Una semana de la segunda acampada por Palestina en Madrid: "Sí se puede hablar de una nueva ola"
Las tiendas de campaña se mantienen en la Universidad Complutense para protestar contra "la declaración de anexión de Gaza" y mostrar su rechazo "al rearme y al aumento de los presupuestos de guerra".

Madrid-
Un año atrás, los alrededores de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid se llenaron de tiendas de campaña y banderas de Palestina. Durante un mes, cientos de estudiantes se mantuvieron en pie de guerra, exigiendo el fin de las relaciones de las universidades públicas madrileñas –Complutense, Politécnica, Carlos III, Rey Juan Carlos, Autónoma y la de Alcalá de Henares– con Israel.
Para cuando inició la acampada, Israel llevaba siete meses masacrando a los palestinos, y las cifras de asesinados se situaban en alrededor de las 36.000 personas. En esta segunda acampada –iniciada el martes de la semana pasada en la Complutense– el genocidio se ha extendido durante 19 meses ininterrumpidos, y ya son más de 53.000 muertos en Gaza bajo los ataques del Ejército israelí, que demás, ha prolongado un bloqueo absoluto a la Franja por más de dos meses, limitando ahora la entrada de ayuda humanitaria al mínimo.
"Lo que nos lleva a volver a acampar un año más tarde es, primero de todo, la declaración de anexión de Gaza", explica Oriol Erausquin, manifestante, a Público. "Lo que supuestamente era una ofensiva militar especial, se había convertido en lo que llevábamos alertando tanto nosotras como las palestinas, que iba a ser una anexión, y efectivamente han declarado que va a ser una conquista territorial de la Franja de Gaza".
Al contrario que el año anterior –cuando las acampadas universitarias se extendieron no solo por varios campus de España sino por el mundo entero– esta segunda acampada surge como una iniciativa propia de los estudiantes de Madrid, sin ninguna organización detrás. Sin embargo, puntualizan los acampados: "El mismo día también acamparon en Londres, pocos días más tarde han acampado en Oxford, en Holanda hay tres acampadas y en Suecia hay otra".
Por ello, concluyen, que "sí se puede hablar de que está habiendo una nueva ola". Reconocen, no obstante, que "no tiene las dimensiones de las del año pasado, en parte también porque entonces en Estados Unidos había muchas y (porque) la represión por parte de Trump está siendo tan salvaje que está limitando ese alcance".
Esta situación de represión no ocurre en España, "a pesar de haber aumentado el comercio de armas con Israel desde el 7 de octubre, como denuncia el Centre Delàs". "Supone una oportunidad de oro", aseguran desde la acampada de la Complutense, para instalar las tiendas de campaña.
Leila Huwari, estudiante de origen palestino, explica que vuelven a acampar "mucho más organizadas, con más fuerza y también aprendiendo". La acampada opera bajo las líneas políticas de liberación, que suponen "defender el derecho al retorno" y "un solo Estado palestino que es libre desde el río al mar, es decir, descolonizar toda Palestina".
Rechazan "cualquier tipo de normalización con el Estado colonial israelí" así como "cualquier tipo de relaciones", y reivindican "el derecho legítimo de cualquier tipo de resistencia de un pueblo bajo colonización", recogido en la resolución 3070 de las Naciones Unidas.
Durante la primera semana de acampada, los estudiantes están llevando a cabo distintas actividades políticas y culturales: jornadas donde integrantes de Al-Yudur (asociación de juventud palestina) han hablado de la situación actual de la población de la Franja, proyecciones de documentales, visitas de personalidades como Teresa Aranguren…
Los manifestantes han establecido contacto con diversas organizaciones: Amnistía Internacional, la comunidad Hispano-Palestina, Masar Badil… También han tejido relaciones con diversos sindicatos de inquilinas y de vivienda, "ya que hay una conexión con los fondos de inversión israelíes que especulan con la vivienda".
Erausquin explica que, igualmente, mantienen contacto con el movimiento por la educación pública, como Menos Lectivas, "ya que la ley de Ayuso de universidades genera una situación de vulnerabilidad a las universidades al requerir el 30% de financiación por parte de manos privadas, lo cual lo hace vulnerable a las empresas y el lobby israelí".
