Películas que mejoraron el libro en el que se basan
Aunque no suele suceder, en ocasiones el séptimo arte es capaz de superar a la literatura.

Zaragoza-
Es un cliché, aunque en este caso tiene gran parte de verdad: los lectores tienden a preferir siempre el libro a la película. Sucede principalmente por dos factores. Por un lado, el texto no posee más limitación que la propia imaginación del autor. Es decir, las letras permiten narrar escenas para las que no siempre ha existido la técnica que pudiera trasladarlas a la pantalla grande. Además, el formato permite profundizar más tanto en tramas secundarias como en la psicología de los personajes, algo que una película y su duración limitada -aunque cada vez sean más largas- invita a cercenar por algún lado.
Además, el involucramiento personal de un lector con un libro tiende a ser superior a la de un espectador con un filme. No solo el tiempo que se emplea en leer una obra suele ser mayor, sino que además los personajes y las situaciones se interiorizan de una manera muy personal. Aunque haya descripciones minuciosas, al final cada persona traslada las palabras a imágenes en su cabeza. Un proceso único, que después genera decepciones al ver en la pantalla la interpretación personal del director.
Sin embargo, hay un puñado de clásicos cinematográficos que sí han logrado pasar a la historia como películas que superan a la obra que adaptan. Las razones para ello pueden ser muchas y variadas. He aquí los ejemplos más significativos.
Trilogía de 'El padrino' (1972, 1974 y 1990)
El padrino está considerada para muchas personas la mejor película de la historia. Concretamente, El padrino II (1974) suele llevarse la mayoría de alabanzas, aunque lo suyo es valorar la obra completa de Francis Ford Coppola, incluida su discutida tercera parte. Básicamente, porque las tres películas cuentan una misma historia: la de la familia Corleone. Una obra maestra absoluta, que supera al material original.
Probablemente porque el propio Mario Puzo, autor de la novela, también estuvo involucrado en el guión de la película. Por ello, se aseguró que las subtramas cortadas fuesen las menos relevantes y que no se echasen de menos en la cinta. A cambio, un Coppola en completo estado de gracia aporta muchísimo al universo en el que se desarrolla la cinta. El realizador abandona por completo el tono pulp de la novela, convirtiéndolo en una obra de corte shakesperiano. Finalmente, las actuaciones de Marlon Brando, Al Pacino y Robert de Niro construyen unos personajes icónicos y con una profundidad sobresaliente.
'La naranja mecánica' (1971)
La naranja mecánica es una de las películas más destacadas dentro de la filmografía de Stanley Kubrick, lo que es mucho decir. Curiosamente, el cineasta nacionalizado británico buscaba filmar algo ligero tras finalizar 2001: una odisea en el espacio (1968). Lo que hizo, en cuenta, fue uno de los mejores tratados sobre la violencia juvenil que se han visto jamás. Para ello se apoyó en la novela homónima escrita por Anthony Burgess en 1962. Aunque introdujo una serie de cambios por los que, para muchos, la cinta supera el material original.
Destaca, sobre todo, la estética futurista y profundamente perturbadora que tiene la película. Un imaginario que no está en el libro, pero que ayuda profundamente a amplificar la sensación de distopía que presenta la historia. Además, el director también recortó el uso del idioma inventado en el que está escrito la novela. Si bien los personajes utilizan el nadsat, en la cinta todo resulta mucho más comprensible. Aunque, sin duda, la gran modificación introducida por Kubrick es el final. Mientras que en el libro el protagonista, Alex DeLarge, logra una cierta redención, en la película el desenlace es mucho más pesimista y oscuro. Una decisión acertada, capaz de provocar el debate en los espectadores.
'¿Quién engañó a Roger Rabbit?' (1988)
¿Quién engañó a Roger Rabbit? es una obra maestra. Un prodigio de orfebrería. Su mezcla de animación y acción real no solo estaba increíblemente adelantada a su tiempo, sino que resiste perfectamente el paso del tiempo. Se trata, además, de una película conceptualmente muy extravagante. Canónicamente es un noir, con todos los tropos del género, aunque lo mezcla con el cartoon más loco imaginable. No debería funcionar, pero lo hace. ¡Si hasta aparecen el Pato Lucas, símbolo de Warner Bros, y Donald el pato, de Disney, juntos en una escena! Algo que solo ha ocurrido en esa ocasión en la historia.
La producción de la cinta fue una locura, pero salió adelante con brillantez. La historia está basada en la novela Who Censored Roger Rabbit?, escrita por Gary K. Wolf en 1981. Un libro de misterio que, sin embargo, está lejos de ser la obra catedralicia que sí es su adaptación a la pantalla grande. En este caso, el ver a los dibujos animados coexistir con las personas de carne y hueso resultó mucho más impactante que el leerlo en el libro. De hecho, solo un par de frases de la novela se utilizaron en la película, aunque sí es cierto que la más mítica de todas, el “no soy mala, es que me han dibujado así” de Jessica Rabbit, sí aparece en el manuscrito.
