Del 'blockbuster' al algoritmo: las claves de la guerra entre Paramount y Netflix por comprar Warner
La puja por adquirir uno de los estudios con más solera del mundo no solo es una lucha por liderar la industria audiovisual, sino también una pelea por controlar el paradigma cultural que domina el mundo.
Quien acabe controlando Warner inclinará definitivamente la balanza de poder en Hollywood a su favor. "Puede que las salas de cine den dinero, pero el futuro está en el negocio digital", afirma Elena Neira.

Madrid--Actualizado a
Un terremoto sacude el espinazo de la industria audiovisual de Estados Unidos. La guerra entre Netflix y Paramount Skydance, dos gigantes del sector, por hacerse con el control de Warner Bros Discovery va más allá de una mera operación empresarial: no solo es una lucha por el liderazgo global del mercado del entretenimiento, sino también una pelea a cara de perro por controlar el paradigma cultural que domina el mundo.
Aún no se sabe en qué manos acabará Warner, uno de las marcas cinematográficas con más solera del mundo, pero quien acabe controlando este estudio inclinará definitivamente la balanza de poder en Hollywood a su favor. Tanto Netflix como Paramount confían en ganar. Saben que solo puede quedar uno.
Pase lo que pase, lo que está ocurriendo en torno a Warner es digno de aparecer en la serie Succession. Esta guerra viene larvándose desde hace meses. De hecho, varios medios estadounidenses ya han calificado esta operación como "un culebrón" con repercusiones económicas, políticas y culturales.
Elena Neira, experta en distribución audiovisual y plataformas digitales y profesora de los Estudios de Comunicación Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y de Distribución Audiovisual en la Universidad Internacional de Cataluña (UIC), cuenta a Público que toda esta operación nace después de que Warner Bros. Discovery anunciara que la fusión culminada en 2022 había sido fallida y que estaba "tan mal" que quería separar su negocio de streaming y producción cinematográfica de las cadenas de televisión, un auténtico lastre en sus cuentas. Anunció su intención de vender antes de la primavera de 2026.

Paramount fue entonces la primera en disparar: el pasado mes de octubre ofreció 27 dólares por acción por el 100% de Warner. Netflix y Comcast, otro conglomerado mediático de televisión por cable, Internet y telefonía, se sumaron después a la puja —alentada por la propia Warner—, aunque sus ofertas eran solo por una parte de la compañía y no incluía Discovery Global ni la parte de las televisiones de Warner.
Varios medios estadounidenses ya han calificado esta operación como "un culebrón"
El pasado viernes 5 de diciembre parecía que todo estaba atado y bien atado por Netflix. Ese día, la plataforma de streaming anunció que había cerrado un acuerdo para comprar parte del negocio de la Warner: iba a pagar 82.700 millones de dólares (71.090 millones de euros) por los estudios cinematográficos y su competidora directa HBO Max, con todo su catálogo de series y películas. Netflix dejaba fuera del acuerdo las cadenas de televisión por cable de Warner, incluida la división de noticias y la emblemática CNN.
Sin embargo, el lunes siguiente, el pasado 8 de diciembre, Paramount, otra marca que remite al Hollywood clásico, lanzaba una OPA hostil por 108.000 millones de dólares (92.700 millones de euros) para hacerse con todo el conglomerado Warner Bros Discovery, incluidos canales de televisión como CNN, TBS o HGTV.
La oferta de Paramount asciende a 30 dólares por acción en efectivo, superando los 27,75 dólares ofrecidos por Netflix entre efectivo e intercambio de acciones. La plataforma de streaming afirma estar "superconfiada" en cerrar el acuerdo previamente pactado. Los responsables de Paramount defienden que su oferta es de "mayor valor" y aseguran que contarán con la aprobación regulatoria que tiene que dar el Gobierno de Estados Unidos.
