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Entrevista a Gemma Bravo "Los vientres de alquiler nada tienen que ver con la libertad o el altruismo, sino con la pobreza y la marginación"

La activista revela la maquinaria que hay detrás de la explotación reproductiva de las mujeres. "La pérdida del útero de una madre que gesta para otros se indemniza con 2.000 euros”.

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Gemma Bravo, activista contra la explotación reproductiva.

Ha perdido la cuenta de las veces que Twitter le ha cancelado su perfil por el ataque de los lobbies pro-vientres, pero a Gemma Bravo es lo que menos le importa. Su denuncia puede más que cualquier censura. Luchar contra la mercantilización del cuerpo de las mujeres, tanto en la prostitución como en los vientres de alquiler, es su apuesta personal y sorora por un mundo en paz para la mitad de la población.

Los insultos que recibe en las redes sociales hacen si cabe más fuerte a quien tiene muy claro que solo con feminismo el mundo dejará de ser desigual. Gemma Bravo, cada día se levanta y se acuesta con una meta: “Denunciar todo lo que huela a proxenetismo reproductivo”, dice.

Por eso lleva cerca de cinco años investigando y batallando para destapar “las vergüenzas de quienes pretenden seguir haciendo del cuerpo de la mujer un lugar en venta o alquiler. No podemos permitir que las mujeres más vulnerables cedan su cuerpo como si fuera un recipiente a quienes con dinero compran su capricho de familia y no respetan los Derechos Humanos ni la dignidad de quienes solo tienen pobreza absoluta”, explica.

"En India, Tailandia, México o Nepal también se 'vendían' las noticias de que los españoles estaban atrapados en un limbo legal. Los  explotadores campan a sus anchas hasta que empieza a conocerse su malas praxis"

Su lucha la hace como feminista y “estando del lado del enemigo”. Es decir, infiltrándose en foros, asociaciones y en las propias agencias como falsa clienta. Para Bravo, investigar es la mejor baza para combatir una realidad en la que muchas más mujeres de las que hay ahora pueden acabar como en el Cuento de la criada de Margaret Atwood.

Un ejemplo de sus investigaciones es el contacto que hizo recientemente con una cuenta de Twitter (MaiteArboles) que supuestamente da asesoramiento gratuito y sin compromiso sobre gestación subrogada. “Nuestra experiencia nos ha hecho aprender a lo largo del camino que nos llevó a ser padres mediante GS. Hoy, queremos ayudar a todos lo que necesitéis información sobre como tramitamos todo el proceso”, tal y como se puede leer públicamente.

Sin embargo, con lo que Gemma se encontró es que la pareja en realidad es mediadora de una agencia de vientres de alquiler. “Hace ya un tiempo, vi esa cuenta por Twitter, ofrecían, como pareja que supuestamente había recurrido a los vientres de alquiler, ayuda e información a personas que quisieran iniciar este proceso. Realmente pensé que era eso, desde su experiencia, lo que no imaginaba que eran de una agencia de vientres de alquiler”, cuenta. Sin escrúpulos, solo hace falta dinero.

Sin escrúpulos, solo hace falta dinero

Para saber más sobre dicha cuenta y lo que ofrecían se hizo pasar como interesada junto a su supuesta pareja (de 54 y 52 años). “Empecé enviando un mail para preguntar”, reconoce a Público. Como si se tratara de una empresa con la mejor atención al cliente tuvo respuesta de manera inmediata, “en el mismo día al ratito de escribirla ya me estaban contestando”. La edad no fue inconveniente alguno. “Quería comprobar si existe algún límite en este mercado o todo es válido si mi cartera tiene posibles clientes. Por la edad no había ningún problema fue la respuesta que recibí”, reconoce.

"El entramado de este negocio es un nicho de mercado para abogados, clínicas, agencias, psicólogos, agencias de gestantes, financieras…"

Para Bravo el que estas parejas acaben siendo intermediarias es comparable a otra situación. La del consumidor de drogas que acaba convirtiéndose en camello y así extiende la actividad a nuevos compradores. “Casi todas las agencias que trabajan aquí están constituidas o formadas por explotadores reproductivos. Uno de sus ganchos de presentación es: nosotros también somos padres por gestación subrogada y entendemos la oportunidad y los retos que la gestación subrogada ofrece. Gerentes, coordinadores y una larga lista de puestos están ocupados por los mismos explotadores reproductivos. Incluso la portavoz de la última crisis de los bebés de Ucrania trabaja para una agencia”, explica.

Tras preguntar a esta “madre” sobre los lugares más recomendables para llevar a cabo todo, lo que Gemma recibió en su correo fue información de Gestavida, una agencia que curiosamente se publicita diciendo que tienen “larga experiencia en adopción internacional”, para a continuación añadir que también son expertos “en gestación subrogada, por lo que estaremos a vuestro lado en todo momento, para que tengáis con nosotros la confianza necesaria y la garantía de éxito asegurada”.