La superioridad del film es tal que el propio Wolf no tuvo problemas en reconocerlo. De hecho, en su secuela Who P-P-P-Plugged Roger Rabbit? (1991), escrita a raíz del éxito de la película, no dudó en utilizar el argumento de la cinta dirigida por Robert Zemeckis, reduciendo los hechos acaecidos en la novela a un sueño de Jessica Rabbit.
'El club de la lucha' (1999)
Chuck Palahniuk es un escritor de culto por su espíritu nihilista y lo salvaje de sus manuscritos. Sin embargo, o quizá precisamente por ello, no se trata de un autor amable de leer. Su estilo es muy personal; repleto de frases cortas y repeticiones. Algo que puede hacerse pesado de leer. Además, en ocasiones, peca de no centrar sus ideas por completo. Por ello, adaptar sus obras parecía algo imposible. Sin embargo, David Fincher no solo logró llevar El club de la lucha a la gran pantalla, sino que convirtió su adaptación en un icono generacional.
El director estadounidense no solo consiguió mantener el espíritu y mensaje de Palahniuk, sino que lo hizo más digerible. De hecho, su película toma algunas decisiones que mejorar el material original. Por ejemplo, la gran revelación está llevada mucho mejor llevada en la película, tanto por las semillas que va plantando a lo largo del metraje como por el montaje subliminal que realiza. También el final es más satisfactorio, con una imagen icónica, potenciada por el Where is my mind? de los Pixies, que cierran la historia con una profunda carga simbólica. Una conclusión redonda que no posee la novela.
'Starship Troopers' (1997)
Starship Troopers, el libro, escrito por Robert A. Heinlein en 1959, es una novela filofascista que glorifica el militarismo y el autoritarismo. Una oda a la guerra de la que Paul Verhoeven se mofa en su adaptación. El director neerlandés tomó el material original y, en lugar de trasladarlo a la pantalla tal cual, decidió subvertirlo por completo en una sátira ácida que funciona a dos niveles. Es divertida como película de aventuras, con algunas imágenes icónicas y visualmente impactantes. Pero, al mismo tiempo, posee un subtexto político muy profundo que, por si fuese poco, confronta las ideas que deseaba trasladar el libro. Algo que le convierte en una obra única.
La intención de Verhoeven es clara, aunque nunca resulta panfletaria. De hecho, la película fue en gran medida incomprendida en el momento de su estreno. Todo su discurso se construye a través de una ironía muy fina, visible, por ejemplo, en el tratamiento de los personajes: su perfección física y moral los convierte en una parodia evidente de la propaganda en tiempos de guerra. Asimismo, el filme expone con crudeza el funcionamiento de los conflictos armados, donde quienes toman las decisiones rara vez son quienes pagan las consecuencias.
'Tiburón' (1975)
Tiburón, la película, es el mejor ejemplo de que, en muchas ocasiones, menos es más. Lo es, sobre todo, con el uso del tiburón. Por cuestiones técnicas, el escualo apenas aparece en pantalla. Bruce, como apodaron al animatrónico en el set de rodaje, no paraba de fallar en su uso en agua salada. Algo que llevó a Steven Spielberg a adaptarse. Sustituyó su presencia por el uso de la música de John Williams, así como una serie de planos subjetivos y acuáticos. El resultado fue que la tensión de la cinta se disparó por los aires, convirtiéndose en un clásico absoluto del séptimo arte.
Además, Spielberg también recortó varias tramas de la novela original, las cuales entendía que no aportaban nada a la historia. En esencia, el director de E.T., el extraterrestre (1982) centró su película Tiburón en el tiburón. Algo que no hace la novela escrita por Peter Benchley en 1973, cuyo foco está situado en los personajes humanos. El libro, eso sí, tiene a su favor el explicar mejor la corrupción local o un tono más cínico en líneas generales. Sin embargo no es una obra maestra, algo que sí se puede decir de su adaptación cinematográfica.
'Una batalla tras otra' (2025)
Thomas Pynchon es uno de los escritores más prestigiosos de la literatura contemporánea. Se trata, además, de un personaje fascinante, ya que rehuye el foco mediático de manera constante y sus obras son tan complejas y profundas que requieren de una lectura concienzuda para poder ser comprendidas. Su figura lleva décadas fascinando a propios y extraños, entre ellos al director de cine Paul Thomas Anderson. De hecho, aunque durante años las novelas de Pynchon se han considerado inadaptables al cine, este ya llevó a la pantalla Puro vicio en 2014. Aunque, sin duda, ha logrado cuadrar el círculo con Una batalla tras otra.
Para ello, eso sí, ha tenido que tomar varias decisiones drásticas. La ganadora al Oscar a la mejor película de 2026 es, en realidad, una adaptación muy pulida de Vineland (1990). Básicamente, Una batalla tras otra es un gran ejercicio de síntesis, que si bien recoge todas las ideas planteadas por el escritor en el libro, consigue reordenarlas para construir una historia mucho más comprensible y depurada. Las actuaciones soberbias de Leonardo Di Caprio, Benicio del Toro, Teyana Taylor y Sean Penn, éste último también galardonado con un Oscar, hacen el resto.











Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.