Vuelve la huelga en el Aeropuerto de El Prat: por qué se retoma y hasta cuándo será el parón
La falta de personal y las sobrecargas de trabajo, entre las causas del conflicto.

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El sindicato CGT ha retomado la huelga indefinida en los servicios de tierra que presta Groundforce en el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat, según ha anunciado a través de un comunicado publicado este viernes 18 de septiembre. La movilización, iniciada el pasado 4 de agosto, fue convocada por el deterioro de las condiciones de trabajo y de seguridad y salud laboral, en un contexto marcado, según el sindicato, por la falta de personal, las sobrecargas de trabajo, la elevada rotación de la plantilla y problemas de organización y en materia de prevención de riesgos laborales (PRL).
Tras una suspensión temporal de los paros para facilitar el diálogo y buscar una salida al conflicto, la huelga se ha retomado este jueves 17 septiembre al no haberse alcanzado una solución satisfactoria a las reivindicaciones de la plantilla. CGT, sindicato mayoritario en Groundforce en El Prat, también vincula la vuelta a la movilización con el despido de dos representantes que forman parte del comité de huelga.
¿Por qué se ha retomado esta huelga?
La huelga se ha retomado después de que Groundforce haya despedido a dos integrantes del Comité de Huelga que también ejercían como delegados de prevención. Según CGT, ambos trabajadores habían desempeñado funciones de representación de la plantilla y de defensa de la seguridad y la salud laboral, una de las principales cuestiones que motivaron el inicio del conflicto.
El sindicato considera que los despidos agravan todavía más el deterioro de las condiciones laborales en la empresa y ha anunciado que emprenderá las acciones legales que correspondan para defender los derechos de los dos trabajadores afectados.
Ante la falta de avances suficientes, CGT ha decidido retomar la huelga indefinida y mantiene sus principales reivindicaciones: una plantilla suficiente y estable, unas condiciones de trabajo dignas y seguras y una mejora de la organización del trabajo, todo ello en el marco del cumplimiento de la normativa de prevención de riesgos laborales.
Desde el sindicato reclaman a Groundforce que abandone la vía de la confrontación y aborde las causas que, a su juicio, han llevado a la plantilla a la movilización. Entre ellas se encuentran la falta de personal, las sobrecargas de trabajo, la elevada rotación y los problemas relacionados con la organización y la prevención de riesgos laborales.
CGT sostiene que la plantilla no reclama privilegios, sino condiciones de trabajo dignas, seguridad y salud laboral y respeto a quienes ejercen su representación. La organización sindical defiende que estas cuestiones deben ser abordadas para encontrar una salida al conflicto.
¿Hasta cuándo se ha convocado la huelga?
La huelga ha sido convocada con carácter indefinido, por lo que no cuenta con una fecha concreta de finalización. CGT ha decidido reactivar los paros después de no alcanzar una solución que considere satisfactoria para las reivindicaciones de la plantilla, dejando abierta la duración de la movilización hasta que se produzcan avances en el conflicto.
¿Cómo puede afectar esta huelga al usuario?
La huelga indefinida de los trabajadores de Groundforce puede tener consecuencias para los pasajeros que viajen desde el aeropuerto de Barcelona-El Prat, ya que la empresa presta servicios de asistencia en tierra a numerosas aerolíneas. Entre estas tareas se encuentran la facturación, el embarque de pasajeros y la gestión de los equipajes, por lo que los paros pueden complicar la operativa habitual de los vuelos.
El impacto dependerá de cómo evolucione la huelga y de los servicios que se vean afectados en cada momento. Entre las posibles consecuencias para los viajeros están retrasos en los vuelos, problemas con el equipaje o modificaciones en la operativa, mientras que el sindicato mantiene sus reivindicaciones y reclama a Groundforce que retome las negociaciones para buscar una salida al conflicto.
¿Qué compañías pueden verse afectadas por la huelga?
Groundforce presta sus servicios de asistencia en tierra a numerosas compañías aéreas que operan tanto en la Terminal 1 como en la Terminal 2 del aeropuerto de Barcelona-El Prat. Por ello, los efectos de la huelga pueden alcanzar a los pasajeros de distintas aerolíneas que dependen de estos servicios para desarrollar su operativa habitual.
