignamente", concluye la experta.