Elena Neira resume por qué hay tanto interés en una compañía como Warner, que arrastra una deuda de 50.000 millones de dólares (42.650 millones de euros) y que ha sido vendida cuatro veces en los últimos diez años: "Estamos asistiendo a un movimiento significativo hacia la concentración empresarial. Paramount decide comprar Warner Bros Discovery, entre otras cosas porque las grandes majors [estudios] de Hollywood saben que les va a resultar imposible competir con los grandes unicornios digitales como Netflix y Amazon si no es mediante la compra o la fusión con otras empresas del sector. Puede que las salas de cine den dinero, pero el futuro está en el negocio digital".
Cuando Netflix anunció el acuerdo final, todo parecía ya cerrado. Fue entonces cuando Paramount echó el resto con su OPA. La operación de Paramount es ambiciosa: cuenta con el respaldo de fondos de Arabia Saudí, Catar y Abu Dabi, que aportarían capital para cubrir 41.000 millones de dólares en participación patrimonial, complementando así los 54.000 millones de dólares en deuda asegurada con bancos estadounidenses.
Además, entre los inversores que respaldan la OPA de Paramount se encuentra Jared Kushner, asesor y yerno de Donald Trump, quien participa a través de su firma de inversión privada Affinity Partners. Kushner juega un papel decisivo en esta operación por su parentesco con el presidente de Estados Unidos, que también tiene mucho que decir al respecto.
El papel de Trump
Los medios especializados en Estados Unidos creen que la baza de Trump puede decantar el duelo entre Paramount y Netflix en favor del primero. Sin embargo, esos mismos medios también apuntan que la combinación de capital extranjero y actores vinculados a la política marca "un giro poco habitual en operaciones de esta magnitud", lo que genera dudas entre los reguladores por posibles conflictos de interés.
Hasta ahora Trump ha querido mostrarse imparcial. Aunque en un primer momento dijo que no le gustaba nada la oferta de Netflix por Warner, dos días después dijo que no tenía amigos ni en la plataforma de streaming ni tampoco en Paramount. Pero eso no es cierto del todo: la opción de Paramount parte con una ventaja, la de su cercanía al presidente de Estados Unidos. Además de su yerno, el presidente y director ejecutivo de Paramount Skydance es David Ellison, hijo del multimillonario Larry Ellison, fundador de Oracle e íntimo amigo del presidente estadounidense. De hecho, hace unos meses Trump dejó en manos de su amigo Larry y de Oracle el control del algoritmo de TikTok para que esta red social pueda seguir operando en Estados Unidos.
Hay, además, otro factor que puede jugar un papel determinante e inclinar la victoria del lado de Paramount: el control de la CNN, a la que Trump demoniza siempre que puede. De hecho, hace unos días aseguró que la cadena de noticias se dedica a difundir "mentiras y veneno". "Paramount considera que hacerse con el control de CNN le va a procurar el apoyo de Trump", certifica Elena Neira. Sin embargo, eso no está tan claro: este pasado miércoles Trump se opuso a que Warner siga conservando la propiedad de la CNN independientemente de quien sea el comprador. "Creo que es imperativo vender CNN", indicó el mandatario. Si Netflix decide incluir en el lote a la cadena de noticias también ganará puntos ante el inquilino de la Casa Blanca.
Elena Neira no cree que Paramount lleve ventaja a Netflix. Si bien es cierto que la oferta de la plataforma de streaming inquieta en el corazón de Hollywood, "la oferta de Paramount no es tan sólida como se vende", aduce Elena Neira. "Hay dos factores que pueden jugar en contra. El primero de ellos es el origen del dinero y los miles de millones que llegan de los fondos árabes. Que de repente parte de la industria de Hollywood esté en manos de los árabes no gusta en Estados Unidos. El segundo factor es que Paramount es una compañía que tiene menos valor en bolsa y está mucho más endeudada que Netflix, y eso lo tienen en cuenta los inversores", apostilla Neira. Hay incluso un tercer factor que juega en contra de Paramount: como señala Neira, "menos del 30% de las OPA en Estados Unidos salen adelante". La experta pone el ejemplo de la fallida OPA del BBVA sobre el Banco Sabadell para ilustrar este caso.
