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Agustín Sánchez Vidal gana el Premio Primavera con una novela que ensalza la cultura inca

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La pasión que el escritor Agustín Sánchez Vidal siente por la cultura inca, sus leyendas y misterios, le han valido hoy para ganar el Premio Primavera de Novela con su obra "Nudo de sangre", una novela histórica y de aventuras situada en el Perú colonial, que recrea con maestría la sabiduría de aquel gran imperio.

En la misma edición del Premio Primavera, dotado con 200.000 euros para la obra ganadora, quedó finalista el periodista y escritor Luis del Val (Zaragoza, 1944) con su novela "Crucero de otoño", una obra coral y cosmopolita que encierra a sus personajes en un crucero por el Mediterráneo para "reflejar la hipocresía y el cinismo que inunda la sociedad occidental".

Las líneas generales de ambas obras han sido explicadas hoy por el crítico literario Ángel Basanta, en un encuentro con la prensa en el que, por primera vez en la historia de este premio que convoca Espasa Calpe y Ámbito Cultural, han estado presentes los galardonados.

"Son dos novelas muy interesantes y muy diferentes", aseguraba Basanta, miembro del jurado del que han formado también parte Antonio Soler, Ramón Pernas, Ana Rosa Semprún y Myriam Galaz, como secretaria sin voto. La presidenta, Ana María Matute, no ha podido asistir al fallo del premio por problemas de salud.

Para Basanta, "el gran mérito de 'Nudo de sangre' es que mezcla extraordinariamente cultura e historia en una trama muy bien urdida. Lo que empieza siendo una novela histórica y de aventuras acaba superando las limitaciones de ambos géneros para terminar en una historia de amor a la cultura de los incas".

Afincado en Zaragoza desde hace más de cuarenta años, Sánchez Vidal (Cilleros de la Bastida, Salamanca, 1948) tiene más de cincuenta libros en su haber sobre literatura, arte y cine, y "Nudo de sangre" es su segunda novela, tras "La llave maestra" que publicó en 2005.

Hoy, visiblemente contento, Sánchez Vidal ha contado que "Nudo de sangre" "se puede leer como una novela de aventuras de pleno derecho", pero los lectores que quieran ir más allá se encontrarán con la experiencia que él tuvo cuando hace ocho años fue a Perú y descubrió "aquel paisaje y aquella cultura extraordinaria, y el poso que ha dejado en la nuestra".

"Es una auténtica novela de amor a la cultura inca y a cómo se puede conseguir una cultura tan extraordinaria sin escritura", afirmaba el ganador, catedrático de Historia del Arte en la Universidad de Zaragoza.

En palabras de Basanta, la novela ganadora cuenta "una larga historia" que se desarrolla en dos períodos separados por 200 años. La primera parte transcurre en el siglo XVI y recrea los últimos años del Imperio Inca, mientras permanecieron encerrados en la ciudad secreta de Vilcabamba "para mantener la libertad y las características de su cultura".

La segunda parte traslada al lector al siglo XVIII, a la época de la expulsión de los jesuitas, y tiene como protagonistas a un ingeniero militar español, descendiente de los jesuitas que estuvieron en Cuzco, y a "una bella mestiza indígena descendiente de la familia del linaje real de los incas".

El zaragozano Luis del Val combina su labor como periodista en la Cadena Ser con su actividad como escritor, que le ha valido premios como el Gijón de Novela, que logró en 1987 con "Buenos días, señor ministro", o el Ateneo de Novela con "Las amigas imperfectas".

En la novela finalista del Premio Espasa (dotada con 30.000 euros) la intriga, el espionaje, el amor y el lujo se dan cita en un crucero por el Mediterráneo, en el que el autor consigue "aislar a una serie de personajes que encarnan conflictos y situaciones de nuestro tiempo", señalaba Ángel Basanta.

Del Val es muy aficionado a los cruceros y, de hecho, como contaba hoy, cada año suele hacer uno por la costa turca próxima a Grecia.

"Crucero de otoño", insistía hoy, "es pura ficción", y en ella hay desde empresarios que se hacen millonarios con el tráfico de drogas y sus esposas, que presiden fundaciones antidrogas, hasta espías retirados, matones y prostitutas.