Qué animales están en peligro de extinción en España
Varias son las especies que sufren por sobrevivir en nuestros ecosistemas.

Zaragoza-
España posee una gran biodiversidad debido a su posición geográfica y a la gran variedad climática que existe en su territorio, tanto en la península como en las islas. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en nuestro país existen 80.000 especies diferentes, de las que 208 se encuentran en peligro de extinción y 137 son consideradas vulnerables. La mayoría de ellas son plantas, aunque también son varios los animales que están amenazados. Incluidas especies endémicas de la península Ibérica y los archipiélagos canario y balear.
Estas son algunas de las especies que se encuentran en peligro de extinción en España actualmente.
Urogallo cantábrico (ave)
El urogallo cantábrico es una subespecie del urogallo occidental que habita por algunas de la cordillera Cantábrica. Se trata de un gallináceo de gran tamaño, cuya característica más reconocible es su gran cola de forma redondeada. Es importante tener en cuenta que no se trata de la misma subespecie que habita en los Pirineos ya que ambas se han desarrollado aisladas entre sí.
El hábitat natural del urogallo es el bosque y las zonas montañosas que van desde los 800 a los 1.800 metros de altura. Un medio que ha cambiado profundamente debido a la acción humana, fundamentalmente a la explotación de la misma para actividades como la agricultura o la ganadería. Además, se trata de una especie que también se ha visto afectada por la caza. Según datos del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, en 2024 había 209 ejemplares de urogallo cantábrico en España, distribuidos entre la provincia de León y la Comunidad Autónoma de Asturias.
Lince Ibérico (mamífero)
El lince ibérico estuvo a punto de la desaparición total en 2002, cuando apenas se contabilizaban unos 100 ejemplares de la especie repartidos entre dos poblaciones situadas en Andalucía y separadas entre sí. Fue una situación crítica, que sensibilizó a una generación sobre la posibilidad real de perder una especie autóctona para siempre. En su caso, las principales amenazas constituían el cambio del ecosistema en el que tradicionalmente ha subsistido unido a la falta de su alimento principal, el conejo.
Sin embargo, los esfuerzos por su conservación han resultado exitosos y, desde que tocase fondo, el número de ejemplares de lince ibérico en la península ha aumentado. En 2024 se publicó un informe que contabilizaba un total de 2021 animales repartidos entre España y Portugal. De hecho, técnicamente la especie ya no está en peligro de extinción, pasando a ser considerada como “vulnerable”. No obstante, hay que ser consciente de que eso no significa que el lince no esté en grave riesgo.
Visón europeo (mamífero)
El visón europeo es un mustélido que se diferencia del visón americano en su tamaño (es más grande), tiene un color más oscuro o no posee el labio superior de color blanco. Se trata de un animal que habita en los cauces de los ríos, algo que está íntimamente relacionado con su condición de animal en peligro de extinción. No en vano, la contaminación y la sequía son dos factores muy importantes para entender la situación crítica de la especie, aunque no la única.
Durante muchos años la gran amenaza del visón europeo ha sido la acción humana y, concretamente, la caza. Sobre todo a causa de lo cotizado que fue su pelaje para fabricar abrigos. Finalmente, la introducción del visón americano, que poco a poco le ha ido suplantando en su propio ecosistema, supuso la puntilla para la especie. En 2024, El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográficó estimó que en sueño español apenas quedaban 142 ejemplares de visón europeo en España. No obstante, desde 2008 se ha llevado a cabo un programa de conservación por el que crías concebidas en cautividad se van introduciendo en el medio ambiente con regularidad para evitar la pérdida total del animal.
Nacra (molusco)
La nacra es un molusco bivalvo autóctono del Mediterráneo. Se trata de un animal de gran tamaño, que puede alcanzar los 120 centímetros de altura, enterrando en el fondo marino hasta un tercio de su altura. Casi en un tiempo récord, ha pasado de ser una especie con grandes poblaciones a encontrarse en riesgo de extinción. El principal motivo es la introducción del parásito Haplosporidium pinnae, que desde 2016 ha causado unas mortalidades cercanas al 100% allá donde ha hecho acto de presencia.
Las cifras son esclarecedoras. En 2015, se estimaba que había 1,6 millones de nacras solo en el Mar Menor, mientras que en 2024 se estimaba que apenas quedaba unas 500 en la misma zona. No obstante, la comunidad científica ha encontrado ciertos motivos para la esperanza pues en 2025 se han hallado pequeñas comunidades que han vuelto a ser colonizadas por la nacra, después de muchos años sin encontrar especies nuevas.
Cerceta pardilla (ave)
La cerceta pardilla es un tipo de pato caracterizado por su especial coleta y un plumaje moteado que le convierte en inconfundible. Habita en las marismas del Guadalquivir, concentrándose especialmente en Doñana. Aunque también ha sido avistado en el Parque Nacional de las Tablas de Daimiel, en Guadalajara. Su población se vio amenazada tanto por la caza como por la degradación del ecosistema, sobre todo la desecación de humedales someros y estacionales. En 2013 solo se registraron 30 parejas, lo que encendió todas las alarmas.
Afortunadamente la autoridades se pusieron manos a la obra y, poco a poco, la especie se ha ido recuperando. Según datos del Ministerio de Transición Ecológica, en 2024 se batió un récord al avistar 130 parejas reproductoras en la Península, lo que supuso un aumento del 73% respecto a las 75 que se habían censado en 2023. Estos datos permiten ser optimistas con el futuro de la cerceta pardilla, aunque es importante tener en cuenta que el recrecimiento de la población se debe fundamentalmente al proyecto LIFE Cerceta Pardilla, que termina en diciembre de 2025.
Margaritifera auricularia (molusco)
Conocida popularmente como almeja de río, la margaritifera auricularia es uno de los moluscos de agua dulce más amenazados de nuestro ecosistema. Se encuentra fundamentalmente en la cuenca del Ebro, sobre todo en los canales de riego: Canal Imperial de Aragón y el Canal de Tauste en Navarra. Se trata de una especie muy longeva, que puede vivir hasta los 100 años, y su supervivencia depende de la presencia de pez fraile, que actúa como hospedador de sus larvas.
La principal amenaza para este molusco es la pérdida del hábitat en los canales de riego en los que habita, fundamentalmente por el uso de pesticidas y herbicidas. Además, la presencia de la almeja asiática, una especie invasora que ha colonizado los mismos terrenos, ha incrementado todavía más la amenaza. A pesar de las estrategias de conservación que se han llevado a cabo, se considera que la margaritifera auricularia está prácticamente extinguida.
Desmán ibérico (mamífero)
Este pequeño mamífero tiene un tamaño que oscila entre los 11 y los 16 centímetros de longitud. Suele habitar en la cuenca de los ríos y su morfología es muy similar a la de la musaraña, la rata o el topo. Se trata de un animal muy difícil de ver, aunque su presencia suele ser síntoma de limpieza en las aguas ya que se alimenta de larvas acuáticas.
Según recoge el Ministerio de Transición Ecológica, el desmán ibérico está incluido en el Catálogo Español de Especies Amenazadas en la categoría “en Peligro de Extinción”, para las poblaciones del Sistema Central, y en la categoría “Vulnerable” para el resto de las poblaciones. De hecho, la asociación WWE calcula que podría ser extinto en un periodo de 7 a 12 años si no se logra revertir su situación.









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