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Maltrato animal Condenan a un año de cárcel al hombre que maltrató a su perra, que fue llamada como testigo en el juicio

Durante la vista, celebrada a principios de mayo, la magistrada sorprendió a los asistentes al pedir que pasara "la testigo perjudicada, la perra Milagros", una hembra de raza pitbull. El gesto de la jueza buscaba concienciar a la sociedad sobre el problema del maltrato animal.

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La perra Milagros durante el juicio contra su antiguo dueño por maltrato animal. / RTVC

El Juzgado de lo Penal Número 1 de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a un año de cárcel al hombre que tiró a su perra a la basura en Tenerife cuando se encontraba gravemente herida tras ser atacada por otros perros de su propiedad en 2012, al considerarlo culpable de un delito de maltrato animal.

Durante la vista, celebrada a principios de mayo, la magistrada sorprendió a los asistentes al pedir que pasara "la testigo perjudicada, la perra Milagros", una hembra de raza pitbull. El gesto de la jueza buscaba concienciar a la sociedad sobre el problema del maltrato animal.

Ahora la sentencia, hecha pública este lunes, recoge, por expresa petición de la Fiscalía, que la condena no será suspendida, de tal forma que el hombre deberá cumplir la pena de prisión en su totalidad, al tiempo que se le impide tener animales domésticos durante tres años.

Además, también ha sido condenado a un año de inhabilitación para ejercer sufragio pasivo, se le impide ejercer cualquier profesión u oficio relacionado con animales y deberá indemnizar al albergue de Valle Colino, a través de la Federación Canaria de Asociaciones Protectoras de Animales y Plantas (FECAPAP), con los gastos dispensados a la perra desde que llegó al complejo hasta su total recuperación física. Contra la sentencia, que no es firme, cabe interponer recurso de apelación ante la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife.

"Cuando la sacaron, la perra estaba en shock. Había estado encerrada en una maleta en la que casi no cabía y donde no podía ni respirar. Y se vio que tenía el cuerpo lleno de mordeduras de otros perros", relató durante el juicio Adriana Naranjo, presidenta del albergue.

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