España formaliza el trabajo en plataformas digitales, pero no lo dignifica: solo Just Eat logra el aprobado
Fairwork España 2025 ha analizado las plataformas de reparto (Glovo, Just Eat), transporte de personas (Cabify, Uber), reparaciones (TaskRabbit), cuidados (Cuideo) y enfermería hospitalaria (Livo).
El informe señala que los problemas estructurales del sector -subcontratación, bajos salarios y falta de transparencia en el uso de algortimos- siguen sin resolverse.

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La "plataformización" del trabajo está consolidándose en España, aunque se encuentra en plena transformación. Su presencia ya no se limita a sectores como el reparto de comida o el transporte. Ahora también abarca a la enfermería hospitalaria con la aplicación Livo o a los cuidados a personas dependientes con Cuideo, lo que muestra que la "economía de plataformas" alcanza también a trabajos cualificados y tradicionalmente feminizados.
Desde la aprobación de la Ley Rider (Ley 12/2021, de 28 de septiembre) -que establecía el principio de laboralidad para los trabajadores- y la nueva directiva europea de trabajo en plataformas, estas empresas han adoptado mejoras para sus empleados. Uno de los cambios más significativos ha sido la transición de Glovo de un modelo basado en autónomos hacia los trabajadores contratados, culminada en julio de 2025. Sin embargo, el informe Fairwork España 2025 -elaborado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad de Valladolid, con financiación de la Fundación Primero de Mayo- apunta como aún hay viejas dinámicas que persisten y denuncian que los avances aún son insuficientes.
El informe ha revelado que, pese a mejoras como la contratación de trabajadores de Glovo y la consolidación de convenios colectivos en Just Eat, los problemas estructurales del sector -subcontratación, bajos salarios y falta de transparencia en el uso de algoritmos- siguen sin resolverse.
La segunda edición del proyecto, que ha sido presentado este miércoles, ha analizado siete plataformas digitales de distintos sectores: reparto (Glovo, Just Eat), transporte de personas (Cabify, Uber), reparaciones en el hogar (TaskRabbit), cuidados (Cuideo) y enfermería hospitalaria (Livo). Los expertos han tenido en cuenta cinco principios de trabajo justo para su análisis: pago, condiciones, contratos, gestión y representación. El informe ha concluido que solo Just Eat ha garantizado políticas completas de prevención de riesgos, formación y cobertura social total, al obtener un siete sobre 10, seguida a gran distancia por Cabify (3), Livo (3) y Uber (2). Cuideo, Glovo y Taskrabbit no alcanzan ningún punto. Si bien, en el caso de Glovo hay que tener en cuenta que el trabajo de campo realizado en el informe se llevó a cabo antes de que la empresa completara la puesta en marcha del nuevo modelo de trabajo formado íntegramente en repartidores asalariados.
Solo Just Eat ha garantizado políticas completas de prevención de riesgos, formación y cobertura social total
Solo Cabify, Uber, Just Eat y Livo superan el salario mínimo con 16.576 euros anuales, unos 9,26 brutos por hora. En el caso de Livo, dedicada a los servicios de enfermería hospitalaria, supera el salario vital estimado con remuneraciones de hasta 42 euros la hora en situaciones específicas. Aún así, el informe alerta de que los ingresos reales no son suficientes en muchos casos, una vez descontados costes y tiempos no remunerados, obligando a muchos trabajadores a prolongar sus jornadas o incluso a pluriemplearse.
Just Eat destaca también por ser la única con políticas integrales de prevención, formación y cobertura social, según Fairwork. Junto a Livo también son las únicas compañías que cuentan con contratos transparentes y ajustados a la legislación laboral. Las demás plataformas, aunque cumplen algunos de los requisitos medidos en el informe, aún presentan dudas sobre la adecuación de sus modelos contractuales a la normativa vigente.
Según la investigación, solo Just Eat y Cabify cumplen con criterios de gestión justa, ofreciendo procesos claros en la toma de decisiones que afecte a los trabajadores, contacto humano directo y mecanismos de reclamación sin represalias. El resto de plataformas tienen canales de comunicación, pero no se ha comprobado que realmente solucionen problemas ni permitan recurrir sanciones de manera efectiva. Además, ninguna plataforma garantiza completamente la igualdad en la gestión, ya que no se ha verificado que tengan políticas sistemáticas contra la discriminación, aunque algunas muestran avances.
En cuanto a la representación de los trabajadores, solo Just Eat, Cabify y Uber permiten que los empleados ejerzan derechos de negociación colectiva. Las dos últimas lo hacen a través de empresas asociadas que contratan a los conductores, mientras que Just Eat contrata directamente a sus repartidores y tiene un historial sólido de diálogo social y convenios colectivos, con varios órganos de representación.
"Nuestras calificaciones anuales ofrecen a los consumidores la posibilidad de elegir la plataforma con mayor puntuación que opere en un sector, contribuyendo así a presionar a las plataformas para que mejoren sus condiciones laborales y sus puntuaciones", apunta Fairwork.
Subcontrataciones
Los autores del informe reconocen que la laboralización del trabajo que se realiza en las plataformas digitales de reparto no permite, sin embargo, despejar todas las incógnitas y problemas identificados. A pesar de ser una gran mejora a la hora de que los riders sean por defecto trabajadores por cuenta ajena y que las plataformas deben informar sobre los algoritmos que regulan el trabajo de los repartidores. Glovo, por ejemplo, ha recurrido también a la subcontratación de trabajadores por medio de flotas de reparto. Las subcontrataciones, apuntan que aunque se realicen de acuerdo a la normativa, suponen en muchas ocasiones un deterioro de las condiciones laborales ya que las empresas subcontratadas suelen ofrecer convenios colectivos menos ventajosos que los de las propias empresas principales.
