Público
Público
Únete a nosotros

Violencia machista #Cuéntalo: Mujeres de 60 países narraron las violencias que sufren en tres millones de tuits

En tan sólo dos semanas 790.000 usuarias únicas compartieron sus historias de agresiones sexuales que ahora han sido analizadas y sistematizadas. Más de 50.000 testimonios cuentan abusos, acosos y violaciones. 

Publicidad
Media: 5
Votos: 1

Manifestación feminista en protesta por la sentencia de La Manada en el centro de Madrid. BALLESTEROS / EFE

"Tenía 15 años. Había ido a comprar. Un tipo me preguntó por una calle y antes de que pudiera responderle me había metido en una camioneta, me golpeó manoseó, amenazó...  Salté por la ventanilla con la camioneta andando. Llegué a casa y mi viejo me culpó y me exigió que callara". Este recuerdo que Olga dejó en las redes sociales el 30 de abril de 2018, no es un relato aislado, ni único. Es uno de los millones que se compartieron en Twitter a través de la etiqueta #Cuéntalo.

La iniciativa surgió el mismo día en que se conoció la sentencia de la Audiencia Provincial de Navarra contra La Manada, que no consideraba que la víctima hubiera sufrido violencia ni intimidación en la violación grupal en los Sanfermines de 2016. La indignación popular no se hizo esperar y el convencimiento de que no se había creído el relato de la joven funcionó como revulsivo para que muchas mujeres se lanzaran a contar sus historias de abusos y agresiones sexuales.

Ahora sabemos que fueron más de 790.000 mujeres las que se lanzaron a compartir sus historias usando #Cuéntalo, y que sus relatos se divulgaron en cerca de tres millones de tuits (2.750.000) en tan sólo dos semanas, las que transcurrieron entre el 26 de abril y el 9 de mayo de 2018.

Esta catarsis colectiva ha sido recopilada ahora en un archivo interactivo con el fin de preservar esta memoria colectiva del dolor de las mujeres.

Los datos fueron presentados este jueves por la periodista y escritora Cristina Fallarás y un equipo de personas que incluye a periodistas, archiveros e investigadores en big data, que de forma altruista comenzaron a recopilar todos estos relatos, a analizarlos y sistematizarlos con un doble objetivo: demostrar que las agresiones sexuales a las mujeres son habituales y sus denuncias ciertas y para crear un mecanismo de identificación en la red, de forma que el relato de unas anime a otras a contarlos.

#Cuéntalo surgió como un simple tuit lanzado por Cristina Fallarás el mismo día en que se conoció la sentencia de La Manada. Esa tarde, la periodista Virginia Pérez Alonso, codirectora de Público, firmaba un artículo en este medio titulado La ‘no violación’, en el que narraba una agresión sexual que sufrió cuando tenía apenas 13 años. "Cuando estaba en el diario escuchando cómo presidente del tribunal leía la sentencia, me quedé en blanco. Esperábamos que fuera una sentencia ejemplar, pero nos dimos cuenta de que a la víctima no se la había creído. Empecé a sentir que la sentencia era una segunda violación para ella y decidí compartir esta historia pensando que si la víctima la leía se sentiría acompañada", recuerda Pérez Alonso en la presentación de los datos.

"Lo que quedó meridianamente claro en la sentencia de la manada, es que la justicia no creía el relato de la víctima. Que a las mujeres no se nos cree cuando relatamos las agresiones que sufrimos", añade Fallaras. 

Esto decidió a Fallarás a compartir el artículo en redes, pidiendo a otras mujers que relataran su historia. La magnitud de lo que sucedió en los días siguientes en esa red social precisó de más de seis meses de trabajo y análisis de un equipo multidisciplinar.

Mensajes de 60 países

Durante esas dos semanas, mujeres de más de 60 países participaron en la conversación online. Principalmente de España, que acaparó el 38% de los tuits originales, seguido de cerca de Argentina, desde donde salieron el 30% de los mensajes y el 43% de los retuits. Durante esos días se detectaron unos 160.000 tuits originales de los que 40.000 fueron contados en primera persona y otros 11.000 por segundas fuentes, principalmente utilizando la fórmula de "lo cuento yo porque" la protagonista de la historia no puede, ha sido asesinada.

