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Sinhogarismo durante la crisis del coronavirus La paradoja del confinamiento de los que no tienen casa

Las personas sin hogar son especialmente vulnerables ante la pandemia del coronavirus. Con los comedores sociales cerrados, sin casa en la resguardarse y, en muchos casos, con patologías previas, el virus se convierte en una seria amenaza para su salud. El Ayuntamiento de Madrid ha habilitado más plazas para ellos en albergues e Ifema y el Gobierno moviliza al Ejército para proporcionarles comida, atención e información durante el estado de alarma.

Personas sin hogar y solicitantes de asilo esperan al autobús que les llevará al albergue especial de la campaña de frío del Ayuntamiento de Madrid.- JAIRO VARGAS
Personas sin hogar y solicitantes de asilo esperan al autobús que les llevará al albergue especial de la campaña de frío del Ayuntamiento de Madrid el pasdo diciembre.- JAIRO VARGAS/ARCHIVO

jairo vargas

El lema que más se repite estos días para frenar los contagios del coronavirus, el "quédate en casa", cae en saco roto para las más de 30.000 personas sin hogar que se calcula que hay en España. ¿Dónde se cobijan del coronavirus los que no tienen casa en la confinarse? ¿cómo se lavan las manos a diario los que no tienen un grifo? ¿cómo se cumple con las obligaciones del recién decretado estado de alarma desde los márgenes de la sociedad?

El aislamiento social que hoy se impone para tratar de frenar la curva de contagiados por el coronavirus y evitar el colapso del sistema sanitario es bien conocido para ellos, pero la cuarentena que la sociedad les impone no les libra de los efectos del virus. Al contrario, "las personas sin hogar son probablemente el colectivo más vulnerable frente a la pandemia", ha alertado la fundación Hogar Sí.

"Pese a su extrema soledad, no pueden lograr distancia social", afirma esta organización sin ánimo de lucro, que recuerda que los llamados sin techo dependen de un modelo de ayuda en alojamientos y comedores colectivos "insuficiente e ineficaz", ya que aumenta las probabilidades de contagio.

Los que no tienen nada son los más afectados por las medidas decretadas por el Gobierno, que hasta ayer no anunció sus planes para proteger a este colectivo. La mayoría de comedores sociales de Madrid cerraron hace días para frenar la pandemia y le han seguido los del resto de España. Algunos siguen repartiendo comida sólo para llevar, pero no todos, precisan varias asociaciones.

No obstante, su rutina y sus pequeños santuarios han dejado de existir tras la entrada en vigor del Estado de alarma. Han cerrado parques, bibliotecas, centros cívicos y un sinfín de espacios que les daban diariamente una tregua ante la dureza de la calle.

"Esta crisis aumenta la violencia estructural a la que están sometidas las personas sin hogar"

"El cierre de bares, comedores o centros cívicos ha dejado a estas personas sin alimentos, sin esos pequeños espacios en los que resguardarse, sin rutinas. Esta situación agrava la vulnerabilidad del colectivo, están de nuevo en primera línea. Esta crisis aumenta la violencia estructural a la que están sometidas las personas sin hogar", explica Esperanza Vera, presidenta de la asociación Bokatas, que reparte periódicamente alimentos y da compañía a este colectivo en Madrid, Zaragoza y Valencia.

Desinformación y miedo

Según Vera, durante las últimas rutas de ayuda que ha realizado su organización en Madrid, las personas le han expresado, sobre todo "desinformación" y "miedo". "Muchos realmente no saben qué está pasando exactamente. Están preocupadas porque todo lo que normalmente utilizan está cerrado", apunta. "Tienen dificultades para encontrar agua o lugares en los que hacer sus necesidades", explica. "También les preocupa su salud, pero lo primero que han notado es la falta de comida", asegura.

Desde Hogar Sí y otras organizaciones ya habían advertido de que el precario estado de salud de las personas sin hogar les hace extremadamente vulnerables ante el COVID-19. "Muchos ya tienen patologías previas y crónicas y están en situación de riesgo", alerta Vera. "Además, está demostrado que las personas sin hogar tienen una peor asistencia médica, en parte por su desconexión del sistema de salud y en parte por discriminación en el trato. Todo ello convierte esta crisis de coronavirus en una bomba contra las personas sin hogar cuya onda expansiva tendrá un alto coste para ellos y para todos si no se toman las medidas adecuadas", sostiene Hogar Sí.

