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Maltrato animal La pandemia agudiza el declive de la tauromaquia, que continúa regada de ayudas públicas

El número de espectáculos con toros, vaquillas o becerros cayó un 90% en 2020 debido a las restricciones de la covid-19. No obstante, el sector ya arrastraba un descenso importante antes de la crisis económica y sanitaria. Los malos datos no han impedido que la industria reciba subvenciones por parte de las Administraciones. Desde ayudas al desempleo hasta fondos millonarios para los ganaderos de lidia.

Un torero en el festival de San Fermín en Pamplona. Reuters/Susana Vera
Un torero en el festival de San Fermín en Pamplona. Reuters/Susana Vera.

La pandemia ha agudizado el declive de la tauromaquia. El sector del maltrato al toro experimentó una caída del 90% en 2020 respecto al año previo a la covid-19, según los datos del Ministerio de Cultura. Así, de los 1.425 eventos taurinos registrados en 2019 se han pasado a tan sólo 129. Si bien los efectos de la epidemia han sido determinantes, esta industria ya experimentaba una larga y prolongada crisis con una reducción del 61% del número de espectáculos en los últimos doce años, según un análisis realizado antes de la pandemia por la Asociación de Veterinarios Abolicionistas de la Tauromaquia y el Maltrato Animal (AVATMA).

Corridas, rejoneos (corridas a caballo), novilladas, toreo cómico…, todos los festejos basados en la violencia hacia toros, vaquillas y becerros han experimentado un claro retroceso en el último año. Tanto es así que tan sólo se registraron espectáculos en siete de las 17 comunidades autónomas: Andalucía, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Madrid y La Rioja.

Aunque el número de profesionales aumentó, tan sólo 4.964 personas trabajaron en actos taurinos

Pese a los malos datos, la emergencia sanitaria no ha tenido un impacto demasiado negativo en el empleo. De hecho, los datos del Ministerio de Cultura revelan que el número de profesionales taurinos inscritos ha incrementado entre 2019 y 2020, pasando de 9.993 personas a 10.049 personas. Lo mismo ocurre con las empresas ganaderas dedicadas a la cría del toro de lidia, que han pasado de ser 1.339 a 1.345. No obstante, el incremento de profesionales registrados no significa que todos ellos hayan desempeñado alguna actividad. De hecho, de esas más de 10.000 personas tan sólo 4.964 trabajaron en algún momento del año 2020.

Las consecuencias de la covid, sin embargo, no han servido para que las Administraciones dejen de sustentar con dinero público un sector que, desde hace una década, se encuentra en fase de decadencia y subsiste con fondos autonómicos y europeos. Así, el propio Gobierno ha dado apoyo económico a la tauromaquia, que ha recibido el mismo trato que otros sectores vinculados al Ministerio de Cultura. En el mes de junio, tras el confinamiento, la cartera dirigida por José Manuel Rodríguez Uribes anunció una dotación de fondos para movilizar 780 millones de euros en créditos asegurados para las empresas culturales, incluidas las dedicadas a la organización y promoción de eventos taurinos.

También se incluyó a las empresas taurinas dentro del Real Decreto del 3 de noviembre para la protección por desempleo y apoyo al sector cultural. En un principio, los trabajadores vinculados a este sector podían acceder a ayudas por desempleo hasta el 31 de enero 2021, pero el Ejecutivo de PSOE y Unidas Podemos ha ampliado el periodo hasta septiembre de este año, permitiendo que trabajadores vinculados a tauromaquia reciban subsidios de más de 700 euros al mes. Una medida que choca de frente con la decisión del Gobierno de dejar fuera de estas ayudas extraordinarias a profesionales vinculados a la música en directo y salas de conciertos, tal y como han denunciado organizaciones como ACCES (Asociación Estatal de Salas Privadas de Música en Directo).

La Comunidad de Madrid destinó 4,5 millones de euros a la tauromaquia en 2020

La covid-19 ha cortado la progresión económica de sectores culturales como la música en vivo –que experimentaba un crecimiento del 20% antes de que estallara la crisis–, pero en el caso de la pandemia, tal y como revela la caída anual de eventos previos a la crisis, ha supuesto una estocada difícil de parar. Las ayudas autonómicas han sido determinantes y el caso de la Comunidad de Madrid es, quizá, el más llamativo, pues destinó un fondo de hasta 4,5 millones de euros para empresas ganaderas dedicadas a la cría de toros de lidia. Al menos doce de las más de 20 sociedades que se repartieron 720.000 euros de las ayudas impulsadas por Díaz Ayuso ya estaban recibiendo subvenciones europeas de la Política Agraria Común (PAC), según pudo constatar Público.

En proporción, los 4,5 millones destinados a impedir la desaparición de la tauromaquia por parte de Ayuso contrastan con las ayudas que su Ejecutivo ha dado durante 2020 al conjunto de industrias culturales. Así, la Consejería dirigida por Marta Rivera de la Cruz aprobó 5,8 millones de euros a repartir entre cine, música, videojuegos, artes plásticas, teatro y danza.

Algo similar ocurre en Andalucía, el otro gran feudo del Partido Popular. Allí, la Consejería de Agricultura anunció un fondo de hasta 4 millones de euros destinados a compensar las pérdidas generadas por la pandemia a todos los ganaderos dedicados a la cría del toro bravo. En una nota, la Junta justificaba este flujo de dinero en la necesidad de "evitar la desaparición de las explotaciones y fomentar la conservación de esta raza y sus encastes". En Castilla y León, el sector agropecuario del toro de lidia también se benefició de subvenciones de la Junta dirigida por Alfonso Fernández Mañueco, que impulsó un fondo de más de 8 millones de euros para ganaderos porcinos y taurinos.

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