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Cuidadores no profesionales de personas dependientes luchan para que les incluyan en el plan prioritario de vacunación

El principal miedo de estas familias es que, si las cuidadoras enferman y tienen que aislarse, el dependiente que vive en el domicilio se queda solo sin recibir ningún tipo de asistencia. Además, en otros planes de vacunación, como es el caso de la gripe, las cuidadoras son vacunadas junto a la persona dependiente que cuidan.

GRAF6382. MAHÓN (MENORCA), 12/02/2021.- El personal sanitario comienza este viernes la vacunación de los grandes dependientes con un grado III reconocido por la Ley de dependencia, mayores de 16 años y que no están institucionalizados y también para sus c
Foto de archivo. David Arquimbau Sintes / EFE

Desde que Araceli recibió la primera vacuna en España, el plan de vacunación se ha ido actualizando y, finalmente, las cuidadoras internas y externas de personas dependientes (grado III) se han incluido en el grupo 4 de vacunación, junto con aquellas personas a las que cuidan. Según la estrategia del Consejo Interterritorial del Sistema Nacional de Salud, "las personas que ejercen un trabajo remunerado de atención a estas personas con gran dependencia en sus hogares se vacunarán en la misma visita que las personas a las que asisten, si no se han vacunado con anterioridad".

Dentro del propio informe, se especifica que en este grupo no se incluyen a los cuidadores no profesionales como son los familiares y los convivientes. Por este motivo, las familias están reclamando al Ministerio de Sanidad que incluya este colectivo entre los grupos prioritarios de la estrategia de vacunación. De hecho, una de las familias ha lanzado una recogida de firmas en la plataforma de change.org solicitando que se incluya a las cuidadoras no profesionales en la fase prioritaria de vacunación y explicando que no todas las familias pueden permitirse una residencia o ayuda de una cuidadora profesional.

La mayoría de familiares que cuidan son mujeres

Aproximadamente unas 134.000 personas atienden a algún familiar, encargándose de sus cuidados, siendo la mayoría mujeres, según la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales.

El perfil de cuidador en España suele ser una mujer, con una edad media de unos 52 años que normalmente vive en casa de la persona a la que atiende porque suelen ser familiares, según el Instituto Superior de Estudios Sociales y Sociosanitarios. Concretamente, se estima que el 89% de las personas cuidadoras, un total de nueve de cada diez, son mujeres, según destaca Cruz Roja –citando datos de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas–.

Miedo a contagiarse y dejar solos a sus familiares

El principal miedo de estas familias es que, si las cuidadoras enferman y tienen que aislarse, el dependiente que vive en el domicilio se queda solo sin recibir ningún tipo de asistencia. Además, en otros planes de vacunación, como es el caso de la gripe, las cuidadoras son vacunadas junto a la persona dependiente que cuidan.

Laura es hija de una persona tetrapléjica con un grado de dependencia del 93,31% y respiración asistida. Su madre es la cuidadora principal de su padre, pero tanto ella como su hermana también son cuidadoras.

"Cuando anunciaron que iban a vacunar a los grandes dependientes, nosotras dimos por hecho que nos vacunarían a nosotras también a la vez que a ellos, como pasa con otras enfermedades, por ejemplo con la gripe. Siempre se nos vacuna también a nosotras como una doble protección, ya que somos las que salimos y entramos de casa a diario".

Laura explica a Público que, al principio, en el plan de vacunación había un párrafo "muy ambiguo" ya que se especificaba que aquellas personas que trabajasen cuidando a un gran dependiente se vacunarían a la vez que él.

"Yo no cobro por cuidar de mi padre, pero realmente esto es un trabajo porque nosotras estamos 24 horas al día dedicadas a una persona, por eso pensamos que estaríamos incluidas dentro del plan de vacunación, pero nuestra sorpresa llegó cuando especificaron en una actualización que no nos iban a incluir", expone.

Laura explica que el contacto con un gran dependiente es muy estrecho, ya que tienen que alimentarlo, cambiarle de postura para que no le salgan escaras, asearlo… y que no tiene "ningún sentido" que un familiar que está 24 horas con una persona con un alto grado de dependencia no entre en los planes de vacunación.

Además, uno de los principales miedos de estas familias es que comiencen a avanzar en la vacunación de otros grupos y estos acaben siendo los últimos en vacunarse.

Desde Sanidad explican que es la comisión de Salud Pública la que decide los grupos de vacunación y que está en constante estudio la estrategia de vacunación.