Publicado: 05.05.2014 00:00 |Actualizado: 05.05.2014 00:00

"Entre los 10 y los 20 años sufrí abusos sexuales por parte del cura al cual denuncio"

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Años después de tener lugar, los abusos sexuales de miembros de la Iglesia Católica continúan saliendo a la luz, a pesar del velo de silencio con el que la institución cubre algunos de estos casos.

"Entre el año 1982 y verano de 1992 sufrí abusos sexuales por parte del cura al que ahora denuncio. En 1982 yo tenía 10 años", asegura Javier Paz Ledesma en el escrito de denuncia presentado el pasado 30 de abril ante el Juzgado de Instrucción de Salamanca, al que ha tenido acceso este diario.

"Me consta que otras personas han sufrido abusos similares en los mismos momentos", afirma.Ledesma sobrepasa hoy los cuarenta años, pero hasta ahora ha tenido "emociones contradictorias" que le han impedido denunciar a Isidro López Santos, jubilado y anteriormente párroco de la iglesia de Fátima de Salamanca, que según afirma abusó de él mediante "tocamientos y masturbaciones", aunque el sacerdote niega a Público la veracidad de estas informaciones.

Javier Paz Ledesma denuncia haber sufrido los abusos del cura durante una década, pero asegura que este no es un hecho aislado: "Me consta que otras personas han sufrido abusos similares en los mismos momentos, y que estas han denunciado los hechos ante las autoridades eclesiásticas", sostiene.

Según explica, por entonces su madre ya era viuda y colaboraba con la parroquia, por lo que el sacerdote tenía fácil acceso al muchacho: "El señor Isidro se aprovechaba de esa situación para que mi madre le encomendase mis cuidados", denuncia en el documento.

En el mismo escrito, el denunciante detalla que los abusos tuvieron lugar en la iglesia de San Julián, en Salamanca. "En concreto, en la dependencia llamada torre de cinco plantas, en ‘el palomar', donde el cura me llevaba a ver canarios y palomas, y consistían en tocamientos y masturbaciones. Eran tardes de clases particulares de latín, cuando empezaba a meter la mano por dentro de mi pantalón y a masturbarme. A veces se iba y aparecía al rato", recuerda.

"Recuerdo la mano dentro del saco tocándome, jadeos. Lo demás está en sombras aún", asegura Ledesma"Otros días, antes de esas clases, [cuando era] más joven, los tocamientos eran también en la torre, en la última planta, donde tenía sus palomas, criaba canarios. Allí acudíamos muchos chicos, como local social", rememora Ledesma, que describe la escena situando al párroco sentado a su lado, con las manos "dentro del pantalón".

El cura insiste en todo momento en su inocencia, pero reconoce haber participado en la organización de los campamentos de verano que orquesta la parroquia de San Julián, en los que Ledesma asegura haber sufrido los "tocamientos y masturbaciones" del párroco.

"Los campamentos se solían desarrollar en Tormellas, Ávila", explica. "Isidro tenía su tienda, tienda botiquín, donde se curaban las heridas típicas y dormían los enfermos y los pinches del campamento, aquellos que iban fuera de turno y ayudaban en las compras"."Yo fui varios años, esas noches de angustia son oscuras, intuyo lo sucedido pero aún la mente sigue cerrada, recuerdo la mano dentro del saco, tocándome, jadeos. Lo demás está en sombras aún", asegura.

En conversación con Público,  el sacerdote de 73 años niega la veracidad de estas acusaciones y asegura no haber recibido ninguna notificación de los juzgados. "Es un caso de falso testimonio", denuncia. "No me ha llegado nada de los juzgados de Salamanca, pero sabía que andaba con alguna cosa de estas", reconoce el sacerdote. "Esto está bajo el obispo, hemos hablado", sostiene.

"¿Esto luego quién lo para? ¿Quién le devuelve la verdad al damnificado?, se lamenta. Isidro López Santos insiste en su inocencia, asegurando que la denuncia es totalmente "infundada" y "el motivo es sacar dinero". "Parece ser que quiere dinero, que busque el dinero", ha esgrimido, antes de asegurar que tiene "la conciencia tranquila", y defender que "si de los juzgados tiene que salir algo más, que salga".

"Tengo la conciencia muy tranquila, a nivel de periódicos ya sabrán ustedes la responsabilidad que tienen", responde, antes de pedir "cuidado con lo que se publica". "Cuidado con lo que se publica, es una difamación muy grave", ha afirmado, insistiendo en que "se atenga a las consecuencias, tanto él como ustedes [cuando] lo publiquen", y asegurando que esto "no era una amenaza".

"Si cada cosa que le diga uno la publican, esto ya no lo sé yo", ha defendido, antes de insistir en describirse como víctima de un falso testimonio."¿Esto luego quién lo para? ¿Quién le devuelve la verdad al damnificado?", lamenta.

Para recabar pruebas, Paz Ledesma solicita en su escrito de denuncia el reconocimiento de los Servicios Médicos Forenses adscritos al Juzgado, "a fin de que emita el oportuno informe médico y determine el alcance de las agresiones y las secuelas sufridas", a pesar de que ya han transcurrido 22 años desde los hechos que hoy pone en manos de la Justicia.

"Hasta el año 2001 no fui consciente de haber sufrido dichos abusos, ya que mi memoria de manera selectiva apartó esos recuerdos temporalmente. Después de tratamiento médico durante ese año pude recuperar la memoria, saber lo que me había pasado", explica en el documento, en el que pide al juzgado que esclarezca los hechos y abra un juicio contra su presunto agresor, 32 años después de que comenzaran los abusos que hoy denuncia.

Denuncia abusos sexuales Paz Ledesma by Jennifer Foster

Denuncia abusos sexuales Paz Ledesma (página 2) by Jennifer Foster