Público
Público

Fernando Garea El Gobierno mete mano en la agencia Efe

"Todos los presidentes han intentado controlar los medios de comunicación públicos", denuncia la Federación de Sindicatos de Periodistas tras la destitución de Fernando Garea, quien fue elegido en el Congreso con la unanimidad del arco parlamentario.

Fernando Garea y su sucesora al frente de la agencia EFE, Gabriela Cañas. / EFE
Fernando Garea y su sucesora al frente de la agencia EFE, Gabriela Cañas. / EFE

público

La destitución de Fernando Garea (Madrid, 1962) como presidente de Efe ha sorprendido tanto en la redacción de la agencia de noticias como entre los compañeros de profesión, pues el periodista había llegado al cargo después de contar con el beneplácito de todos los partidos y el respaldo del Congreso en junio de 2018. Un consenso que despejaba cualquier polémica sobre un dedazo, como había sucedido anteriormente en otras empresas públicas.

Garea era adjunto al director de El Confidencial después de pasar por El País, Público, El Mundo y Diario 16. El cronista parlamentario recibió entonces la propuesta Pedro Sánchez, quien había accedido a la Presidencia del Gobierno tras presentar una moción de censura contra Mariano Rajoy, pero antes de aceptar quiso estar seguro de que contaba con el apoyo de los grupos parlamentarios de uno y otro signo ideológico.

"Esa unanimidad fue inédita", recuerda Agustín Yanel, secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas (FeSP), quien considera que el balance de su gestión al frente de la agencia es positivo. "Eso no quiere decir que todo fuese perfecto o que no tuviese enfrentamientos dentro de la casa, aunque profesionalmente había dado los primeros pasos para modernizarla", añade Yanel, quien pone como ejemplo la creación de Efeminista.

Yanel concuerda con las palabras que Garea ha dirigido a la redacción tras su destitución. "Repito y subrayo porque es oportuno: una agencia pública de noticias no es una agencia de noticias del Gobierno, ni siquiera una agencia oficial", escribió en una carta el ya expresidente de la empresa, adscrita a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) y cuyo principal accionista es el Estado.

"Sin embargo, da la sensación de que en la Moncloa hay alguien que lamentablemente piensa que es la agencia oficial del Gobierno español, cuando no es así", añade el secretario general de la FeSP. "Es la agencia estatal, porque una agencia oficial está obligada, como sucede en otros países, a difundir todos los comunicados del Ejecutivo. Efe, en cambio, tiene obligaciones, pero no escribir al dictado ni publicar lo que no sea noticia".

Objetivo: controlar los medios públicos

Esa divergencia en la concepción de la empresa ha generado "broncas" tanto en la sede central como en delegaciones, afirma Yanel, convencido del interés de los mandatarios en atar en corto medios como TVE o la propia Efe: "En general y salvo excepciones, todos los Gobiernos han intentado controlar los medios de comunicación, sobre todos los públicos, y han estado más interesados en ese control que en permitirles trabajar con independencia".

Por ello, el secretario general de la FeSP considera que su dirección debería ser elegida por concurso público, algo que ya había pedido el propio Garea, como se ha encargado de recordar en su adiós: "Logré que todos [los partidos] firmaran un documento comprometiéndose a promover la elección parlamentaria de los presidentes de Efe, porque considero que es imprescindible esa desgubernamentalización de la agencia. El PSOE no lo firmó, pero se remitió a un acuerdo de su dirección que no ha sido derogado nunca".

Yanel concluye que el intento por mantener la independencia de la agencia generó "broncas" tanto en Madrid como en las delegaciones. "Cuando ocupas un cargo como la presidencia de Efe, estás a disposición de lo que decida el Gobierno, aunque Garea no lo había hecho mal", concluye el secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas, quien destaca el plan de modernización de la agencia emprendida por él.

"La dirección de Efe depende del poder político"

"La dirección de Efe y otros medios públicos depende del poder político y frecuentemente responde al amiguismo, porque a ningún presidente del Gobierno le ha gustado no tener su control. Sin embargo, Garea era el único al que se presuponía cierta independencia", explican fuentes del sector de los medios de comunicación que conocen de cerca cómo se produjo la destitución. "Se lo han cargado porque no entró al trapo".

