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Migraciones El último testigo en el Mediterráneo ante el "silencio cómplice de Europa"

Proactiva Open Arms ha denunciado en Palma el capitán de la patrullera libia y el del buque que dejó en medio del mar la barca con tres inmigrantes -dos de los cuales morir-, por homicidio imprudente y omisión de socorro.

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Vista de uno de los dos barcos de la Organización de Salvamento Open Arms, en el puerto de Palma / EFE

No eran ni las nueve de la mañana cuando el Open Arms y el Astral llegaban al puerto de Palma. Esperándoles había personal médico, policial y judicial. Algunos periodistas, ningún representante institucional. Una vez en tierra, Josefa, la superviviente, ha sido trasladada por la Cruz Roja a uno de los hospitales de referencia, Son Espases. La tripulación del barco, por su parte, ha ido a los juzgados para denunciar "al capitán del buque Tríades, al capitán de la patrullera libia y a cualquier persona que haya omitido su responsabilidad".

Ha sido el director y fundador de Proactiva Open Arms, Óscar Campos, quien ha explicado la denuncia en rueda de prensa. Han llegado casi una hora tarde porque los trámites en los juzgados se han alargado. En un principio, la denuncia debía ponerla sólo Camps pero se ha sumado toda la tripulación. Los delitos que alegan, omisión de socorro y homicidio -homicidio imprudente en el caso del capitán del Tríades-.

Camps no ha ocultado su indignación. Al contrario. La ha utilizado para denunciar "una vez más" la pasividad de países como Italia, las políticas de cierre de fronteras y las de la Unión Europea que han favorecido esta situación. El director de la ONG ha definido la situación como una "negligencia absoluta" y "con un único objetivo, eliminarnos del Mediterráneo". "Somos los únicos testigos que quedamos", señaló.
"Hay gente que piensa que, por el hecho de salvar vidas debemos ser denunciados", incidió Camps, que también ha denunciado la campaña de desprestigio que han llevado a cabo muchos medios italianos contra la ONG y la irresponsabilidad de los gobiernos europeos de confiar -o al menos no cuestionar- a la guardia costera de Libia, "que más que un grupo rescatador es un grupo armado".

Son los únicos que han sobrevivido a las campañas de eliminación de las ONG por parte de la policía de fronteras europea, Frontex, y de países como Libia, Malta o Italia. Son los únicos vigilantes que quedan de las negligencias que se cometen en medio del mar Mediterráneo y los que pueden salvar vidas. La última vida que salvaron fue la de Josefa, que se encuentra en un estado de shock "muy severo".

Aparte de estar dos días en medio del mar agarrada a los restos de una barca, antes había convivido otras 48 horas con 150 personas más en un barco demasiado pequeño y precario para tantas personas. Todas huían de la violencia. Camps relatço que, cuando salga del estado de shock y se encuentre bien, Josefa quiere explicar qué le ha pasado, además de presentar denuncia.

"Italia pagará un precio muy alto"

"Debemos combatir la política del gobierno italiano, y aquí se tiene que implicar la Unión Europea. Exigíamos a Italia datos concretos de qué pasó y buscaremos responsabilidades". Son palabras del diputado italiano de Liberi e Uguali Erasmo Palazzotto, una de las personas que también estaban a bordo del Open Arms durante su misión 47, y que han estado en Palma para explicarla. Palazzotto ha agradecido, por otra parte, los gestos del gobierno español "mientras Europa mira hacia otro lado".

El diputado ha acusado al gobierno italiano de financiar "lo que llaman guardia costera Libia, pero que realmente no es más que una mafia". Una financiación que ha sido posible gracias al "silencio cómplice de Europa" y por el que "Italia pagará un precio muy alto, y lo pagará tanto ante la historia como ante la justicia".

Hay que recordar que Italia negó la entrada del Open Arms a su puerto y que, junto con Malta, también negaron dejar los cadáveres en su suelo. Una vez la ONG se puso en contacto con el gobierno español para desembarcar en algunos de sus puertos, Italia ofreció el de Catania, pero aún con la condición de no poder dejar las dos personas muertas. Posteriormente, aceptó también esta condición, pero la ONG se negó al no considerar ya los puertos italianos como "puerto seguro".

La jefe de misión, Anabel Montes, explicó como después de la salida de la misión 47 desde el puerto de Barcelona el pasado 30 de junio, interceptaron por radio conversaciones entre el buque Tríades, griego con bandera de Panamá, y los guardacostas libios en las que avisaban que había una patera en situación de emergencia, que abandonaron en el mar después de insistir y ver que los guardacostas no aparecían. Cuando el barco de Open Arms pudo llegar a los restos de la barca, sólo había tres cuerpos.

La imagen ha sido definida por el jugador de baloncesto Marc Gasol como "indescriptible y muy dura". "Llegamos y nos encontramos con una embarcación semisumergida en un mar que era una balsa de aceite, restos del barco y cadáveres". Era la primera misión de Gasol como voluntario. El jugador de baloncesto ha pedido a la ciudadanía y a la prensa "explicar y mostrar lo que está pasando" porque es incapaz "como persona, de entender como alguien es capaz de hacer esto". Gasol ha denunciado también la pasividad con que se mira lo que pasa en el Mediterráneo y ha agradecido "la enorme labor que hace Open Arms y que ha permitido salvar a 60.000 personas".

Ninguna presencia institucional "por respeto"

Estaba más que avisado. El jueves lo dijo la consellera balear de Servicios Sociales y Cooperación, Fina Santiago, y el viernes lo repitió la consellera de Presidencia, Pilar Costa: ningún representante del Goverrn iría a recibir al Open Arms y al Aquarius, "por respeto" y por "no hacer política de la situación de trauma que está viviendo esta persona" -Josefa-.

A pesar de las repetidas indicaciones por parte del Ejecutivo balear, el diputado y portavoz del grupo parlamentario de Podemos en la Cámara, Alberto Jarabo, se ha presentado en la rueda de prensa, siendo el único representante institucional presente durante todo el proceso de llegada.

A Josefa se le aplicará el protocolo de refugiada y se le expedirá un visado de 45 días, aunque Camps cree que si la denuncia avanza y hay caso, la superviviente debería quedar protegida como testigo. Los dos barcos de Proactiva Open Arms volverán a zarpar previsiblemente este domingo para seguir con la misión y para seguir denunciando el silencio de Europa.