En Madrid hay casi 3.000 personas sin hogar a los que se suman un número indeterminado de solicitantes de asilo que han llegado en los últimos meses y, ante la falta de recursos económicos y la saturación de sistema de acogida nacional y municipal, están en situación de calle o sólo pueden acudir a dormir a centros específicos.

Dos hospitalizaciones y 80, en aislamiento

"Pasan el día deambulando por la ciudad y la policía les apercibe, aunque no pueden multarles cuando les explican la situación, tienen que mirar para otro lado, pero evidentemente es un riesgo", asegura una activista de la Red de Solidaridad Popular, que precisa que en los albergues "sólo se toma la temperatura a quien parece que muestra síntomas, pero se puede ser portador del virus sin que se detecte y contagiar al resto de personas con las que se comparten las estancias, que están siempre masificadas", añade.

"Los centros no parecen muy preparados y son un gran foco de contagio para gente vulnerable"

"Los centros no parecen muy preparados y son un gran foco de contagio para gente vulnerable", denuncia esta voluntaria.

El domingo se confirmó que hay al menos dos personas sin hogar con coronavirus ingresadas y más de 80 aisladas en los centros y albergues de Madrid, apuntan a Público fuentes del área de Familia, Igualdad y Bienestar Social del Ayuntamiento de Madrid. Fuentes sindicales del SAMUR Social denuncian también que la red municipal no dispone de material suficiente para aplicar los protocolos y que están en riesgo tanto los acogidos como los propios trabajadores. "Faltan mascarillas y faltan estancias. No es nuevo, pero la pandemia ha agravado mucho los efectos de las carencias que llevamos tiempos denunciando", asegura Público un trabajador que prefiere mantener el anonimato.

Este lunes, el Área de Familias, Igualdad y Bienestar Social, dirigido por Pepe Aniorte (Ciudadanos), ha anunciado que habilitará en las próximas 48 horas las instalaciones de Ifema para acoger a 150 personas sin hogar que no tengan síntomas de contagio por COVID-19 y que se puede ampliar el aforo hasta las 600 plazas.

También ha ampliado la campaña de frío hasta el 31 de mayo y  alcanzará las 479 plazas y 30 de centros de día. Además, se ha habilitado un hotel con otras 56 plazas ampliables a 110 y una pensión en Madrid con 40 plazas y capacidad para llegar a 70. "Supone una ampliación sin precedentes de la atención al sinhogarismo, justificada por la gran vulnerabilidad de las personas en situación de calle", explica el departamento.

"Las soluciones no deberían ir por la línea de la concentración de personas cuando se pide distancia social", advierten

No obstante, Hogar Sí apunta que "las soluciones que se articulen no deberían ir por la línea de la concentración de personas en un momento en el que se pide distancia social", por lo que desaconseja "los métodos de alojamientos colectivos que junten a la gente o les hagan dormir cerca".

Por su parte, la Ministra de Defensa, Margarita Robles, adelantó el domingo algunas medidas dirigidas a la protección de personas sin hogar. Los Servicios Sociales les proporcionarán cada día un kit de higiene y alimentos, les medirán la temperatura y les informarán de la situación. También permitirán el funcionamiento de comedores sociales que dispensen comida para llevar; se reforzará con personal sanitario y de limpieza en los albergues y se habilitarán espacios amplios en ellos por si alguien está infectado y requiere aislamiento.

Por otra parte, ha autorizado al vicepresidente y ministro de Derechos Sociales y Agenda 2030, Pablo Iglesias, a dar órdenes e instrucciones para la protección de las personas sin hogar y a reclamar a las Fuerzas Armadas las medidas de colaboración que pudieran servir de ayuda.

Las organizaciones que atienden a las personas sin hogar han valorado positivamente estas decisiones y han ofrecido su apoyo y experiencia al Gobierno, aunque llaman a la reflexión después de crisis sanitaria a cerca de "si un sistema de atención como el actual, basado en alojamientos colectivos y que deja a miles de personas ante la única posibilidad de la calle, es el adecuado para la solución del sinhogarismo".