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Los erasmus en casa y sus pertenencias en otro país

Tan pronto el coronavirus empezó a golpear en Europa, algunos estudiantes de Erasmus decidieron volver a casa para estar con sus familias. Creyendo que la situación sería temporal no han traído sus cosas y tampoco pueden ir a por ellas. Continúan pagando los alquileres que rescinden en verano y no encuentran soluciones para recuperar todo su equipaje.

Imagen de un estudiante. Pixabay.
Imagen de un estudiante. Pixabay.

El estado de alarma ha complicado la docencia a todos los niveles educativos. En alguna universidad española se han convocado hasta huelgas telemáticas por la dificultad de abordar el curso en estas circunstancias, y la situación no es más fácil para los estudiantes del programa Erasmus. Algunos de ellos han decidido volver a sus casas para pasar la cuarentena en familia, pero por las prisas o por estar de viaje en otros países, apenas han traído una maleta de mano.

De momento el curso continúa telemáticamente, al igual que en España, para aquellos que se han quedado y también para los que han venido. Entre los nervios se han dejado el ordenador, la Tablet o apuntes, ya que creían que el confinamiento duraría un mes y que podrían regresar a realizar los exámenes. Ahora, ven desde sus hogares cómo el curso va llegando a su fin y no tienen respuestas. Pagan alquileres de hasta 500€ mensuales para un piso al que como mucho volverán a por ropa.

Los miembros de la Comisión Europea acordaron el 17 de marzo restringir los viajes a la Unión Europea para limitar la expansión del contagio de la covid-19, independientemente de los controles en los territorios interiores de cada país. Entre las excepciones al cierre de fronteras de nuestro estado se integraban los españoles o residentes en España, por eso los estudiantes pudieron viajar. En un cronograma orientativo del Ministerio de Sanidad, el Ejecutivo contempla que las restricciones de movilidad se extiendan hasta octubre, hasta cuatro meses más tarde de haber terminado los contratos de alquiler.

El estudiantado becado no se fía de contratar a alguna empresa de transportes que vaya a por sus pertenencias, ya que entre ellas tienen objetos de valor y pueden extraviarse algunas cajas, así como que en habitaciones compartidas es complicado explicar a un tercero qué es de uno y qué es de su compañero. En el peor de los casos, algunos estudiantes ya han visto sus habitaciones en alquiler todavía con sus cosas dentro. Los caseros exigen su pago mensual, aunque también haya otros que bajan el precio. Por todo ello piden opciones al Gobierno central para poder desplazarse a por su equipaje.

Sin embargo, como España tiene cerradas las fronteras, las únicas opciones que tendrían los estudiantes son o contar con el DNI del país al que viajan o estar empadronados en algún municipio, situación en la que no está ninguno. Cada alumno se ha puesto en contacto con la universidad a la que pertenece, así como con el Ministerio de Asuntos Exteriores o incluso con la embajada del país en el que estudia para que le puedan dar alguna solución.

Patricia Celada, estudiante de la Universidad de Valencia y de Erasmus en Bolonia (Francia), cuenta que ha acudido hasta la comisaría, ya que Asuntos Interiores termina derivándole a las oficinas de la Guardia Civil. "Se pasan la pelota porque nadie tiene la respuesta". Explica que no tienen un protocolo, ya que ha probado a llamar a Asuntos Exteriores y cada persona le "dice algo distinto". Además, el trajín del estado de emergencia ha provocado que no pueda tramitar los papeles de la beca Erasmus, de manera que todavía no la ha cobrado.

Ignacio Pérez López, estudiante madrileño.

Ignacio Pérez López de Madrid y estudiante en Italia, cuenta que su contrato se acaba en julio, y la única solución que ve posible a recuperar sus cosas es que su casero le haga la mudanza, pero no está del todo seguro, ya que tiene hasta "un Iphone" y "nadie" le garantiza que vengan de vuelta todas sus pertenencias. Ignacio, que estaba ya en Madrid cuando España iba a cerrar fronteras, lamenta no poder haberse despedido de los amigos que allí había hecho, y reconoce que la carrera telemáticamente le está costando. "He asumido que mi Erasmus ha acabado, y realizar las clases online con otro país y en otro idioma es un caos". También reconoce que los estudiantes de Erasmus no son "los prioritarios" pero pide que se les tenga en cuenta ya que no se les ha hecho "mención absoluta" ni siquiera por parte de las universidades españolas.

"En Francia la crisis llegó más tarde y estaba deseando poder venir a España, pero las clases seguían", relata a Público Miguel Ángel Moreno, estudiante de Ingeniería Informática de Software de la Universidad de Sevilla. "Con la suerte de que cuando se declaró la cuarentena en España en Francia suspendieron las clases". Cogió el último vuelo y se vino con una maleta y una mochila. Al llegar aquí, fue avisado de que no tendría exámenes y sigue pagando 400€ por la vivienda en Francia. La Universidad de Sevilla le ha enviado un correo preguntándole en dónde estaba, por lo demás "han pasado de nosotros", cuenta. Al haber cancelado los exámenes en su grado los profesores han puesto "más dificultad" en los trabajos y con "las clases online y los horarios diferentes está muy complicado".

Los padres de Nerea Martínez llamaron a su hija 24 horas antes de que España dejase de aceptar vuelos italianos. "Hice lo que pude", relata la estudiante del doble grado de Derecho y Relaciones Laborales. Tenía pensado cursar un año entero, pero las circunstancias lo han impedido. Ahora se pregunta qué pasará si cuando termine su contrato en junio no pueda aún viajar para recoger sus cosas. "¿Qué harán con lo nuestro?". En su momento entendió que las instituciones se centrasen en lo "importante", pero llegado mayo no saben todavía "nada, ni respectivo a los Erasmus".

La estudiante gallega Nerea Martínez.

"Queremos conseguir algún justificante, como aquellos viajantes por trabajo. El programa Erasmus está avalado por la Unión Europea, tenemos contratos de piso, podían darnos un papel de la institución correspondiente con el fin de recoger lo que tenemos allí", cuenta Nerea. También insiste en que no son "turistas" y que su única intención no va más allá que regresar a su piso para hacer la mudanza.

También hay otras estudiantes que decidieron asumir la crisis sanitaria de una manera distinta. Cristina Fuentes, estudiante de Filología Hispánica en Polonia, acordó quedarse allí con todas las consecuencias. "Nunca estuvo en mi mente volver a casa, me siento más segura aquí". Solo llevaba un mes en el país en donde cursaría el segundo cuatrimestre y quería vivir la experiencia.

En el caso de que se quiera volver, cuenta que la embajada "actualiza la situación cada día" y puede ver en Internet las diferentes opciones de regreso. Entre ellas, los vuelos y trenes internacionales no están disponibles, pero podría ir en autobús o en coche hasta Alemania y coger allí un vuelo, solo tendría que pedir unos permisos porque hay puntos en la frontera que están abiertos. Pero de momento, retornar a una España confinada no está en sus planes.

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