Huesca es tierra alta, fronteriza y frondosa, la segunda provincia con más árboles de España, solo por detrás de su vecina Lleida. Un verdadero paraíso. Pero como todo paraíso, no es territorio fácilmente accesible: su relieve ha complicado desde antiguo los asentamientos humanos, generando una trama deslavazada de pueblos perdidos entre valles y montañas

Algunos de ellos han ido quedando despoblados con el paso del tiempo, mientras la naturaleza, siempre incontenible, reclama para sí sus viejas posesiones generando esos pueblos fantasma en los que piedra y vegetación se integran ofreciendo estampas fascinantes. Acompáñanos en este viaje al norte para descubrir siete pueblos abandonados de Huesca que te sorprenderán. 

1Susín 

7 pueblos abandonados de Huesca que te sorprenderán
Susín. Fuente: Turismo Biescas

Al norte de Sabiñánigo, en plena Tierra de Biescas, se ubica Susín, uno de los pueblos abandonados mejor conservados de toda Huesca. Y es que la zona de Sobrepuerto a la que pertenece Susín, comprendida entre el curso alto del río Gállego y el río Ara, es uno de los territorios más despoblados de Aragón.  

Pero a diferencia de otros pueblos fantasma vecinos, Susín ha resistido el paso del tiempo gracias al empeño de Angelines Villacampa propietaria de la casa Mallau, una de las viviendas del pueblo que aún se mantiene en buen estado de conservación. Tras su fallecimiento, sería la Asociación Mallau Amigos de Susín la que tomaría el testigo. 

La naturaleza que rodea el pueblo, destacando Peña Oroel, Punta Güé o la sierra de la Partacua, como el propio caserío con su magnífica iglesia de Santa Eulalia, ofrecen en conjunto un panorama arrebatadoramente nostálgico: un fascinante viaje a los orígenes de esta tierra norteña.