Málaga no se queda quieta. Lo ha demostrado en los últimos años. Ha conseguido los mayores elogios que, en materia de turismo, puede tener un destino. Cultureta, cosmopolita, siempre a la vanguardia pero sin perder su identidad, la ciudad de Picasso abre sus puertas de par en par al visitante, en una clara invitación al goce, para que disfrute de una experiencia que nunca va a defraudar. Monumentos, gastronomía, historia, arte, diversión, compras… La guía de Barceló Experience nos descubre qué hacer en Málaga, una ciudad dónde hay planes para todos los gustos y tendencias.

A Málaga la rebeldía le viene de casta. Sólo conviene recordar a algunos de sus hijos más ilustres para descubrir el valor de su increíble genética. Podemos comenzar por Pablo Ruiz Picasso, que puso el nombre de la ciudad en el mundo entero, y seguir con el cantaor Antonio Molina (“Soy minero”, “Adiós mi España”…), Antonio Cánovas del Castillo, artífice del régimen de la Restauración; Victoria Kent, la primer mujer del mundo que ejerció como abogada ante un tribunal militar; Pepa Flores, niña prodigio del cine español de los 60; o el recordado Chiquito de la Calzada, que a todos nos hizo reír y traspasó con su particular humor las fronteras españolas.

Los atractivos de una Málaga mágica

Panorámica de Málaga

Una genética que se suma a la Historia y a los muchos atractivos que el viajero descubre nada más pisar tierra malagueña. Son tantos los planes que se pueden diseñar para disfrutar de esta mágica ciudad andaluza que resulta imposible abarcarlos, porque hay una Málaga literaria, una Málaga artística, una Málaga que no duerme, una Málaga marinera y una Málaga que se hunde en el océano del tiempo y que ha dejado para la posteridad un legado monumental que es imprescindible recorrer.

Así que hay que ponerse en marcha para empaparse de esos espacios imprescindibles que la Historia ha regalado a Málaga y que casi siempre se pueden visitar con buen tiempo, ya que el invierno pocas veces hace acto de presencia en esta urbe que mira siempre al sol y al mar… y a esa encantadora playa de la Malagueta que se ha ganado a pulso también el distintivo de Bandera Azul. Un arenal que está junto al moderno Muelle Uno, a apenas 10 minutos del centro de la ciudad.

El centro histórico de Málaga

Plaza de la Constitución de Málaga

Pero antes de disfrutar de las playas hay que descubrir la esencia de Málaga, transitar sus calles y plazas peatonales, recorrer el centro histórico, tomarse unas tapas y un vino de la tierra en alguno de sus tradicionales bares o restaurantes y charlar con los locales, siempre atentos a complacer al que llega.

El casco histórico de Málaga, que en su día estuvo delimitado por unas murallas nazaríes, tiene una historia larga, tanto que llega hasta la época de los fenicios y los romanos, que dejaron testimonios tan evidentes que incluso hoy es posible disfrutarlos, y ahí tenemos como ejemplo el teatro romano situado junto a la alcazaba. Pero también hay que encontrar la Málaga de hoy, la que cuida su patrimonio pero que sabe adaptarse a los nuevos tiempos y se vuelve moderna como una chica joven que quiere estar a la última.

De la calle Larios a la Alcazaba

Alcazaba de Málaga

¿Y si comenzamos nuestro recorrido por la calle del Marqués de Larios? Es la vía más emblemática y el corazón comercial de Málaga. Está siempre animada y hay que descubrirla mientras se echa un ojo a sus tiendas glamorosas, situadas en los bajos de elegantes edificios simétricos con esquinas curvas que diseñó el arquitecto malagueño Eduardo Strachan.

Dicen que se inspiró en la tendencia urbanística que imperaba en Chicago. Es, en cualquier caso, la calle más aristocrática de la ciudad, desde la que podemos encaminar nuestros pasos hasta, por ejemplo, la Alcazaba, un símbolo de Málaga que ha llegado a formar parte de su escudo de armas y que se goza porque las vistas que se contemplan desde ella son para quitar el hipo. A sus pies, el espectacular Teatro Romano que cuenta también con un pequeño museo.

La Alcazaba conecta con otro destino imprescindible en una escapada turística a Málaga. Hablamos del Castillo de Gibralfaro que permite recorrer la Historia sólo dando un paseo por las murallas de esta fortificación que tiene múltiples atractivos y que ofrece la posibilidad de disfrutar de una cena o una copa dentro de sus instalaciones.