Recibió dos folletos. Uno para Florida (Estados Unidos) y otro para Ucrania. “A Florida le dije que lo descartaba porque se nos iba del presupuesto, eran 177.500 dólares, pero Ucrania podía estar bien ya que la cantidad era más asequible. Unos 58.500 euros”, explica.

Un mercado con “mucha importancia a la genética”

Además, viendo el folleto de Ucrania, la opción calidad/precio que se ofertaba a Gemma le pareció el lugar más adecuado para seguir investigando. “El programa de Gestación Subroga en Ucrania, se lleva a cabo en clínicas de fertilidad que son consideradas como clínicas de primer nivel dentro del país. Actualmente Gestavida colabora con dos clínicas que se encuentran en la ciudad de Kiev. Muchas familias han conseguido su sueño de ser padres gracias a la profesionalidad de las doctoras que llevan los casos de gestación subrogada. Se le da mucha importancia a la genética, por lo que, a diferencia de otras clínicas, ambas tienen su propio laboratorio genético que realiza todas las pruebas necesarias para descartar alteraciones cromosómicas en los embriones. Los embriones nunca salen de la clínica”, tal y como reza en la publicidad recibida.

El precio del paquete ucraniano incluye los exámenes médicos y valoración psicológica de la gestante, los gastos de desplazamiento y manutención y una compensación para la madre. “De lo que se le pagaría a ella no me comentaron. Si me dijeron que no estaba obligada a conocerla, pero si lo deseaba tenía la opción de hacerlo por Skype y verla en cada prueba médica”, recuerda.

Tras la información Bravo preguntó por los problemas que están teniendo en Ucrania las parejas y su interlocutora le dijo que no se preocupase, que no eran tales y que podrían hablar con el abogado, un tal Arturo, quien se encargaría de resolver todas sus dudas sin coste alguno. “Se trabaja con sentencia judicial de filiación para inscribir a los bebés y no tener problemas para volver a casa. Es lo que la ley española reclama y contempla para que todo sea correcto”, tal y como explicaron a Bravo.

Conversación de Gemma Bravo con la intermediaria de la explotación de mujeres donde ofrece asesoría legal.

El asesoramiento legal es algo muy a destacar. ¿Saben saltarse la ley?

Por supuesto. Escuchamos muchas veces, incluso a Ciudadanos, la petición de legislar sobre vientres de alquiler. En España esta práctica aberrante está legislada. Es contrato nulo, la filiación se determina por el parto (madre es quien pare), pero, dentro de ese artículo 10 sobre gestación por sustitución donde aparece lo anterior, tenemos el punto número 3 del cual, los explotadores reproductivos están haciendo uso. En él se habla de “la reclamación de la paternidad respecto al padre biológico”. La misma ley que lo prohíbe, les da la trampa hecha. En países sin filiación por sentencia judicial, como Ucrania, bastaba con una prueba de ADN para verificar que es el explotador reproductivo es el padre biológico. Una vez aquí, su mujer, adopta al hijo nacido de una relación extramatrimonial de su marido y ya está conseguido.

Llama la atención la formalización de contrato con la gestante en Ucrania, validado por notario. Todo es un continuo chorreo de dinero…

Si bien nos limitamos prácticamente a hablar de gestantes y explotadores reproductivos, el entramado de este negocio es un nicho de mercado para abogados, clínicas, agencias, psicólogos, agencias de gestantes, financieras… En algunos países comerciales, si equiparamos quién gana más, la agencia saldría mayor beneficiada que la propia gestante, sin la cual, el proceso sería imposible.

Curioso que dentro del paquete de Ucrania la cesárea y la recuperación de la misma no estén incluidas, o que en el caso de Florida se hable de compensación por embarazo gemelar. ¿Cuánto de ese dinero se les da a las madres de verdad?

Muchas agencias, a no ser que sea un “Paquete Vip todo incluido, desglosan todo por precios, somos productos por los que pagar o indemnizar según nuestra parte del cuerpo. La pérdida del útero por ejemplo se indemniza con 2.000 euros. Con los partos gemelares pasa igual, o es un todo incluido, o uno de los gemelos te sale por 4.000 euros más. Este es un mercado del 2x1.

¿Y lo de la incubadora “consultar precio”?

Pues así es este negocio. Lo mismo que te regalan un carrito de bebé al terminar el proceso o un móvil durante el mismo, que te cobran la incubadora con precio a estipular en cada caso.

¿Los compradores son conscientes del riesgo de la salud que corren las madres y los bebés en el embarazo?

