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Tres semanas sin Diana Quer y con todas las hipótesis abiertas

La Guardia Civil ha desplegado un gran operativo en la población coruñesa y ha realizado varias batidas por la comarca de O Barbanza. Los indicios señalan que Diana podría haberse subido a un coche.

Diana López-Pinel, madre de Diana Quer, muestra una imagen de su hija desaparecida. EFE/Óscar Corral

SANDRA SÁNCHEZ/EFE

A POBRA DO CARAMIÑAL (ACORUÑA).- Transcurridas tres semanas desde la desaparición de Diana Quer, la joven de 18 años que asistió a la fiesta del Carme dos Pincheiros en su lugar de veraneo, A Pobra (A Coruña), siguen todas las incógnitas abiertas y continúan las pesquisas para tratar de esclarecer qué pudo suceder.

Durante este tiempo, la Guardia Civil ha desplegado un gran operativo en la población coruñesa y ha realizado varias batidas por la comarca de O Barbanza y también por sus alrededores, en las zonas cercanas a la localidad en la que el pasado 22 de agosto desapareció esta madrileña.

Estos rastreos se han programado después de que la geolocalización de las señales de las últimas comunicaciones realizadas desde el teléfono móvil de la chica la situasen en esos entornos.

Además de las batidas, a las que durante algunas jornadas, las menos, se sumaron ciudadanos del municipio de A Pobra para ayudar a los cuerpos de seguridad en la búsqueda de la adolescente, los investigadores han iniciado otro tipo de diligencias, como la visualización de las cámaras de seguridad.

De este modo, según han informado fuentes vinculadas al caso, el operativo está actualmente inmerso, sobre todo, en la revisión de las datos de la cámara que el Ayuntamiento de A Pobra do Caramiñal tiene situada en el cruce de los céntricos jardines Valle-Inclán en confluencia con la carretera AC-550, y en las grabaciones de las jornadas comprendidas entre los días 19 y 25 del mes pasado.

En total, serán alrededor de 15.000 matrículas las que ahora los agentes tendrán que inspeccionar para determinar qué vehículos pasaron por los lugares en los que los repetidores de telefonía detectaron el teléfono de la muchacha, puesto que los indicios señalan que Diana podría haberse subido a un coche para hacer el recorrido desde su casa hasta donde se detectó la última señal de su teléfono.

En todo caso, el hermetismo por parte de los investigadores es total, con el objetivo de no interferir en las averiguaciones en marcha.

El director general de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, así lo atestiguó al visitar la semana pasada a los mandos de la Comandancia de A Coruña y a los responsables de las indagaciones relacionadas con este caso, que instruye el Juzgado número uno de Ribeira, el cual decretó la reserva sobre las actuaciones.

De Mesa agradeció el trabajo que desempeñan los efectivos que se están ocupando de este suceso y, aparte de valorar su labor, extendió tal consideración al celo que están guardando, y ello a pesar de tratarse de un caso muy "mediático".

Remarcó, asimismo, la conveniencia de respetar el silencio para no entorpecer las pesquisas y para que no circulen datos falsos que puedan afectar a una familia, la de Diana, "que sufre enormemente".

Aseguró igualmente que continúan "abiertas todas las hipótesis" y dijo que la Guardia Civil "no va a parar de investigar", y como prueba de ello, el responsable de la Guardia Civil recalcó que se mantienen abiertas, de un modo u otro, causas que se remontan a los años noventa.

En lo que respecta a este episodio, pasadas varias jornadas sin noticias, los padres de la joven Diana, que son Diana y Juan Carlos, otrora matrimonio pero separados desde hace cuatro años, abandonaron A Pobra, donde la muchacha estaba veraneando con su madre y con su hermana, Valeria, cuya custodia tiene ahora de manera cautelar el progenitor.

En este municipio gallego, que en breve va a celebrar los festejos del Nazareno, fue vista Diana por última vez el pasado 22 de agosto, cuando salió por la noche para disfrutar de la fiesta mencionada.

Cuando se constató su ausencia, se facilitó una descripción en la que se decía que Diana —1,75 m, pelo largo, liso y moreno; ojos oscuros y 55 kilos— llevaba un pantalón corto rosa, camiseta blanca, sudadera y zapatillas negras con cordones, pero parece que pudo haber cambiado su vestimenta, en base a los testimonios de personas que dicen haberla visto esa madrugada a altas horas.

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