MachismoAcoso machista por WhatsApp: "Soy el repartidor de anoche, me pareciste mona y me he permitido el lujo de hablarte"

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El uso fraudulento de los datos que se facilitan a las empresas es algo con lo que las mujeres se ven obligadas a lidiar de una manera específica. En forma de acoso.

El último caso que ha despertado la indignación de las usuarias de redes sociales ha sido el de una chica que denuncia que un repartidor de pizza comenzó a escribirle por WhatsApp a su teléfono personal, el cual había obtenido a causa de que ella lo había facilitado a la empresa con un único y claro fin: el de que le repartieran una pizza.

"Nos gustaría poder hacerle una breve encuesta con su permiso", comienza escribiéndola el hombre, para posteriormente dejar claras sus verdaderas intenciones. "Soy el repartidor que te llevó los combos esos anoche, me pareciste mona y me he permitido el lujo de hablarte", se justificaba.

Lujo que, para más inri, es ilegal y contraviene la ley de protección de datos.

El miedo y la inseguridad que puede llegar a generar que un hombre al que no conoces de nada y que no está autorizado para hacer uno individual de tus datos personales, con fines sexuales o de acceso a tu intimidad, que además sabe dónde vives porque ha acudido a tu domicilio a hacerte una entrega, se empieza a convertir en algo común.

Unos días antes de que este caso saliera a la luz, la periodista Violeta Muñoz proponía en Twitter recopilar historias como esta, a colación del caso de otra mujer que denuncia que un empleado de una aerolínea la invadió por Facebook tras haber memorizado sus datos al embarcar en un avión.

"Al final sí que nos va a salir una historia de 'casos aislados' de acoso machista con uso indebido de datos personales", visibilizaba la tuitera.

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