Otras fuentes apuntan directamente al secretario de Estado de Comunicación, Miguel Ángel Oliver. Y, sobre todo, cargan las tintas contra Iván Redondo, jefe del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. "Si no se se le hace caso a él, fuera", explican unas. "Redondo hace y deshace en Moncloa", insisten otras. "Garea iba a desempeñar en Efe el trabajo más profesional posible y a ellos no les habrá gustado. Previamente, hubo algún encontronazo y desajuste". Y luego llegó el desenlace conocido.

Algunos profesionales que prefieren omitir su nombre recuerdan que Garea quiso "darle una vuelta completa" a la agencia ante los actuales desafíos del sector, por lo que se volcó en el aspecto tecnológico, además de buscar un rejuvenecimiento de la plantilla que aún no había logrado. "Además, pretendía otorgarle una dimensión de empresa pública y no sometida al Gobierno, pero ha llegado Pedro y se lo ha llevado por delante". Las fuentes se refieren a Sánchez, responsable último de la destitución, pese a la ascendencia de Iván Redondo.

"A todos los ha puesto el presidente del Gobierno"

"A todos los encargados de Efe los ha puesto el presidente del Gobierno. Ninguno ha sido ajeno a los nombramientos y destituciones", añaden las fuentes. En democracia, por la calle Espronceda también pasaron Luis María Anson (1976-1983), Ricardo Utrilla (1983-1986), Alfonso S. Palomares (1986-1996), Miguel Ángel Gozalo (1996-2004), Álex Grijelmo (2004-2012) y José Antonio Vera Gil (2012-2018), durante cuyo mandato la sede se trasladó a la avenida de Burgos.

Algunos nombramientos, como el de Vera, exdirector de La Razón y colaborador de la Cope, sorprendieron por su marcado perfil ideológico. Algunas fuentes rebaten que su figura recordase a la de un "comisario político" y recuerdan que Fernando Garea (2018-2020) también pasó por El País, de donde procede su sucesora, Gabriela Cañas, periodista y ex directora general de Información Internacional con José Luis Rodríguez Zapatero.

En realidad, Garea aterrizó en Efe desde El Confidencial y antes había trabajado en Público o El Mundo. No obstante, goza de prestigio y reconocimiento entre la profesión, mientras que los grupos parlamentarios aceptaron por unanimidad su candidatura para dirigir la agencia, por lo que ninguna cabecera pudo empañar su trayectoria. Es más, la heterogeneidad de su currículo debería pesar a favor.

"Al margen de él, la única excepción al control de los medios públicos se produjo durante la segunda legislatura de Zapatero, como demuestra el tratamiento informativo de TVE, ejemplo de independencia", subraya Agustín Yanel. Otras fuentes del sector consultadas coinciden en la apreciación del secretario general de la Federación de Sindicatos de Periodistas y valoran la etapa de Luis Fernández al frente de la radiotelevisión pública entre 2007 y 2011, que coincidiría con la de Álex Grijelmo en Efe.

"Es impensable que lo destituyeran tan pronto"

Atrás quedan esos tiempos y hoy los intentos de mantener su independencia han dado al traste con el "plan revolucionario" que Garea había emprendido en la agencia, en pleno proceso de modernización, lo que también ha asombrado a las fuentes consultadas. "Es impensable que lo destituyeran tan pronto, en medio de esa transformación, con el coste que supone y para disgusto de la redacción. Ha sido una faena para los trabajadores, pero su marcha se ha sentido tanto en la profesión como en partidos políticos con los que se había mostrado crítico, como Podemos".

El Gobierno, a través de su ministra portavoz, María Jesús Montero, ha explicado que la destitución "forma parte del proceso normal y habitual del inicio de legislatura", cuando "diferentes equipos humanos se renuevan o cambian para adaptarse a las nuevas situaciones", en un marco "presidido por el diálogo, la transparencia y la capacidad de comunicación". Recordemos que Garea llevaba poco más de un año y medio en el cargo, un período insuficiente para poner en marcha el plan que diseñó para la agencia.

"Lo que ocurre es que ha tenido muchos altibajos con Miguel Ángel Oliver, aunque habría que ver cuál fue el detonante del cese", concluyen las fuentes. "Pero está claro que Garea siempre ha sido muy independiente y nada dócil al dictado de la Moncloa". En su carta de despedida, sin que sea necesario leer entre líneas, el periodista escribe: "Si al acabar mi mandato alguien se siente molesto, me gustaría que fuera antes el poder quien está molesto con mi gestión que la oposición. Creo que ésa es la esencia de un medio público".

Más noticias de Política y Sociedad