Entre las compañías a las que presta servicio se encuentran Air Europa, Lufthansa, Air France, KLM, Qatar Airways, Turkish Airlines, ITA Airways, United Airlines, Finnair, Etihad Airways, SAS, Air Arabia, LOT Polish Airlines, Croatia Airlines, Air China, Saudia Airlines, Asiana Airlines, Air Transat, Luxair y El Al.
¿Cómo comprobar si el vuelo ha sido afectado por la huelga?
Los pasajeros que tengan previsto viajar desde Barcelona-El Prat pueden comprobar el estado de su vuelo a través de Infovuelos de Aena, una herramienta que permite consultar en tiempo real las incidencias registradas en los aeropuertos españoles. De esta forma, es posible saber si la salida continúa programada según lo previsto o si, por el contrario, se ha producido algún cambio, como un retraso o una cancelación. Los datos pueden consultarse desde dos horas antes de la salida y hasta 14 días después de la consulta.
Otra opción es acudir directamente a los canales oficiales de la aerolínea, tanto su página web como su aplicación, donde las compañías suelen comunicar a los viajeros cualquier modificación que afecte a su reserva. Si la información no está clara o surge alguna duda, el pasajero puede ponerse en contacto con la aerolínea o, si adquirió el billete mediante un intermediario, con la agencia de viajes correspondiente.
¿Qué derechos tiene el usuario en caso de que el vuelo sea cancelado?
La normativa europea, a través del Reglamento 261/2004, protege a los pasajeros cuando un vuelo sufre retrasos o cancelaciones, también cuando estas incidencias están relacionadas con una huelga. Estas reglas se aplican a los vuelos que salen de un aeropuerto de la Unión Europea con destino a cualquier país y a los que parten de un país no comunitario hacia la UE cuando la compañía aérea es europea. Sin embargo, los derechos económicos del pasajero pueden variar en función de quién participe en la huelga.
Cuando el conflicto afecta al personal de la propia aerolínea o a trabajadores subcontratados por la compañía aérea, el pasajero puede elegir entre solicitar el reembolso del billete o un transporte alternativo si el vuelo ha sido cancelado o acumula más de cinco horas de retraso. La petición debe realizarse ante la compañía. Además, mientras espera el nuevo vuelo, la aerolínea debe ofrecer comida, bebida, medios de comunicación y, cuando sea necesario, alojamiento y los desplazamientos correspondientes. Esta asistencia básica también debe proporcionarse cuando el retraso supera las dos horas, aunque finalmente el vuelo llegue a operar.
En estos casos, además, puede existir derecho a una compensación económica cuando el vuelo llega al destino con tres horas o más de retraso o ha sido cancelado. La cuantía se sitúa entre 250 y 600 euros, en función de la distancia del trayecto. No obstante, la compañía queda exenta de pagarla si comunicó la cancelación con al menos 14 días de antelación o si ofreció un vuelo alternativo con un horario similar. Cuando el transporte alternativo permite llegar al destino con pocas horas de diferencia respecto al horario original, la compensación puede reducirse a la mitad.
La situación es diferente cuando la huelga corresponde a trabajadores ajenos a la compañía aérea, como puede ocurrir con el personal de seguridad o de los servicios de tierra del aeropuerto. En este supuesto, los pasajeros conservan el derecho a escoger entre el reembolso y un transporte alternativo si su vuelo es cancelado o acumula más de cinco horas de retraso. También mantienen el derecho a recibir comida, bebida, medios de comunicación y, si resulta necesario, alojamiento y transporte. Sin embargo, en estas circunstancias no existe derecho a una compensación económica, al considerarse una circunstancia extraordinaria que queda fuera del control de la aerolínea.
Si la compañía no cumple con estas obligaciones, el pasajero puede presentar primero una reclamación ante la aerolínea, utilizando la hoja oficial del aeropuerto o cualquier otro canal que permita dejar constancia, como un formulario web o un número de incidencia. Si pasan 30 días sin recibir respuesta o la contestación no es satisfactoria, puede acudir a los servicios públicos de consumo o presentar una reclamación ante la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA). Como última vía, también puede recurrir a los tribunales y solicitar asesoramiento o ayuda a una asociación de consumidores.


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