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31 años pisándole los talones

La Fiscalía de Los Ángeles revela la estrategia que siguió para capturar a Roman Pokanski

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Sexo, drogas, un juicio mediático y una huida desesperada que ha durado más de tres décadas. La historia de la persecución a Roman Polanski por parte de la Fiscalía de Los Ángeles tiene los ingredientes necesarios para convertirse en un jugoso guión de Hollywood, una de esas historias oscuras que tanto le gustaban al director de Chinatown en sus inicios.

Las autoridades estadounidenses han reconocido que intentaron 'cazar' a Polanski hasta en una decena de ocasiones antes que la policía suiza pusiera fin a 31 años de huida el pasado domingo. Una tenacidad que demuestra que la justicia estadounidense, ni perdona, ni olvida.

Desde el mismo instante en que el director franco-polaco se esfumó con destino a París, 'la Oficina del Fiscal del distrito continuó revisando el estatus de la orden de arresto en Estados Unidos y con la Interpol para asegurarse de que estaba activa', explicó ayer Sandi Gibbons, portavoz de la Fiscalía de Los Ángeles, quien detalló los intentos de capturar al director promovidos por este departamento desde su fuga hasta que, finalmente, 'la petición fue ejecutada por las autoridades suizas el 27 de septiembre de 2009'.

La Justicia de EEUU intentó 'cazar' a Polanski unas diez veces

El primero de los intentos por cazar al escurridizo genio parisino tuvo lugar el 3 de mayo de 1978, sólo dos meses después de que se confirmara que el realizador estaba viviendo en Francia. La Fiscalía preparó una orden de detención provisional 'en cuanto se supo que Roman Polanski podía estar en Inglaterra', pero el intento resulto infructuoso. Tras ese, otra decena de operativos sin resultado.

En diciembre de 1986, las autoridades se pusieron en contacto con la policía montada de Canadá después de recibir informaciones de que el oscarizado director de El Pianista podría viajar al país norteamericano, y en mayo de 1988, se verificó que la orden de arresto internacional seguía vigente tras saber que el cineasta planeaba ir a Alemania, Dinamarca, Suecia o Brasil.

Casi lo detuvieron en Israel, pero un retraso burocrático lo impidió

En junio de 1994 se hizo llegar a las autoridades francesas una solicitud para que se procediese a la detención de Polanski, a la que la administración gala prestó poca atención. Los intentos por atrapar al director de obras como La Semilla del Diablo o Lunas de Hiel siguieron con el cambio de siglo. En octubre de 2005 la Fiscalía de Los Ángeles tuvo conocimiento de que el realizador viajaría a Tailandia por lo que se volvió a enviar la orden de arresto a través de la Interpol. Sin embargo, 'Roman Polanski apareció en Tailandia, pero no fue detenido', confirmó la portavoz de la Oficina del Fiscal de Los Ángeles.

El último regate de Polanski a la justicia estadounidense tuvo lugar el 10 de julio de 2007 en Israel, cuando un retraso burocrático impidió que la orden de detención llegara antes de que el realizador abandonase el país. Finalmente, el pasado 22 de septiembre, la Fiscalía californiana fue informada de que estaba programado que el realizador apareciese en el festival de cine de Zúrich, en Suiza.

Las autoridades americanas tienen 60 días para pedir la extradición

La maquinaria estadounidense se puso en marcha y, esta vez sí, se preparó una solicitud de orden de arresto que dio con los huesos de Polanski en una cárcel suiza. El director fue detenido el pasado domingo a su llegada a Zúrich, en respuesta a la orden de búsqueda y captura lanzada por Estados Unidos en relación con un caso de relación sexual con Samantha Geiner, ocurrido en 1977, cuando ella sólo tenía 13 años.

Lo cierto es que las autoridades norteamericanas no lo pudieron tener más fácil. Semanas antes de que Polanski pisara suelo suizo, los detalles sobre su asistencia al festival, incluida su agenda, estaban disponibles en Internet. Sin embargo, el entorno del director ha asegurado a varios medios que el cineasta no se imaginaba un recibimiento que los cuerpos de seguridad del país alpino le tenían preparado.

'No se sentía en peligro porque tiene un chalet de esquí en la exclusiva estación de esquí de Gstaad, en el que pasaba grandes temporadas sin la interferencia de la policía', explicaron sus allegados.

