OPINIÓN: JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA

Perdonen la grosería, pero esto es lucha de clases

JOSÉ LUIS DE ZÁRRAGA Madrid 14/10/2011 11:57 Actualizado: 14/10/2011 11:59

Qué es lo que está dominando en la crisis actual, lo que está imponiendo las soluciones? ¿Los mercados sobre la política? ¿La política de la derecha sobre la política de la izquierda? Ambas cosas pueden decirse y son correctas, pero no llegan al fondo del asunto. En un primer plano, en el modo como se nos presentan las cosas, parece que los mercados están imponiendo las medidas que se toman en Europa. Pero si traspasamos ese plano más inmediato -y también más abstracto- en el que los mercados aparecen imponiéndose a los gobiernos, es fácil ver que la pelota está en realidad en el terreno de la política: más allá de lo que los mercados reclamen, lo que hay son decisiones políticas, decisiones de los gobiernos y de las instituciones económicas internacionales (instituciones políticas, en realidad, aunque se presenten siempre como si funcionasen con criterios técnicos, más allá de la política).

En ese terreno de las decisiones políticas es patente -en todo el mundo, pero especialmente en la UE- que las políticas de derechas se imponen por completo a las políticas de izquierdas. Gobiernos de derechas -mayoritarios en Europa- y también gobiernos de partidos denominados de izquierdas hacen políticas de derechas ante la crisis.

Pero hay que ir un poco más allá. Podría creerse si no que el problema es que las ideas de derechas se imponen, incluso más allá de la identidad de los partidos de gobierno, sobre las de izquierdas. Sea porque aquellas son científicas y estas puramente ideológicas, o porque son más acertadas en la práctica, más útiles para enfrentarse a los problemas y resolverlos. Nada de eso. Por más que transmitan esa idea los colorines económicos de la prensa, en línea con las declaraciones de los mandarines de la economía, los economistas independientes que no están -directa o indirectamente- a sueldo de los poderes económicos explican el disparate que, desde el punto de vista de la sociedad y de la economía social, están ejecutando los gobiernos. Y sin necesidad de hablar mucho, sólo abriendo los ojos, la observación de los resultados -cada vez peores, no ya para el bienestar de la mayoría (como es evidente), sino también en la evolución de los indicadores macroeconómicos que los gobiernos toman como referencia- bastaría para probar que ni las ideas, ni los análisis, ni las medidas aplicadas por la derecha son acertadas.

¿Y cómo es que, al contrario, parece -y se repite sin rubor en los medios- que las ideas de la derecha se imponen y que no hay otro camino a seguir que las que ellas marcan a los gobiernos? Pues porque esa cuestión no se resuelve en la confrontación de ideas, sino en otro plano más decisivo, el de la lucha de clases.

No es en último término la derecha como gobierno, como partido o como ideología quien controla, sino la clase social dominante, a la cual la derecha representa en su ideología, con el instrumento de sus partidos y a través de sus gobiernos. Parece lo mismo, pero no. Es el capitalismo financiero, que es el núcleo y centro de gravedad de la clase dominante en esta fase de desarrollo del capitalismo, quien determina lo que proclaman en sus programas los partidos de derechas y quien marca lo que hacen, o las líneas de fuerza, o los límites dentro de los que pueden moverse los gobiernos.

Cuando se habla de lucha de clases en las sociedades modernas hay que olvidarse de las formas que esta tomaba y la visibilidad que tenía a principios del siglo XX. Con el desarrollo del capitalismo a escala mundial la lucha de clases no ha desaparecido, pero sus formas y los espacios en que se localiza han cambiado tanto que quienes permanecen fijados en el modelo simplificado de la época de Marx o de Lenin no pueden reconocerla o tienen que deformar y mutilar las realidades sociales para que parezcan encajar en las pautas de dicho modelo.

