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Un grupo de países ricos bloquea el debate sobre la supresión de las patentes de las vacunas

Entre este martes y miércoles se tratará la propuesta de India y Sudáfrica para liberar patentes en la Organización Mundial del Comercio pero la iniciativa solo se aprobará si hay consenso de los 164 países. Se ha acordado que la propuesta no caduque por lo que las discusiones pueden alargarse hasta que acabe la pandemia y deje de existir la necesidad.

Ursula von der Leyen, Angela Merkel y Giuseppe Conte en la cumbre europea que se celebró el 10 de diciembre en Bruselas.
Ursula von der Leyen, Angela Merkel y Giuseppe Conte en la cumbre europea que se celebró el 10 de diciembre en Bruselas. OLIVIER MATTHYS / EFE

Las declaraciones de la Unión Europea (UE), e incluso de España, encaminadas a dejar la puerta abierta a la supresión de las patentes de las vacunas contra la covid-19 se han quedado en el aire. Tras ocho meses de debate, no ha habido ningún avance, ni siquiera después del histórico movimiento de Estados Unidos. Tampoco han cambiado de posición otros países ricos como Japón, Reino Unido o Noruega, que se oponen  igualmente a la propuesta que ya suma 107 apoyos entre los 164 países que forman la Organización Mundial del Comercio (OMC). Entre este martes y miércoles se discutirá este asunto en el Consejo del Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio (ADPIC) pero, por el bloqueo de medio centenar de países, se espera que lo único que se ocurra es que la discusión siga prolongándose a lo largo del tiempo.

Los argumentos de los países ricos que mantienen el bloqueo muestran que, pese a que India y Sudáfrica presentaron en octubre de 2020 la primera propuesta, realmente no hay debate en la OMC porque niegan la mayor: que la supresión de las patentes ayude a convertir las vacunas en un bien de acceso global y lleguen a todo el mundo. El proceso de inmunización, pese a que empezó hace más de medio año, no ha corregido la gran desigualdad que está generando entre los países de rentas altas y pobres.

Fuentes diplomáticas de Ginebra reconocen a Público que se esperan pocos avances en la discusión de esta semana sobre la exención de las patentes y otros derechos de propiedad intelectual de las vacunas. Tampoco se prevé que los países de rentas altas cambien de opinión ni que se fuerce una votación. Ni siquiera un acuerdo sorprendente sobre la última comunicación de Bruselas, en la que se realizan propuestas para intentar aumentar la producción de vacunas pero se descarta que se liberen patentes. 

En varios momentos de la pandemia, se ha comentado la opción de realizar una votación entre los países miembros de la OMC para suprimir las patentes de las vacunas. Pero fuentes de Ginebra desmienten que se vaya a llegar hasta este punto, aunque las normas de la OMC lo contemplen. "Solo ocurrió en los primeros meses de la organización, en 1995. Nunca más se ha vuelto a utilizar y ninguno de los miembros es probable que plantee la votación porque se abriría un caja de pandora que nadie quiere. Además, la decisión de votar también tiene que contar con el consenso de los 164 países", explican a este medio.

Mapa de Médicos Sin Fronteras sobre los apoyos a la exención temporal de las patentes de las vacunas contra la covid-19. Médicos Sin Fronteras

Desde octubre se ha tratado ya este asunto hasta en diez ocasiones en las reuniones del Consejo de los ADPIC. Nunca ha habido consenso, aunque la iniciativa sí ha ido sumando apoyos. El debate podría seguir alargándose todo lo que los miembros consideren porque, si bien hay un plazo habitual de 90 días, se ha decidido prolongar este debate sin poner fecha límite. Solo se acabaría si hay consenso o si alguno de los estados miembros se opone a mantener el debate abierto, algo que también parece descartado por el mal lugar en el que quedaría ese país. El riesgo está en que el debate se alargue hasta que incluso pase la pandemia y deje de existir la necesidad.

Pese a todo, la propia directora de la OMC, Ngozi Okonjo-Iweala, está presionando para que, al menos, se empiece a negociar. Es difícil incluso encontrar un pequeño avance porque la minoría de países que mantienen la oposición sostienen, al igual que el lobby de las farmacéuticas, que la supresión de las patentes será incluso negativa para la producción de las vacunas y defienden que se recurran a mecanismos como las licencias obligatorias, ya contemplados en la legislación internacional.

Hay una fecha a medio plazo que puede ser clave para cambiar la situación, la Conferencia Ministerial de la OMC, cuando se reúnen los responsables de Comercio de todos los estados miembros. Se celebra en diciembre en Ginebra en un formato híbrido y es el máximo órgano de decisión de la OMC. La presidenta querría que se fuera a este encuentro con algún avance porque, el punto en común de todos los países, es que se tienen que buscar herramientas para solucionar la desigualdad en la vacunación. 

Movilizaciones y debate en el Parlamento Europeo

El foco está puesto ahora en la UE porque, más allá de la posición en la OMC, este martes se debate la postura del Parlamento Europeo. En teoría, debería haber una relación entre lo votado y lo defendido por los 27 en la OMC aunque Bruselas ya haya defendido su posición en contra.

Además, mientras tienen lugar las reuniones de la OMC, en España habrá movilizaciones de las organizaciones para pedir al Gobierno y a la UE que apoyen la supresión de las patentes. La iniciativa ciudadana europea Right2Cure, que agrupa a más de doscientas organizaciones de la sociedad civil en toda la UE, va a entregar este martes en el Registro del Congreso de los Diputados una carta dirigida a su presidenta, Meritxel Batet, en la que plantean una serie de solicitudes de precisión sobre la posición del Congreso a favor de la iniciativa. También mandarán textos en el mismo sentido al presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. Mientras, para el miércoles se han convocado concentraciones en Valencia y Bilbao. Otras organizaciones como Salud por Derecho o Médicos Sin Fronteras también añaden presión exigiendo a la UE que deje de bloquear la iniciativa.

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