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Educación ¿Se toma en serio el fascismo en los institutos? Así son sus libros de texto

Un análisis del temario que se imparte en los institutos desvela reduccionismos, simplificaciones y blanqueamientos que los estudiantes interiorizan sin debates. 

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La velocidad a la que avanzan los temarios y el curso imposibilitan un adecuado estudio de estos movimientos.

Cuando uno se acerca a la historia contemporánea por primera vez y lee sobre Hitler y Mussolini la reflexión natural es: ¿cómo convencieron a tanta gente? 

La respuesta resulta descorazonadora: una crisis moral y económica abocó hacia ese inexplicable camino. Los protagonistas del siglo XX acaban siendo malos de película: irracionales, esquizofrénicos y solos en la cumbre, algo muy alejado de la realidad. Sin embargo, los libros de texto construyen relatos donde el pasado, irónicamente, puede parecer inexplicable. 

A esta manera de contar la historia, sumémosle que los acontecimientos más importantes de nuestro tiempo se dan a conocer a los estudiantes en una clase más entre Educación Física y Matemáticas. El objetivo de los adolescentes no es aprender, es aprobar. El temario se acaba convirtiendo en un puente hacia un verano sin deberes. El peligro de que el fascismo, el nazismo y "la época de Franco", como la llama un libro de Editex, acabe banalizándose, es muy alto. 

La película La Ola, inspirada en un caso real, demuestra lo propensas que pueden ser las nuevas generaciones a caer de nuevo en garras de movimientos ultraderechistas, pese a que los propios jóvenes observen el ya caduco auge de Hitler o los discursos ultras de Mussolini como algo demencial. Verlos como movimientos oportunistas, aislados y débiles impide descubrirlos en la cotidianidad, entre las noticias de deportes y en titulares poco llamativos.

¿Es lo mismo ser comunista que fascista?

Durante 4º de la ESO —todas las ramas— y 1º de Bachillerato —solo la de letras— se da historia del mundo contemporáneo, lo que supone el primer acercamiento a estos movimientos. Engloban una parte importante del temario, pero se cae en reduccionismos provocados por la necesidad de englobar varios siglos en un solo curso

Los libros de texto de todas las editoriales incluyen en el apartado de "totalitarismos" tanto el nazismo, como el fascismo italiano y el comunismo estalinista, apoyándose en los formatos de los grandes pensadores. Sin embargo, algunos manuales "se saltan" las diferencias entre la URSS, la Italia y la Alemania de los años 30.

Estos métodos llevan a que se destaquen nexos en común entre las tres ideologías: el auge del nacionalismo, el culto al líder o la eliminación de la oposición política. En ocasiones, se destaca también la exclusividad del antisemitismo nazi; una verdad a medias, ya que el antisemitismo era una realidad palpable en toda Europa.

A su vez, se suele olvidar que el antisocialismo y el anticomunismo eran características fundacionales de los movimientos ultraderechistas que se impusieron por Europa. Edelvives, por ejemplo, no lo menciona en un libro para 1º de Bachillerato.

Así se produce la sensación de que en Moscú y en Roma se gobernaba con un mismo paquete de medidas, pero denominadas de forma diferente. La confusión va a más cuando hay que explicar la II Guerra Mundial y concretar que la URSS fue el mayor contrapunto al ultraderechismo. 

"Los alumnos preguntan mucho por el genocidio, que es algo en lo que no se profundiza mucho si te das cuenta"

En otras ocasiones, se omite lo más cruel: los campos de concentración. Es lo que sucede en  el libro de Historia contemporánea de 1º de Bachillerato editado por SM. "Ese tema llama mucho la atención a los chicos por las películas que han visto. Los alumnos preguntan mucho por el genocidio, que es algo en lo que no se profundiza mucho si te das cuenta", nos cuenta B.D, profesora que ha trabajado con ese libro. 

Los libros de texto y sus temarios sobre Europa no suelen arriesgar con el relato, pero tienden a simplificaciones peligrosas. Con Mussolini sí se recuerda el apoyo de la burguesía y la monarquía, con el nazismo se destaca el apoyo popular. En todo caso, el mercado no suele ser señalado como aliado de estos movimientos. Por eso es llamativo que la editorial Santillana escriba que el poder financiero presionó a Hindeburg, presidente de Alemania, a nombrar Canciller a Hitler. No es un dato que aparezca con frecuencia en los temarios de instituto. 