Huwari: "Hay mucha gente que quiere hacer algo sobre Palestina pero no tiene todavía suficiente información o herramientas"
Huwari destaca también un enfoque en "la formación interna". Debido a que "hay mucha gente que tiene muchas ganas de hacer algo sobre Palestina pero a lo mejor no tiene todavía suficiente información o herramientas", quieren preparar a cualquiera que esté interesado.
Explica, además, que llevan a cabo "diferentes acciones para poder presionar a las universidades para que corten las relaciones, todo tipo de convenios", pues desde Acampada x Palestina advierten que algunos centros siguen manteniendo contratos con Israel.
Apoyo al embargo de armas israelí
Este martes, han participado en la concentración frente al Congreso de los Diputados en apoyo de la propuesta de ley para el embargo de armas a Israel. "Comerciar con armas con un régimen que está cometiendo un genocidio es ser copartícipe de ese genocidio. Ni siquiera podemos hablar de complicidad, sino de participación directa", asegura Erausquin.
Erausquin: "Israel es la fábrica de armas de Occidente y la población palestina su laboratorio"
En relación con esto, también se oponen "al rearme y al aumento de los presupuestos de guerra", un hecho que consideran "íntimamente vinculado con la cuestión de Palestina, ya que Israel es la fábrica de armas de Occidente y la población palestina su laboratorio, así que cada euro que se invierte en la industria militar se verá reflejado positivamente en la economía israelí".
Respecto al reciente escándalo de la participación de Israel en Eurovisión, el estudiante asevera que "no es ninguna sorpresa que se le permita participar, porque desde el principio su presencia en Eurovisión ha sido una de blanqueamiento del proyecto colonial que es Israel".
Defiende que la participación de Israel en el festival es "un reconocimiento de que es una colonia europea y de los intereses de la OTAN y de Estados Unidos en Oriente Medio". Moroccanoil, empresa israelí y principal patrocinador de Eurovisión, es el principal respaldo de Tel Aviv para mantenerse en el certamen.
Por otro lado, continúa el manifestante, la expulsión de Rusia frente a la aceptación de Israel "solo hace ver el doble rasero de la Unión Europea" y "explica una hipocresía según los intereses imperialistas que se puedan tener desde Europa", algo que califica como "una absoluta vergüenza".
Deshumanización de la población palestina
Sin dejar de mencionar los más de 53.000 asesinados desde el 7 de octubre (según el último balance de las autoridades de Gaza, controlada por Hamás), desde Acampada x Palestina denuncian los más de dos meses de bloqueo absoluto y "el debilitamiento que tiene para toda esa población haber pasado por esta hambruna".
También recuerdan el "gran trauma que les va a acompañar el resto de su vida" a los miles de niños palestinos, "que se han quedado sin ningún tipo de infancia", así como al resto de la población adulta, "que también tienen derecho a una vida digna".
Erausquin señala "la profundidad del odio y de la deshumanización desde la cual Israel se educa"
Este genocidio "es una cosa atroz que está siendo no solamente retransmitida, sino defendida de manera orgullosa y explícita por el régimen y gran parte de la población israelí". Esto demuestra "la profundidad del odio y de la deshumanización desde la cual Israel se educa y se proyecta contra la población palestina, que al final es solamente la población autóctona, la población nativa de la zona, la cual se está sometiendo a este proceso de colonia de asentamientos", argumenta Erausquin.
En palabras del estudiante, "esta acampada se plantea este año como un espacio de organización presencial para toda aquella persona que esté preocupada ante el auge del militarismo y los presupuestos de guerra y que esté consternada por el genocidio y la falta de acción por ella".
Por ello, Huwari explica que invitan a unirse "no solo a las juventudes o los estudiantes, sino también a trabajadores, a profesoras y a cualquier persona que quiera tener y quiera encontrar un espacio donde organizarse y poner su granito de arena para apoyar la causa palestina".
La estudiante concluye: "Solo el pueblo que está unido, tanto palestinas como árabes y como internacionalistas, mano a mano, puede conseguir una liberación".



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