Uno de cada diez mensajes (el 9,8%) relatan asesinatos, uno de cada siete (14%) cuentan violaciones, tres de cada diez (28%) cuentan agresiones sexuales, uno de cada tres (35%) habla de acoso y otro 29,5% de los relatos se centran el el miedo de las mujeres a sufrir abusos o agresiones.

Según Fallaras, el análisis de todos los mensajes evidencia que la inmensa mayoría de las agresiones y violaciones se producen en el ámbito familiar, una violencia que prácticamente no se relata y que en muchísimas ocasiones pasa a edades tan tempranas que deja a la víctima indefensa y sin posibilidades de reaccionar ante ellas. El análisis de los datos encontró que más de 3.500 mensajes compartidos que narraban violaciones o agresiones sexuales correspondían a hechos ocurridos a menores de 18 años y de éstos, aproximadamente 1.000 a niñas con edades inferiores a los 12 años. Muchas se atrevían a relatar lo que habían vivido en su infancia por primera vez.

"Lo que han hecho las mujeres con estas historias comunes es crear una nueva memoria colectiva de la violencia que sufren", afirma Fallarás. Añade que esta catarsis colectiva es clave para eliminar la sensación de culpa que relatan muchísimas de las mujeres ante las agresiones que han sufrido a lo largo de la vida y "genera mecanismos de identificación  un relato que pone sobre la mesa que las mujeres no mienten", afirma Fallarás.

Una de los datos más sorprendentes e importantes del análisis de los datos, es que la mayoría de los mensajes viralizados lo fueron a través de cuentas con muy pocos usuarios. El 75% de las historias compartidas salieron de cuentas con menos de 3.000 seguidores. Esto, afirma Fallarás, supone una gran diferencia con el movimiento del #Metoo, iniciado por actrices famosas con miles de seguidores, lo que llevó a muchos a hablar de efecto contagio.

Cesión a organismos públicos

Una semana después del nacimiento de #Cuéntalo, un par de de archiveros de Barcelona (Aniol Maria y Vicenç Ruiz) se habían dado a la tarea de recopilar las historias de los tuits y la periodista Karme Peiró contactó a Fallarás con ellos. Posteriormente se unió Fernando Cuchetti, un doctor en física cuántica especialista en el análisis de datos del Centro Nacional de Supercomputación. Se había creado un equipo, que durante más de seis meses trabajó en recopilar, analizar y estructurar toda la información vertida en los tuits. 

Según Fallarás, "era clave conservar la información, una relato irrefutable del alcance de las violencias que sufren las mujeres". Además, explica, había que sacarla de una herramienta privada como Twitter y preservarla para el futuro, pero no como una base de datos estática, sino en una herramienta que permita a las personas gestionar su propio registro, en una herramienta que pueda crecer y mejorar el entendimiento de las violencias machistas.

"¿Quién puede atreverse a pensar que cientos de miles de historias no son reales y que las mujeres las inventan? ¿Cuánto conocemos la violencia machista?" Se pregunta Fallarás. Y se responde: "Lo que conocemos y manejamos son los datos que nos dan el Consejo General del Poder Judicial y la Policía, que no son instituciones muy feministas que digamos y que reflejan un porcentaje muy bajo de a violencia real. Ésta que presentamos hoy sale directamente del relato de las víctimas, de violencias que, además, no llega a denunciarse".

Por esto, porque conocer y entender cómo funciona la violencia contra las mujeres y cómo reaccionan ante ella es clave para elaborar políticas públicas, Fallarás afirma que los datos deberían ser acogidos por organismos públicos, como la Delegación del Gobierno para la Violencia de Género o la Secretaría de Estado de Igualdad. Por ahora ninguno de los organismos públicos contactados sabe cómo hacerse cargo de estos datos ni que hacer con ellos, afirma Fallarás, "pero deberían quedárselos porque son datos públicos que no deben ser privados ni comercializados y porque suponen una fuente increíble de información. Sólo hay que mirarla".

Más noticias en Política y Sociedad