Quizás por eso Paramount no está perdiendo el tiempo. David Ellison se reunió el pasado martes —solo un día después de anunciar la OPA— en Nueva York con varios accionistas de Warner para buscar su "respaldo" y alentarles a expresar a la cúpula que la oferta de Paramount es mejor que la de Netflix. Según The Wall Street Journal, los principales accionistas de Warner prevén una "guerra de ofertas" y creen que tanto Paramount como Netflix van a mejorar las suyas. Warner estima que el valor real de sus acciones está entre 31 y 32 dólares. Los accionistas tienen hasta el próximo 8 de febrero para pronunciarse sobre la OPA de Paramount.
Modelo cultural en juego
La compra de Warner no es solo una guerra empresarial con final incierto y repercusiones políticas. Es también una guerra de modelo cultural. "Si Netflix acaba comprando Warner, eso tendría unas implicaciones económicas, pero también diría que casi filosóficas", mantiene Elena Neira.
La victoria de Netflix supondría lo que algunos medios han definido como "el paso del blockbuster al algoritmo". La industria de Hollywood tiembla ante la posibilidad de que Netflix se lleve toda la producción de Warner al streaming o cierre el grifo a nuevos proyectos.
Elena Neira: "Hollywood todavía mira a Netflix por encima del hombro"
Elena Neira sostiene que Hollywood "no está preparado" para darle parte del pastel a una empresa como Netflix que nunca ha mostrado interés por estrenar sus producciones en salas de cine, a pesar de que ahora su director general, Ted Sarandos, diga que Netflix seguirá estrenando las películas "como se estrenan hoy". "Netflix se ha convertido en un actor muy relevante en la industria del entretenimiento, pero Hollywood todavía le mira por encima del hombro", apostilla Elena Neira.
"Para Netflix comprar Warner le supondría no solo convertirse en una compañía de medios tradicional, sino que, además, le permitiría llevar su negocio de distribución digital a otro nivel porque echaría el guante a un montón de propiedades intelectuales y de producciones de Warner", añade esta experta en la industria audiovisual.
Neira se refiere al amplio y reconocido catálogo que maneja Warner. Grandes producciones como todo el universo DC, y franquicias como Batman, El Señor de los Anillos o Harry Potter pasarían a manos de Netflix. Ocurriría lo mismo con el catálogo de HBO Max y series como The Big Bang Theory, Los Soprano o Juego de tronos.
Más caro para el consumidor
Esa concentración de buena parte de la oferta audiovisual en un solo proveedor preocupa en Hollywood y a los reguladores. De hecho, Paramount confía en que la posición dominante de Netflix en el sector del streaming sea un obstáculo para que la compañía de la N mayúscula termine comprando Warner.
Pero si Paramount se lleva el gato al agua, también habrá consecuencias. "Tendríamos una concentración horizontal en el ámbito de la distribución y de las salas de cine. Paramount tendría una tarta de una cuota de exhibición de películas muchísimo más grande", matiza Neira.
De cara al consumidor eso se traduciría en un aumento de los precios, sobre todo en el caso de que fuera Netflix la vencedora de la contienda. "Si tú tienes una cuota de mercado ya grande y además tienes en tu cartera algunas de las propiedades intelectuales más valiosas de la industria, puedes fijar los precios como te dé la gana", dice Elena Neira.
Lo cierto es que la batalla está más abierta que nunca. Hollywood, mientras tanto, contiene la respiración. Neira explica que tanto Netflix como Paramount mantienen "posturas muy conservadoras" para no herir susceptibilidades entre los trabajadores de Hollywood. Sea quien sea el ganador, la operación desde el punto de vista empresarial y político levanta muchas suspicacias, incógnitas y dudas, aunque algunas empezarán a despejarse pronto.




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