Hay dos observaciones de sentido contrario respecto a la estructura de clases en las sociedades modernas: en un sentido, la polarización socioeconómica que Marx preveía a medida que se desarrollase el capitalismo ha ocurrido efectivamente y se ha acelerado con la crisis: cada vez la riqueza se concentra en menos manos, mientras se amplía la pobreza, y cada vez es mayor la distancia entre ricos y pobres. Pero, en otro sentido, las clases polares de Marx -la burguesía capitalista y la clase trabajadora- se han diferenciado y fragmentado en capas y categorías muy diversas, que enmascaran en la apariencia y bloquean en la práctica su unidad.

La lucha de clases hoy no es el enfrentamiento entre capitalistas propietarios de los medios de producción y masas del proletariado reducidas a pura fuerza de trabajo. En toda sociedad, la lucha de clases es la que enfrenta objetivamente, como efecto estructural del sistema, a explotadores y explotados. Por una parte, quienes controlan las condiciones de la producción social, aquellos a quienes el sistema dota de la capacidad para determinar el uso de los recursos sociales (medios de la producción y la reproducción de la sociedad) y el destino y la forma del producto social, y su distribución; y por otra, a los productores, que ejecutan el trabajo social según las formas y con los requerimientos que impone el sistema. El antagonismo de intereses entre explotadores y explotados, atravesado por muchas líneas de fractura que a veces lo hacen irreconocible, es la lucha de clases, cualquiera que sea la forma que adopte en cada coyuntura.

En las crisis económicas, aunque sea cuando más se enmascare la contradicción entre las clases sociales, con el espejuelo de los intereses sociales globales (el cuentecillo de que todos estamos metidos en el mismo barco y que se trata de superar entre todos la tormenta que lo amenaza), es cuando más se agudiza el antagonismo entre

la clase dominante y el conjunto de la sociedad; cuando más nítidamente los gobiernos son la voz de su amo; y cuando más fácilmente podrían disolverse las diferencias entre los explotados, que son la inmensa mayoría de la población.

8 Comentarios
  • circulaporfavor
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    5 i circulaporfavor 14-10-2011 13:29

    Efectivamente, lucha de clases es.

    Y lo de todos en el mismo barco, pues lo de siempre, unos remando y otros disfrutando del paisaje y convenciendo a los primeros de que remar es la solución (para ellos, claro).

  • TheShockTheory
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    3 i TheShockTheory 14-10-2011 16:19

    La esperanza de que el explotado pueda convertirse en explotador es lo que alimenta al capitalismo. Y eso, va con la idea de prosperar y pisar al de al lado.

    Creo que existe una crisis de valores por encima de todo.

  • angeles g
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    2 i angeles g 14-10-2011 17:56

    Lo dijo hasta Warren Buffet estamos en plena lucha de clases y ellos.. los poderosos, la están ganando. Encima los que dicen defendernos ejem.. ejem..

    http://www.angelesgarciaportela.com/2011/05/lucha-de-clases-desigual.html

  • Kassius
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    1 i Kassius 14-10-2011 18:52

    Esta claro que la lucha la ha ganado el capital y ahora uno de los bandos esta herido de muerte.

    Lo que no sabe el otro bando es que no puede matar a la mano que le da de comer ,sino al final no le cortaran los setos del chalet y tendran que hacerlo ellos mismos (Si no los usamos para el cocido)

  • Angelico
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    -2 i Angelico 14-10-2011 19:05

    El artículo no hace sino perseverar en el concepto manido y demagógico de lucha de clases. Sin embargo, y suponiendo que tuviera razón el articulista, ¿ a qué nos conduciría una sociedad en la que no hubiera las clases sociales que eél ve en la nuestra? Las únicas alternativas que históricamente han sido son las tribus primitivas del amazonas , sociedades que viven como hace 2000 años, o bien las sociedades comunistas, las actuales como Cuba , Corea del Norte y no toda China y las desaparecidas democracias populares con la URSS a la cabeza.