Nadie esperaba su arresto en Suiza, donde el director posee un chalet

Perdida la batalla de la libertad, ahora Polanski espera sentado en su celda el momento en el librar su siguiente envite: evitar por todos los medios una extradición a Estados Unidos. Su abogado, Hervé Temime, ha asegurado que 'está decidido a luchar'. De hecho, el letrado ya ha presentado un recurso contra el arresto ordenado por el departamento suizo de Justicia con el fin de ser extraditado a Estados Unidos. La Sala II del Tribunal Penal Federal, situado en la localidad suiza de Bellinzone, confirmó ayer haber recibido dicho recurso, por lo que se espera una decisión en las próximas semanas.

Las autoridades estadounidenses disponen de 60 días para presentar una demanda definitiva de extradición ante las autoridades suizas, y también, en ese caso, Polanski podría recurrir. De hecho, la Fiscalía de Los Ángeles ha confirmado que el proceso puede alargarse hasta tres meses, debido a los posibles recursos que puede presentar en contra el director.

Hervé Temime también ha iniciado el procedimiento para solicitar la puesta en libertad de Polanski, aunque fuera bajo fianza u otras condiciones especiales. El portavoz del Ministerio de Justicia suizo, Guido Balmer, no ha excluido esta posibilidad, aunque ha subrayado que se concede raras veces en el país alpino. También afirmó que la una posible liberación del cineasta podría tener lugar con la condición de que permanezca bajo custodia domiciliaria en el chalet que posee en Gstaad, hasta que se resolviera el caso.

La detención de Polanski, cuando llegaba a Zúrich para recibir un premio a toda su carrera del festival de cine de esta ciudad, ha causado estupor e indignación en Francia y Polonia, así como en los medios cinematográficos internacionales y suizos, hasta el punto que la ministra de Exteriores de Suiza, Micheline Calmy-Rey, ha admitido una 'falta de tacto' en el hecho de utilizar la invitación efectuada al cineasta franco-polaco para su arresto, aunque no dudó de la legalidad jurídica de la medida. 'Existe un tratado de extradición con EEUU y Suiza respeta los tratados', dijo Calmy-Rey, ante el club de la prensa diplomática en Berna en sus primeras declaraciones sobre el caso.

Por su parte, el agente de Polanski, Jeff Berg, aprovechó una entrevista en la cadena de televisión estadounidense ABC para justificar la huida de su cliente porque temía ser víctima de un error judicial. 'Roman fue encarcelado. Cumplió su tiempo en prisión', aseguró Berg, que además tuvo palabras para quienes critican la actitud del director alegando que 'la situación que rodea al caso es mucho más compleja de lo que parece'. En la misma línea se expresó el magnate de Hollywood Harvey Weinstein en una carta. Weinstein llamó a la unión de todos los integrantes de Hollywood para evitar la extradición de Polanski asegurando que 'independientemente de lo que cada uno piense del supuesto crimen, el hecho es que ha pagado por lo que hizo'.

Algunas fuentes cercanas al caso han asegurado que el detonante que ha desencadenado la detención ha sido la actitud de los abogados estadounidenses del cineasta. Los letrados enviaron dos escritos este mismo verano a la Oficina del Fiscal del Condado de Los Ángeles quejándose de que nunca había existido una intención real de capturar al director ni ofrecerle una salida alternativa a sus más de tres décadas de huida.

Los abogados de Polanski acusaban a la Oficina del Fiscal de beneficiarse de la ausencia de su cliente para evitar tener que enfrentarse a una posible demanda por errores procesales y pedían que se retirasen los cargos contra él. 'En todo este tiempo no ha habido ningún esfuerzo serio para lograr la extradición del señor Polanski, así que la intención es clara: continuar aprovechando su ausencia para mantener una situación anticonstitucional y evitar enfrentarse a un posible delito de conducta improcedente', aseguraba la carta de los abogados Chad Hummel, Douglas Dalton and Bart Dalton, fechada el pasado 27 de julio.

Es probable que la orgullosa Justicia estadounidense se tomara el órdago de los abogados como una provocación que ha dado con los huesos de Polanski en la cárcel. Quizá, en el tiempo que tarde en resolverse su caso, el director tenga tiempo para pensar, escribir su propia historia y convertirla en un clásico del cine de fugas.