Hacinados, atados y sin ventilación: el maltrato que sume en la depresión a los burro-taxis de Mijas
Veterinarios y asociaciones animalistas alertan del daño físico y psicológico que sufren estos équidos.

Madrid--Actualizado a
Hacinados, sin ventilación, pisando sus propios excrementos y sin espacio para tumbarse por la noche. Los burros que se utilizan para pasear en la malagueña localidad de Mijas, conocidos como burro-taxis, se ven obligados a descansar en unos establos que no cumplen con unas condiciones mínimas para garantizar su bienestar. Desde PACMA han difundido las imágenes en las que se encuentran estos équidos y exigen al Ayuntamiento, gobernado por el Partido Popular, el fin de esta práctica y alegan que supone un "sufrimiento sistemático".
Según explican a Público fuentes del Partido Animalista, fue un veterinario de nombre Agustín quien documentó las imágenes difundidas por redes sociales. "Fui un día a escalar a una zona del pueblo de Mijas y fue cuando vi esos zulos", relata él mismo a este medio. "Pensé: 'No puede ser'. Estaban en el establo sin ventilación. Antes los había visto trabajando fuera, que ya te dan pena por la carga de personas con el sol pegando, pero piensas que al menos el resto del tiempo están bien".
Por su parte, la formación califica estas condiciones de "grave situación de maltrato" y "exige al Ayuntamiento de Mijas que intervenga de forma urgente, clausure estas instalaciones y ponga fin a la actividad de los burros taxi", según declara en un comunicado. El Consistorio alega a este diario que, desde la llegada del PP a la alcaldía, "se han impulsado importantes medidas para garantizar el bienestar de los animales". Entre ellas, "la propia creación de una concejalía de Bienestar Animal, inexistente hasta ese momento", así como "la ampliación de las zonas de sombra, el incremento del número de bebederos, la creación de una zona de descanso para estos animales y la ampliación de la longitud de la cuerda que los amarra".
Desde el Consejo General de Colegios de la Profesión Veterinaria de España (CGCPVE), informan a Público de que el Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga colabora estrechamente con el Ayuntamiento de Mijas para garantizar el bienestar animal de los équidos. También indican que existe constancia de que en el alojamiento los burros no están bien. El Consistorio también destaca entre sus medidas "la próxima contratación de un veterinario municipal", pero desde el CGCPVE señalan que "todavía no hay presencia veterinaria constante" y que "el Colegio ha insistido en que debe ser algo prioritario".
Una depresión de burro
Un informe veterinario realizado facilitado a Público por El Refugio del Burrito, entidad que colabora con el Ayuntamiento de Mijas desde hace 20 años para tratar de mejorar el bienestar de los burros, indica que estos équidos son "animales sociales y altamente inteligentes con necesidades específicas", entre ellas, "moverse, tumbarse, interactuar con su entorno y mantener comportamientos naturales como rascarse, rodar o descansar". Coincide también Agustín, que en calidad de veterinario advierte de que las condiciones documentadas en los establos de Mijas pueden derivar en "daños psicológicos como depresión".
Los animales viven atados en las cuadras, por lo que su movilidad se ve completamente reducida. Según cuentan tanto las entidades veterinarias que colaboran con el Consistorio como PACMA, los arrieros defienden que si no los atan, estos équidos se pelearían y morderían entre ellos. Si bien todas las instancias han recomendado su castración para evitar este comportamiento agresivo, señalan que los arrieros se niegan porque creen que entonces los burros perderían fuerza. Este medio ha tratado de contactar con los responsables de los servicios de burro-taxis, pero han rechazado dar declaraciones.
De acuerdo con el estudio veterinario, "el atado continuo impide todas estas funciones básicas, generando frustración, estrés crónico y problemas de comportamiento". Cuando la movilidad de estos animales se ve reducida, tienden a desarrollar estereotipias, es decir, una conducta repetitiva y sin sentido aparente, "como balanceos o mordisqueo del aire", ejemplifica el informe.
La veterinaria especializada en équidos y socia de AVATMA María Manglano Pintó explica a Público que los burros "son muy sensibles a los estímulos externos y no descansan en un ambiente ruidoso, con mucha gente, luces y otros burros desconocidos atados próximos entre sí". La experta añade que las condiciones óptimas para su bienestar requieren del espacio suficiente "para poder tumbarse y, por supuesto, no estar atados, lo que impide que se puedan tumbar y desplazar". El estado de las instalaciones documentadas en las imágenes "les supone un estrés que impide su descanso".
Andares anómalos y enfermedades del casco
Los problemas que estos animales pueden desarrollar no son solo psíquicos, sino también físicos. La asesora jurídica de PACMA, Eva Ramos, quien estuvo presente en el terreno junto a Agustín, relata entre lágrimas cómo vio que los burros, al salir de la cuadra, "intercalaban las patas", es decir, que subían sus patas con un andar anómalo. "Le pregunté a Agustín y me dijo que es porque les duele", lamenta. Además, señala que el suelo del establo, al estar hacinados, se encuentra húmedo y se ven obligados a miccionar y defecar en el mismo sitio y, en consecuencia, "pisar sus propios excrementos".
Manglano señala que "los burros son animales con malos aplomos y cascos con pobre conformación", de manera que pueden desarrollar patologías articulares en los cascos. El informe veterinario de El Refugio del Burrito también afirma que la salud esta zona "se ve gravemente comprometida por la falta de zonas secas y la presencia constante de humedad y condiciones higiénico-sanitarias deficientes". Alerta de que esto puede suponer "un riesgo de bioseguridad por proliferación de bacterias y hongos zoonóticos" que puede afectar incluso a los trabajadores.
La quimera de un parque recreativo
El Ayuntamiento recuerda a Público que el gobierno local tiene previsto crear un parque recreativo para los équidos, el cual describen como "un espacio de interacción con los burros en semilibertad donde podrá pasear y conocer a este animal". Eva Ramos mantiene una actitud escéptica ante este proyecto, al cual el Consistorio también se refiere como un "refugio". La de PACMA confiesa que "nos tememos que ahora se les haya ocurrido montar un negocio", y que esta sea la solución pensada para el problema del hacinamiento y el malestar general de las cuadras actuales. "Si es un refugio, que lo sea de verdad, y eso es incompatible con la explotación", solicita.
Ramos critica que su formación se ha reunido desde al menos una década con los diferentes gobiernos de Mijas, que han conformado tanto el PSOE como ahora el PP. "Siempre nos prometen avances que nunca llegan". PACMA llegó a denunciar al Consistorio ante el SEPRONA en el año 2024, un recurso que fue admitido a trámite y que se encuentra en procedimiento, aunque todavía no han tenido novedades. Con esta estrategia pretenden dar un paso más en las garantías de bienestar animal para estos équidos.
Por su parte, Agustín valora que la idea de un parque recreativo que sustituya los actuales burro-taxis puede ser una manera más amable de mantener una práctica tan arraigada en el pueblo de Mijas. En esta línea, El Refugio del Burrito admite que se trata de una atracción imbricada en la población de esta localidad malagueña, por lo que consideran complicado ponerle fin. Sin embargo, hacen hincapié en que "el bienestar animal debe estar garantizado".



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