    Cualquier persona que crea en la libertad elige el capitalismo, con los muchos defectos que pueda tener. De hecho cuánto más capitalistas son las sociedades más gente del tercer mundo quiere ir a ellas. Es un hecho constatado que las migraciones de la población se dirigen a las tierras de las oportunidades. El comunismo nunca lo fue, al contrario cierra sus fronteras para que nadie se vaya del paraíso, pero claro ya se vió lo que había detrás del muro cuando cayó. Miseria física y miseria moral. Y para los verdes miseria ambiental. Nunca hubo tantos desastres ecológicos como en las sociedades en las que no existían las clases sociales, es decir , solo había dos: el pueblo en ñla miseria y la clase gobernante llena de hombres preclaros que disfrutaban ,y disfrutan, de los placeres de la sociedad capitalista.

    Seguramente el columnista quiera pertenecer a ésta y que los demás pertenezcamos a la primera. Afortunadamente en las elecciones los votan tres y el de la guitarra, a veces ni éste.

  • Tasa Tobin 05
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    1 i Tasa Tobin 05 14-10-2011 22:07

    # 5 ANGELICO

    Creo que no has comprendido el artículo, aquí nadie está proponiendo el comunismo (aunque se haya mencionado a Marx) como alternativa, lo que el articulo expone es que el capitalismo ha cambiado de cara ya no se le puede identificar como anteriormente, el capitalismo esta desbocado, está en manos de una minoría cada vez más reducida que cada vez se enriquece más a costa del resto de la sociedad incrementándose cada vez más las diferencias entre los más ricos y los más pobres.

    El resto de la sociedad esta tan subdividido en subclases que algunas de ellas se identifican erróneamente con la ideología de derechas... están cayendo en una trampa que ha tendido el gran capital que domina cada vez más todos los resortes de la sociedad desde los medios de comunicación a los gobiernos.. Véase el caso de España: en la actualidad nos da prácticamente lo mismo tener al PP o al PSOE en el poder porque tanto uno como otro van a aplicar el mismo tipo de medidas erróneas para salir de la crisis.. las teorías neoliberales que nos van a llevar a la ruina total a todos España, al resto de Europa y al mundo (Y no me refiero al diario)

    Saludos

  • laestrategiaglobal
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    0 i laestrategiaglobal 16-10-2011 19:31

    Es curioso, cuando empezó toda esta historia y todavía no habían encontrado ninguna calificación ingeniosa para referirse a las personas que salieron a la calle el 15 de mayo, simplemente se quedaban en que son un grupo heterogéneo. Hablaban de varios grupos clasificables, a saber, parados, pensionistas, trabajadores, desahuciados, jóvenes, mileuristas, funcionarios. Ya entonces pensaba que no era tan difícil, al fin y al cabo todo esto grupo de personas dependen de una u otra manera de un salario para su subsistencia, por lo tanto, bastaba decir que son asalariados o trabajadores para englobarlos a todos.

    Gramsci decía que efectivamente la lucha política en apariencia parece heterogénea, pero a la hora de la verdad, todos se decantan por un polo político u otro, el polo político regresivo que lucha porque nada cambie y el polo político que quiere romper el sistema actual y revolucionar hacía un nuevo sistema. Poco a poco, parece que esto está también ocurriendo.

    La lucha de clases, el uso de la violencia y la revolución permanente

    http://laestrategiaglobal.blogspot.com/2011/08/la-lucha-de-clases-el-uso-de-la.html

  • RAFASOCIALISTA
    #8 Vota Vota

    0 i RAFASOCIALISTA 19-12-2011 22:32

    Estoy de acuerdo con el articulo, la pena es que nos hemos encontrado con dos problemas a saber:

    1º La dictaduras en que se convirtieron las revoluciones, llamadas socialistas, han echado al traste, todo lo demás

    2º La izquierda democrática ha convivido con el capitalismo, aunque han planteado reformas, lo que hoy llamamos Estado de bienestar, pero no ha sabido avanzar más o no se ha atrevido.

    Sin embargo la derecha económica no ha tenido complejos en aplicar su ideología, y cuando el socialismo lo ha intentado han usado todos los medios al su alcance para decalifcarlo, pero si vemos el resultado del ultraliberalismo, está haciendo que la sociedades vuelvan a los principios del siglo XIX.

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Generado: 2012-05-28 09:43:47