Tras las huellas de Picasso

Calle Larios

Hay que seguir, es obligado, la huella de Picasso en Málaga. Se puede visitar, por ejemplo, su Museo Casa Natal en lo que antiguamente fue el domicilio familiar del genio. Se halla en un bonito e histórico edificio de la icónica Plaza de la Merced rodeado de numerosos cafés y restaurantes que otorgan animación a la visita, ya que brindan la posibilidad de hacer una parada técnica para degustar, por ejemplo, una tapa de boquerones fritos o una típica fritura malagueña.

Un pequeño preámbulo a un almuerzo o cena en los que resulta obligado probar el ajoblanco, las conchas finas, el campero malagueño o el ajobacalao, ejemplos de la cocina tradicional malagueña. Un chute de energía para el cuerpo para, después, continuar la ruta del genio malagueño hasta el Museo Picasso, que recibe cada año más de 600.000 visitantes. Está junto al Parque Ciudad de Málaga y conserva más de 300 piezas del autor del “Guernica”

Y ya que estamos de museos, podemos visitar el Museo Carmen Thyssen, que alberga la colección de arte que ha ido forjando la baronesa desde que contrajo matrimonio con Hans Heinrich von Thyssen-Bornemisza. En total, más de 300 obras de los siglos XIX y XX, muchas de temática andaluza, que han sido cedidas a la ciudad en calidad de préstamo. O el Museo de Málaga, situado en el Palacio de la Aduana, que desde 2016 muestra más de 17.000 piezas procedentes de las colecciones del Museo de Bellas Artes y del Museo Arqueológico Provincial. Incluso el Centro Pompidou, que desde 2015 fomenta el acercamiento a todos los públicos del arte contemporáneo. Y es que Málaga tiene hasta la fecha 36 museos, pero la cifra puede ir a más.

La catedral de la Encarnación

Catedral de Málaga

Estamos a cuatro minutos de la Catedral de la Encarnación, un gran tesoro histórico que acumula 300 años de diferente estilo arquitectónico, los que van de 1530 hasta principios del siglo XIX. Está al lado del Palacio Episcopal y de la encantadora plaza del Obispo y, dentro de la catedral, se halla el Museo con algunas espectaculares obras y ornamentos del templo.

Son muchos los jardines, comercios, restaurantes, teatros, galerías de arte y rutas que uno podría recorrer, con mucho gusto en la ciudad de Málaga, pero habrá tiempo más adelante para detenerse con calma y saborear estos espacios.

Escapadas cerca de Málaga

Casas blancas en la ciudad de Ronda

Málaga, además, puede ser el punto de partida para hacer bonitas escapadas a pueblos, parques naturales y otros espacios interesantes para disfrutar en familia, con amigos, a solas o en pareja. Te recomendamos, si tienes un par de días, que realices la Ruta de los pueblos blancos, con la universal Ronda a la cabeza, un itinerario que te permitirá descubrir bonitas localidades de calles estrechas y empinadas con fachadas encaladas, la mayoría de origen árabe. No olvides hacer escala en Benaoján, ubicado en el parque Natural de la Sierra de Grazalema; Montejaque, Jimena de Líbar, Atajate, Benadalid, Algatocín, Gaucín y Casares. Te sorprenderán por su encanto y su gran belleza.

Otro destino indiscutible para disfrutar es Nerja y sus famosas cuevas. Se trata de uno de los grandes atractivos turísticos de la zona. Se halla a unos 50 kilómetros de Málaga por la Autovía del Mediterráneo (A-7) y sorprende por su espectacularidad. La cueva, declarada bien de interés cultural en 2006, es una maravilla natural en la que se han contabilizado 589 pinturas rupestres.

Y si lo que te apasiona es el turismo activo y caminar por sitios de gran belleza, en las cercanías de Málaga se halla el célebre sendero Caminito del Rey, un paso peatonal de más de 3 kilómetros construido en las paredes del Desfiladero de los Gaitanes. El recorrido, a más de 100 metros de altura sobre el río Guadalhorce, es de vértigo, pero la experiencia merece mucho la pena. Eso sí, recuerda que hay que reservar con antelación y pagar una entrada de 10 euros.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.