El tratamiento del franquismo y la falsa neutralidad

El franquismo y la guerra civil son los temas que, casualmente, siempre se imparten en las semanas finales del curso. Agotados alumnos y apurados los profesores, suele ser una parte del temario que se suele caer del calendario.

Ningún libro recuerda que España es el país con más cunetas sin desenterrar del mundo, solo por detrás de Camboya

No es tan fiero el león como lo pintan. Ningún libro —entre los consultados— glorifica la interrupción de la II República o las cuatro décadas de franquismo. A cambio, ningún libro recuerda que España es el país con más cunetas sin desenterrar del mundo, solo por detrás de Camboya. Una supuesta neutralidad que lleva a reconocer siempre los avances económicos, pero que olvida en ocasiones a los fusilados, a los exiliados y a los presos. 

El libro de Anaya para 2º de Bachillerato se despoja de ese mantra que todos hemos oído alguna vez: "Gracias a Franco España no entró en la II Guerra Mundial"; y sitúa a la dictadura en un contexto más fiel a la realidad: la ineficiencia del dictador y la debilidad del país impedía participar en nada a gran escala. 

A.O es profesora de instituto y trabaja con este mismo libro de texto. Ella asegura que se produce una banalización muy clara de lo que fue el franquismo. "Se blanquea muchísimo. Con esa pretensión de falsa objetividad se empieza a hablar de reformas económicas, del aislamiento internacional... Pero la censura y a las ejecuciones aparecen en un párrafo pequeño", nos cuenta la profesora. "Sí, había una dictadura, pero hubo prosperidad económica. Esa exposición de los hechos favorece que los niños te pregunten, '¿si tan malo era Franco porque se creció económicamente?'. Responder a ese tipo de cuestiones y que calen, cuando faltan escasos minutos para el recreo, no es fácil", admite.

En todo el temario de segundo de bachillerato, este es el espacio que Anaya dedica a la represión Franquista.

El problema no es de Anaya, es generalizado. Esa "falsa objetividad" evoca el inmortal poema de Benedetti: Los imparciales "me dieron cuarenta y ocho horas, (y si no me mataban), para que me fuera con mi parcialidad a cuestas". 

El crecimiento económico y la visión revisionista

A menudo, los manuales de historia cometen el error de recurrir a lugares comunes, en lugar de ofrecer una visión más actualizada. Por ejemplo, se suele pasar por alto que Winston Churchill rechazó apoyar públicamente al gobierno de la República. Otra cuestión que nunca aparece en el temario es el de las empresas que financiaron el Golpe de Estado.

"La crueldad fue norma común en los territorios controlados por ambos bandos"

La perspectiva revisionista de que la guerra civil fue una lucha entre hermanos, de igual a igual y no una lucha entre un gobierno y unos golpistas está impregnada en todos los libros. "La crueldad fue norma común en los territorios controlados por ambos bandos", se puede leer en el libro de la editorial Casals. De igual manera, pone otro clavo a la II República y comenta que el Golpe del 18 de julio de 1936 tuvo cierto sentido: "La reacción justificada de un sector de españoles para defender la religión y frenar el avance del comunismo".

"Entre 1960 y 1975, el crecimiento económico fue constante", imprime Editex y hay más. La editorial apunta que uno de los motivos de los sublevados para el golpe fue la "intensificación incontrolada de la reforma agraria". Podría traducirse, de un modo más moderno, al grito: "¡Qué vienen los rojos!" 

"La ecuanimidad significa que si mañana los republicanos dicen que la tierra es plana, el New York Times sacará en portada que los dos partidos no se ponen de acuerdo en la forma de la tierra", sostenía uno de los protagonistas de la serie The Newsroom. El debate sobre la verdad tiene muchas aristas, los datos unos pocos menos, pero lo que es seguro es que en los institutos, entre la escasez de tiempo, de recursos, de ganas y de fuerzas, en ocasiones la Historia es realmente complicada de enseñar. 

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