Tampoco garantiza el cumplimiento de los principios de trabajo justo en los sectores de cuidados o enfermería. En ambos sectores, las plataformas analizadas -Cuideo y Livio- apenas asumen responsabilidades como empleadoras y los responsables de la contratación acaban siendo las familias en el primer caso y los hospitales en el segundo. Las dos empresas operan de forma similar a una agencia de colocación, seleccionan al personal en función de las demandas de los clientes, gestionan altas y bajas en la seguridad social o tramitan el pago de las nóminas.
Precariedad y trabajadores migrantes
Por otro lado, el sector sigue caracterizándose, en términos generales, por los bajos salarios -que apenas alcanzan el salario mínimo interprofesional- y la concentración de la actividad en ciertas franjas horarias, lo que promueve la contratación a tiempo parcial. La situación de precariedad ha llevado a muchos empleados a optar por el pluriempleo. Además, recuerdan que parte del sector, sobre todo en las plataformas de comida rápida, concentra en España a un número significativo de personas migrantes en situación de fuerte vulnerabilidad que consideran este empleo como una puerta de entrada al mercado de trabajo mientras que se espera a poder optar a puestos mejor remunerados o que esperan a conseguir un permiso de trabajo, cuando se trata de migrantes en situación irregular.
Este proceso de laboralización, al poner fin al mercado irregular de subalquiler de cuentas que existía en el sector, también constituye un problema para los migrantes en situación irregular, que corren el riesgo de perder sus trabajos. Por ello, el informe alerta acerca de la necesidad de abordar las reformas laborales "con una mirada amplia, que permita conectar las políticas laborales con otro tipo de iniciativas" como "la implementación de políticas migratorias orientadas a regularizar la situación de las personas de origen migrante en situación irregular".
Por su parte, Cabify considera que "el informe vincula el cumplimiento de requisitos a las aplicaciones, cuando en realidad son las flotas colaboradoras las responsables directas de dicho cumplimiento". "Este aspecto no se refleja correctamente, ya que las flotas y/o trabajadores autónomos que operan con varias plataformas establecen sus propias normas, siendo ellas las únicas titulares y responsables de las operaciones. Cabify, por su parte, únicamente exige como condición contractual que las flotas cumplan con la legislación vigente", señala.
La empresa reitera, según se puede leer en el informe, que su papel se limita a ser una plataforma tecnológica de intermediación, sin intervenir en las condiciones de trabajo acordadas entre los titulares de licencias VTC o de taxi y sus empleados.
Mientras que Glovo recuerda que el marco laboral con el que trabaja desde julio de este año no ha sido objeto de estudio, por lo que invita a los investigadores a "abrir un proceso de análisis específico cuando exista evidencia suficiente del funcionamiento de este modelo".
"En lo que se refiere a la subcontratación: el informe asume que la subcontratación conlleva peores condiciones, sin distinguir entre modelos ni marcos de control. En particular, agradeceríamos que se evite asumir automáticamente que la subcontratación implica precariedad, pues su impacto depende de cómo se articula", añaden.
El equipo de Livo también ha apuntado a Público que su "misión consiste en digitalizar el boca oreja y las formas informales de conexión que existen entre los hospitales y los profesionales, fomentando mejor conciliación y eficiencia para ambas partes". "En ningún caso altera los modelos laborales existentes y opera bajo el estricto cumplimiento normativo establecido por los convenios del sector. En cualquier caso, tomamos nota de los resultados del informe y seguimos trabajando con todos los actores del ecosistema sanitario para sumar conjuntamente frente a los retos estructurales a los que se enfrenta el mismo", añade Carlos Manubens, consejero delegado y fundador de la empresa.
Público se ha puesto en contacto con el resto de plataformas, que no habían respondido al momento de publicarse este artículo.
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ACLARACIÓN. Un día antes de publicar esta información, Público solicitó expresamente a Cuideo su versión al respecto de la evaluación que el informe Fairwork España 2025 realiza sobre los estándares de trabajo en su compañía, sin obtener respuesta alguna.
Seis días después de la publicación del artículo, una representante de Cuideo Care Marketing se dirigió a Público para ejercer un supuesto "derecho de rectificación". Además de incluir valoraciones que nada tienen que ver con el texto publicado, señala lo siguiente sobre la compañía:
1.– Cuideo no es una plataforma digital a efectos laborales, según la definición de la normativa europea vigente y no es comparable al resto de organizaciones analizadas en el estudio.
2.- El Grupo Cuideo integra diversas sociedades bajo la misma identidad corporativa y a través de ellas presta dos modalidades principales de servicios diferenciados. Los clientes pueden optar por contratar directamente a la persona cuidadora, de modo que Cuideo actúa únicamente como agencia de colocación, o pueden contratar servicios de atención a domicilio (SAD), prestados por personal propio del grupo. Por lo tanto, Cuideo no está intentando eludir ninguna responsabilidad.
3.– Por otro lado, en cuanto al personal propio, se garantizan las condiciones mínimas del personal contratado y se respetan las condiciones laborales de todas las personas trabajadoras propias, en especial en materia salarial.


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