Realmente creo que son conscientes de todo: los riesgos, la mala praxis existente y la explotación del negocio. Como me comentó una vez un explotador reproductivo: “son dos mujeres que se ayudan mutuamente, una tiene la necesidad de ser madre, una no puede tener hijos y la otra no tiene dinero para mantener a sus hijos y comprarse una casa “. Son conscientes de que las madres son mujeres con necesidad económica.

Con lo que se acaba de destapar en Kiev de tráfico de menores, inseguridad… ¿Ucrania va a dejar de ser el punto low-cost de la explotación reproductiva para continuar en otros países?

En Ucrania está pasando lo que ya pasó en su día en India, Tailandia, México o Nepal, por ejemplo, curiosamente en esos países también tuvimos lo que venden en las noticias de que los españoles están atrapados en un limbo legal. Las agencias, clínicas, explotadores reproductivos campan a sus anchas hasta que empiezan a saltar noticias en los medios, sobre las malas praxis y explotaciones a las que se somete a las mujeres, como pasó en los países citados. Y Ucrania, pienso y creo, que se unirá pronto a esa lista de países.

También se habla de “mordidas” que están pagando los compradores de bebés para poder salir de Ucrania con ellos

También, lo han reconocido hasta ellos en alguna ocasión. Pero quien no tiene escrúpulos a la hora de pagar a una mujer para comprarse un hijo biológico, puedes imaginar que no les importa pagar por un papel.

Hace poco intervino en la jornada #NoSomosHornos y exigió al Gobierno que cumpliera la ley, y que incluso detuviese a los “padres y madres de intención” nada más pisar un aeropuerto con el bebé e incluso la cárcel…

Según nuestras leyes las agencias de una actividad ilegal como esta, no podrían estar practicando en España. Y tenemos agencias de alquiler e intermediarios en muchas ciudades españolas. Según nuestras leyes, es un contrato nulo, pero en 2010 se creó una instrucción [en el Ministerio de Justicia ] para inscribir a los nacidos por vientres de alquiler en el extranjero. Si esa instrucción se anula, cerraría parte de la explotación existente. Creo que tenemos que dejar de respetar a quien delinque, y los explotadores reproductivos lo hacen. Es una práctica que no tiene cabida en nuestro ordenamiento jurídico y se les permiten demasiadas licencias, bajo penas y fobias inexistentes. No creo que una persona que comete un delito así, tenga derecho a tener bajo su responsabilidad un menor, en este país las listas de espera para adopción son largas y cualquiera de ellos quiere cuidar un menor, ser padre, madre, sin importar carga genética. Y si, según pasen por el aeropuerto detenidos, tal y como dice el Ministerio de Justicia han cometido una ilegalidad, pues ya saben las consecuencias: ¡cárcel!

¿Cómo debemos de ver a las mujeres que son explotadas?

Como mujeres que por necesidad económica no les queda otra alternativa que ofrecer su cuerpo. En muchas ocasiones nos dicen que nadie les pone una pistola en la cabeza, que lo hace voluntariamente. La necesidad es esa pistola. Querer sacar a sus hijos adelante es esa pistola. Ellas son mujeres controladas en su vida diaria, nutrición, estado de ánimo... para que el cliente, ese llamado "padre intencional", consiga sin problemas el producto por el que ha pagado, un bebé...

¿Y a las que pagan por ello?

Como enemigas de las mujeres, como individualistas que miran solo por ellas sin importarles la salud de las demás, las consecuencias y complicaciones que puede tener un embarazo.

¿Qué es peor? ¿La industria que está detrás o los que la apoyan siendo consumidores y clientes?

Sin clientes no hay demanda, no habría explotación. Creo que van de la mano, unos te venden la necesidad de tener hijos como al que le falta un riñón y el otro compra el riñón.

¿Qué supone personalmente ser activista y denunciante del alquiler de vientres? ¿Merece la pena?

Pues aún después de ser insultada merece la pena. Cuando hablaba al principio por Twitter sobre este tema, apenas había gente concienciada sobre ello, o que supieran realmente que era. A día de hoy, somos muchísimas los personas que alzamos la voz contra este negocio, y poco a poco ha ido calando en la gente esta aberración y siendo conscientes de lo realmente hay detrás. Realmente merece la pena esta lucha, ojalá poder terminar con este negocio de una vez. Como dijo la vicepresidenta del Gobierno Carmen Calvo, en #NoSomosHornos, un evento en el que tuve el placer de participar con ella y otras tantas activistas recientemente, esta práctica no tiene nada que ver con la libertad de las mujeres, ni con el altruismo, sino con problemas de pobreza y marginación de las mujeres. Ella dijo algo que aplaudo y apoyo totalmente: “Nunca ocurre nada en el cuerpo de los hombres. El cuerpo de las mujeres es siempre el campo de batalla”.

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