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Caso Marisol El hallazgo de unos restos óseos reactiva el caso de Marisol, desaparecida hace 20 años

La Guardia Civil reabre la investigación sobre Marisol de Gracia, desaparecida hace casi 20 años en Aldea del Fresno (Madrid) tras discutir con su marido en pleno proceso de separación. Los huesos serán remitidos al Instituto Toxicológico para su identificación, después de que el responsable del cementerio los entregara en el cuartel de la localidad.

Marisol de Gracia, desaparecida hace casi 20 años en Aldea del Fresno (Madrid)

El pasado viernes 18 el responsable de mantenimiento del cementerio de Aldea del Fresno (Madrid) no salía de su asombro al abrir la losa de una de las fosas que tenía que preparar para un entierro que se celebraría la día siguiente. Junto a él estaban los familiares del fallecido, un hombre mayor a quién hacía más de 20 años se le había muerto una hija. 

Encima del ataúd hacía unas bolsas de plástico "de las de supermercado", aseguran fuentes de la localidad a Público, que contenían "restos óseos que no deberían estar en una tumba que llevaba casi 20 años sin abrirse". Alguien de los presentes expuso la situación, "si avisamos a la Guardia Civil mañana no podría celebrarse el entierro, así que el responsable de mantenimiento hizo unas fotografías con el teléfono móvil, recogió las bolsas y se puso a prepararlo todo para el sábado".

En la cabeza de los asistentes al entierro que conocían los hechos, y sobre todo en el de la viuda, una mujer les venía a la cabeza, Marisol de Gracia, desaparecida tiempo después del fallecimiento de su hija y cuyo rastro se había perdido hace casi dos décadas tras discutir en el pueblo con su marido, conocido constructor de la localidad. 

La viuda se había quejado de que habían movido la lápida

Tras la muerte de su hija la mujer acudía todos los días al cementerio, "para hablar con ellaa, rezarla y cuidar su tumba". Tiempo después de la desaparición de Marisol de Gracia, la mujer había acudido al cementerio como todos los días pero percibió que la lápida había sido manipulada. Nadie la creyó, "porque para mover la losa se necesita maquinaria pesada y era imposible sin una grúa de la que no había marcas", explican a Público fuentes de Aldea del Fresno. 

Sin embargo, tras el hallazgo de los restos óseos y el análisis realizado por la Guardia Civil después de que les fueran entregados, "la fosa está pegada al murete del cementerio, por lo que la maquinaria no tendría por qué haber entrado, podría haberse movido por la noche y desde fuera del muro. Pero, evidentemente, quien lo hiciera tenía que tener una máquina con un brazo que pudiera levantar la lápida". 

Según las fuentes de la Guardia Civil consultadas, "al no haberse hecho un levantamiento de los restos con la autorización judicial correspondiente, la presencia del juzgado y una inspección ocular en condiciones, se está a la espera de que el juzgado correspondiente se haga cargo y remita los restos al Instituto Nacional de Toxicología para que determinen primero si son humanos y después si se corresponden con los de Marisol de Gracia, cuya investigación mantenemos abierta". 

Tras la entrega de los huesos al cuartel de Aldea del Fresno el responsable se puso en contacto con sus compañeros del Grupo de Homicidios de la Comandancia madrileña de Tres Cantos, que están al frente del caso, y ya se han tomado diferentes declaraciones, entre otros, al responsable del cementerio y la viuda. 

Marisol, ¿desaparecida o asesinada hace 20 años?

Maria Dolores de Gracia, denunció la desaparición de su hermana Marisol el 15 de septiembre de 2000. Había salido de la casa de dolores esa tarde, donde se refugiaba tras haber comenzado la separación de su marido, que se había quedado en la casa familiar de Aldea del Fresno a cargo de los dos hijos del matrimonio. 

Marisol iba a pasar por el que fue su hogar antes de ir a trabajar. Algunos testigos la vieron entrar en el chalé donde estaba su marido y se inició una discusión que se escuchaba desde la calle, pero nadie la vio salir. Había quedado con un compañero para que la acercara pero nunca llegó a la cita ni a su trabajo.

Fueron los compañeros de trabajo quienes avisaron a Dolores de que no sabían nada de su hermana. Pasaron las horas y tampoco regresó a la casa de Madrid, así que acudió a la comisaría y puso una denuncia de la que se haría cargo el Grupo V de Homicidios de la Policía. 

Pese a estar los dos cuerpos policiales en la investigación, el juzgado nunca autorizó la entrada en la vivienda para picar en un obra que había realizado recientemente el marido en el chalé y donde Dolores siempre pensó que estaba escondido el cadáver de su hermana. 

Ella nunca ha cejado en denunciar la desaparición de su hermana, para que Marisol no cayese en el olvido y se convirtiera en un crimen sin resolver. Ahora será el Instituto Nacional de Toxicología quien determinará si el misterio de su hermana está ya resuelto.