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Me Too Tarana Burke, la activista 'invisible' detrás del movimiento #MeToo 

La actriz Alyssa Milano publicó un tuit en el que invitaba a todas las mujeres acosadas o agredidas sexualmente a denunciarlo bajo la etiqueta #MeToo. Diez años antes, la activista afroamericana había impulsado una campaña para dar voz a las víctimas de la violencia machista sexual con la misma consigna.

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La activista Tarana Burke en una imagen de archivo. REUTERS

Tarana Burke (Nueva York, 1973) sintió "pánico" cuando el 15 de octubre de 2017, la actriz Alyssa Milano publicó un tuit en el que invitaba a todas las mujeres acosadas o agredidas sexualmente a denunciarlo bajo la etiqueta #MeToo. Diez días antes, el New York Times abrió la Caja de Pandora a raíz de un artículo en el que se destapaban las casi tres décadas de abusos sexuales de Harvey Weinstein, uno de los productores más conocidos y poderosos de Hollywood. Lo que vino después ya es historia.

Alyssa Milano desconocía que Burke, diez años antes, había impulsado una campaña para dar voz a las víctimas de acoso sexual bajo la consigna Me too (yo también). "Sentí una sensación de temor, porque algo que formaba parte del trabajo de mi vida iba a ser elegido y utilizado para un propósito que originalmente no tenía esa intención", declaró esta activista afroamericana en una entrevista al Times.

Para Burke, el Me Too significaba una "conversación entre supervivientes", como manifestó en una entrevista a eldiario.es. Su intención era crear una comunidad y fomentar la sororidad: del "a mi también me ha pasado" al "no estás sola". 

Días después, Milano rectificó y reconoció públicamente a Burke como la fundadora de este movimiento que, sumado a las informaciones posteriores de los medios de comunicación y a los miles de testimonios de víctimas a través de las redes sociales, ha destapado los abusos sexuales llevados a cabo por decenas de hombres conocidos en el mundo de la cultura, la política y los negocios en EEUU.

'Me Too', la respuesta a las víctimas de acoso sexual

Tarana Burke nació el 12 de septiembre de 1973 en el Bronx, Nueva York. Antes de cumplir los 25 años, Burke había experimentado en su propia piel la violencia sexual machista hasta en tres ocasiones y nunca lo había denunciado. Al mudarse a Sema (Alabama), con 24 años, conoció el testimonio de una joven de 13 años, que había sufrido abusos por parte del novio de su madre. "No tuve una respuesta o una manera de ayudarla en ese momento, y ni siquiera podía decir 'yo también'", confesó la activista en la entrevista al New York Times anteriormente citada.

"Una niña de 12 años me contó que tenía un novio de 21 años. Y yo le dije: 'Eso no es una relación, sino un crimen'"

Tras un tiempo de recapacitación en torno a su experiencia y a la de la joven, Burke creó en 2006 Just Be Inc, una organización juvenil sin ánimo de lucro que apoya a las supervivientes de la violencia sexual machista bajo el lema Me Too. "Nuestra lucha pretende poner fin a la violencia sexual. Tratamos de enseñar a las jóvenes con las que trabajamos para ayudarlas a desarrollar su autoestima", explicaba Burke en una conversación con el medio Business Insider.

Asimismo, pretende "devolver" el regalo que la vida le dio, según relató a eldiario.es. Esto es, "tuve la inmensa suerte de que alguien se cruzara en mi camino y me ayudara a recorrer el camino a la superación, que es un proceso que dura para siempre", en referencia a su vivencia personal.

La activista, actualmente directora senior de Girls for Gender Equity, recuerda que hay muchas víctimas de abusos que ni siquiera saben que lo son. "Una niña de 12 años me contó que tenía un novio de 21 años. Y yo le dije: 'Eso no es una relación, sino un crimen'". 

Burke, considerada como la líder del movimiento Me Too —pese a sentirse "incómoda por ser la cara visible", como aseguró a The Guardian—, ha insistido en varias ocasiones en que esta campaña no puede perder su esencia: acompañar y ayudar a las víctimas, y hacerles ver que no están solas. "Me preocupa que revelen su estatus de supervivientes en masa en las redes sociales y no tengan espacio para procesarlo", advirtió en unas declaraciones recogidas por Efe.

Persona del Año 2017 por la revista 'Time'

La activista, para explicar estos comportamientos, habla de "dinámicas de poder": "Creo que no se habla suficientemente del efecto directo que tiene el hecho de pertenecer a una clase privilegiada porque podemos utilizar nuestros privilegios para ayudar a quienes tienen menos privilegios o se puede utilizar para ejercer poder sobre otros, como ocurre en el abuso sexual", puntualizó en la entrevista a eldiario.es citada arriba.

Por ello, siempre ha recordado que su lucha va dirigida especialmente a las personas negras y de clase baja. Y, en estos términos, Burke asegura que hay una doble vara de medir las denuncias por acoso: "Las mujeres negras no reciben la misma 'bendición', por así decirlo, que las blancas cuando denuncian. La sociedad está educada para responder a la vulnerabilidad de las mujeres blancas mucho más rápido que a la de las mujeres negras, y por eso reciben distintos tipos de atención", señaló al medio digital.

"Podemos utilizar nuestros privilegios para ayudar a quienes tienen menos privilegios o se puede utilizar para ejercer poder sobre otros, como ocurre en el abuso sexual"

En diciembre de 2017, la revista Time nombró Persona del Año 2017 a las mujeres que rompieron el silencio a través de esta campaña. Ashley Judd, Susan Fowler, Adama Iwu, Taylor Swift e Isabel Pascual fueron las actrices elegidas para representar a esta comunidad en la portada de la publicación. La revista las reconoció "junto a cientos de otras mujeres, y muchos hombres también, que han desatado uno de los más rápidos cambios en nuestra cultura desde la década de los 60". Pese a no incluir a Burke en la primera página de la publicación mensual, Time la reconoció también como Persona del Año y recordó que fue ella quien acuñó el término Me Too.

La activista afroamericana ganó más visibilidad aún cuando asistió a la gala de los Globos de Oro. "Cuando Michelle [Williams] me llamó y me dijo: 'Me encantaría llevarte a los Globos de Oro', dije: '¿Por qué? Estoy esforzándome mucho para no ser la mujer negra que es machacada cuando todos ustedes necesitan validar su trabajo''. Finalmente, Burke acudió a la cita junto a otras ocho actrices y activistas. Todas ellas vestidas de negro, el color que representa la lucha del Yo también.

Tarana Burke ha estado trabajando durante dos décadas para que mujeres como ella no se sientan solas y, por supuesto, para cambiar el sistema y terminar con los abusos sexuales. Unas veces en la sobra y otras, desde la primera línea. Burke prendió la llama de un movimiento que ha hecho historia y que, un año después de su eclosión, sigue vivo.