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Reducción de terrazas, fumar en la calle o ir a trabajar con síntomas de covid: los riesgos de la próxima nueva normalidad

La vacunación y la bajada de contagios en España permiten que se vayan flexibilizando las restricciones pero hay una serie de medidas que se deberían mantener para evitar grandes riesgos y proteger la salud a lo largo del tiempo.

Varias personas disfrutan en una terraza de la plaza del Tossal en el barrio del Carmen de Valéncia.
Varias personas disfrutan en una terraza de la plaza del Tossal en el barrio del Carmen de Valéncia. MANUEL BRUQUE / EFE

La vacunación y la bajada de contagios están permitiendo una flexibilización de las restricciones para conseguir cuanto antes llegar de nuevo a la 'nueva normalidad'. En el aire está cuando se reabrirá el ocio nocturno en toda España, se eliminará la obligación de llevar mascarillas al aire libre o aumentará el número de personas que se pueden reunir. Pero, mientras se debaten estas cuestiones, ya hay una serie de medidas que se están quitando o se prevén que se eliminen en los próximos meses y que suponen un riesgo demasiado alto para este punto de la pandemia como suprimir espacio a las terrazas o las celebraciones multitudinarias. También hay otras 'buenas prácticas' que se han realizado durante la pandemia, pero que ya se están perdiendo pese a que se deberían mantener incluso cuando se supere la pandemia, como no fumar en espacios públicos o no ir al trabajo enfermo porque lo obliga la empresa.

Respecto a las limitaciones de las terrazas, la Comunidad de Madrid, con su presidente a la cabeza, Isabel Díaz Ayuso, dio su apoyó a la hostelería durante la campaña electoral. Pero, menos de un mes después, el Ayuntamiento de Madrid —también del PP y gobernado por José Luis Martínez Almeida— ha anunciado que el 1 de enero de 2022 expiran las medidas extraordinarias para favorecer la instalación de terrazas en la capital. Según los datos que ofreció la vicealcaldesa ,Begoña Villacís (Cs), esto afectará en torno a 3.000 terrazas nuevas o ampliadas concedidas en toda la ciudad durante la pandemia.

Pero esto no es algo que ocurra solo en Madrid, ya que en varios ayuntamientos se prevé acabar con estas medidas extraordinarias cuando termine el año o cuando termine el verano. Según explica la patronal de la hostelería en España (Cehe) a Público, aún no hay ningún conflicto sobre esto, aunque están pendientes de lo que pasará en los próximos meses y señalan como ejemplo a seguir al Ayuntamiento de Burgos que va a extender estas medidas hasta 2022. El problema de que estas medidas decaigan en unos meses es que se vuelva a hacer más vida y ocio en el interior de los locales porque, aún habiendo vacunado entonces a toda la población residente en España, la pandemia es mundial y el problema no acabará hasta que se alcance la inmunidad a nivel global.

De hecho, la Sociedad Española de Epidemiología (SEE)  ha lanzado este lunes un comunicado para alertar sobre el riesgo de las celebraciones de eventos multitudinarios en espacios cerrados y sobre la reapertura de las salas de fiestas. La SEE argumenta que estas actividades podrían celebrarse en comunidades autónomas que estén en la fase de 'nueva normalidad' que tengan, entre otros indicadores, una incidencia acumulada a 14 días de menos de 25 casos por cada 100.000 habitantes y la ocupación de las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI) no supere el 5% de las camas. Sin embargo, aunque se celebren en esas zonas, se deben llevar a cabo con otras medidas claves para reducir el riesgo como la realización de pruebas de antígenos negativas el mismo día del evento, una adecuada ventilación de los espacios, el uso de mascarillas y, sobre todo, la vigilancia activa de posibles casos positivos (para ello hay que tomar el nombre, la dirección y el teléfono de todos los asistentes para rastrear sus contactos).

Aunque la medida que más preocupa a los sanitarios que caiga en el olvido es la de no fumar en espacios públicos. La ministra de Sanidad, Carolina Darias, ha pedido en reiteradas ocasiones a las comunidades autónomas que se prohíba esta práctica. Sin embargo, en la mayoría de comunidades ya se permite si se mantiene una distancia de dos metros de distancia, aunque en muchas ocasiones no se cumple por lo difícil que es un hacer el control sobre la separación.

Varias comunidades se negaron a prohibir fumar por el efecto económico que puede tener esta medida en la hostelería

Antes de que se acordara en el Consejo Interterritorial de Salud no fumar sin distancias de seguridad, la SEE ya había instado a que todas las terrazas, playas, espectáculos al aire libre y vehículos privados se convirtieran en espacios sin humo. La Organización Médica Colegial de España (OMC) también pidió que en estos sitios, así como en recintos deportivos o cualquier otro lugar en el que estén menores como puede ser cualquier calle, no se pueda fumar.

Sin embargo, esta decisión que se consideró inédita y que fue muy aplaudida, ha ido perdiendo fuerza según se han ido relajando también el resto de restricciones. De hecho, también se ha quedado en el aire el intento del Ministerio de Sanidad de prohibir fumar en espacios públicos aunque exista distancia de seguridad. El departamento de Darias no ha descartado seguir trabajando en ello, pero hay comunidades que han mostrado reticencias por el efecto económico que puede tener esta medida en la hostelería y, además, tampoco se ha desechado que se recupere el objetivo para de endurecer la actual ley contra el tabaco, tal y como preveía hacer el ministro Salvador Illa.

Junto a la importancia de seguir haciendo vida al aire libre y no fumar en espacios públicos, el epidemiólogo Pedro Gullón también cree que es fundamental que no se den pasos atrás en avances reconocidos a nivel social y laboral. Uno de los ejemplos que explica a Público es el no trabajar cuando se está enfermo. Hasta la pandemia ha estado muy normalizado en España acudir a tu puesto de trabajo pese a tener síntomas de una enfermedad. De hecho, en marzo de 2020 se dio un gran paso en este sentido ya que el Gobierno derogó el despido objetivo por acumular bajas médicas justificadas. La ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, lo defendió en el Congreso: "Nunca, en ningún caso, hay que ir a trabajar estando enfermo por miedo a ser despedido. Lo sabíamos antes pero ahora, con la pandemia, se ha convertido en una evidencia".

Gracias a la pandemia, como indica el epidemiólogo, ahora "está peor visto" que una empresa obligue a un trabajador a acudir a su puesto porque, además, se ha facilitado y normalizado el tener una baja laboral por síntomas de una enfermedad como la covid-19. Ahora es algo que se debe mantener porque es fundamental, incluso más allá de la pandemia, por protección de la salud de la persona enferma y porque se pueden evitar así contagios innecesarios.

Aunque Gullón también creen que se tienen que mantener otras medidas más individuales como reducir las visitas de los niños recién nacidos para evitar enfermedades contagiosas, como más institucionales y dependientes de las Administraciones como el Ingreso Mínimo Vital (IMV) como medida para luchar contra las desigualdades sociales que, recuerda, son "extremadamente importantes y determinantes la salud".

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