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La fiebre de la bicicleta se desata por las calles de Madrid durante el confinamiento

Asociaciones ecologistas y de ciclismo urbano admiten que se está produciendo una pugna por ocupar un espacio público muy cotizado.

Varios ciclistas hacen deporte por la calle Alcalá de Madrid. E.P./Joaquin Corchero
Varios ciclistas hacen deporte por la calle Alcalá de Madrid. E.P./Joaquin Corchero

Manuel Tapia Zamorano

Madrid se está convirtiendo en las últimas semanas en un improvisado velódromo en el que los ciclistas mantienen una dura pugna, junto a los paseantes y las personas que salen a correr, por ocupar un espacio público muy cotizado durante los horarios habilitados por las autoridades sanitarias para practicar el deporte en la ciudad.

Al menos esa es la impresión de muchos viandantes y corredores, que sobre todo durante el segundo tramo horario permitido, de 20.00 a 23.00 horas, se sienten invadidos por los ciclistas, que en muchas ocasiones no respetan las normas y circulan por la calzada sin mascarillas y haciendo caso omiso de las normas de distanciamiento social.

Algunos aficionados al deporte han llegado a tener la impresión de que la etapa final de la Vuelta Ciclista a España se estaba disputando estos días ante el elevado número de ciclistas presentes en las calles, e incluso han sentido miedo de ser arrollados por este particular pelotón.

Pedro Díaz, portavoz de la asociación cicloturista y de ciclismo urbano Pedalibre, reconoce que, después de tanto tiempo de confinamiento y al tener que respetar unos horarios establecidos, es hasta cierto punto normal que la gente salga en tromba a practicar deporte.

En este sentido, admitió que ahora es más habitual ver imágenes inusuales de un Paseo de la Castellana vacío de coches y lleno de paseantes, corredores y grupos de hasta ochenta ciclistas, al igual que ocurre en otras vías céntricas de la capital.

Díaz señaló que es posible que haya existido un cierto descontrol y que muchos ciclistas no estén todavía suficientemente concienciados de la importancia que supone mantener las distancias de seguridad respecto a otros compañeros, así como de la necesidad de llevar mascarillas mientras están pedaleando.

“Uno se acaba acostumbrando”

El portavoz de Pedalibre, que utiliza a diario la bicicleta para acudir a su puesto de trabajo, con independencia de que sea invierno o verano, explicó que él siempre utiliza la mascarilla y que al final “uno se acaba acostumbrando”.

“Muchas veces”, agregó, “se quiere enfrentar a peatones y ciclistas, pero ambos tenemos intereses comunes. Todas las grandes capitales europeas están quitando espacio al coche e incentivando otros medios alternativos de transporte. Es el coche el que quita espacio a los peatones y el que hace que las aceras sean ridículas”.

Una mujer con mascarilla y guantes usa una bicicleta del servicio BiciMAD, en Madrid. EFE/Chema Moya
Una mujer con mascarilla y guantes usa una bicicleta del servicio BiciMAD, en Madrid. EFE/Chema Moya

En similares términos se manifestó Juan García Vicente, de Ecologistas en Acción, quien puso de relieve que en estos días se está intentando trasladar la tradicional pugna entre automovilistas y peatones a los colectivos de ciclistas y paseantes.

En su opinión, hay que saludar esa mayor presencia en las calles de los aficionados al deporte de las dos ruedas, y hay que aprovechar la oportunidad para lograr un mayor equilibrio entre los medios alternativos de transporte y los vehículos motorizados, que ocupan el 80 por ciento del espacio público de las grandes ciudades.

García Vicente recordó que cuando era más joven solía ir con frecuencia a la Casa de Campo a correr y desde que este espacio verde quedó cerrado al tráfico ha visto cómo se ha incrementado la presencia de ciclistas, que en ocasiones se saltan las normas, hacen maniobras arriesgadas y ponen en peligro al resto de los usuarios del recinto.

Cifras récord en BiciMAD

El éxito de la bicicleta durante los días de confinamiento ha quedado reflejado también en la cifra de usuarios alcanzada por BiciMAD, el servicio de alquiler público de bicicletas eléctricas de la ciudad de Madrid.

Un hombre coge una bicicleta de BiciMAD aparcada en una calle de la capital. E.P./Marta Fernández
Un hombre coge una bicicleta de BiciMAD aparcada en una calle de la capital. E.P./Marta Fernández

De acuerdos con los datos aportados en su cuenta de Twitter por el delegado de Medio Ambiente y Movilidad del Ayuntamiento de Madrid, Borja Carabante, este servicio ha registrado el pasado fin de semana un récord histórico de 69.198 abonados. El pasado domingo contabilizó 8.773 usos, el sábado anterior 7.595 y el viernes otros 4.430 usos.

Por su parte, Félix Jiménez, de Ecologistas en Acción, insistió en que en un momento en el que la ciudad se ha reorganizado para guardar las distancias de seguridad y prevenir los contagios “ese espacio público está muy cotizado, sobre todo en las franjas horarias permitidas para hacer ejercicio físico”.

“Después de dos meses de confinamiento”, indicó, “parece lógico que la gente haya cogido masivamente la bicicleta para hacer deporte. Se están apropiando de la calzada tanto los peatones como las personas que corren y los ciclistas”.

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