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Álex Rigola estrena en Madrid "2666", su adaptación de la novela de Bolaño

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Madrid, 19 feb.- Avalado por el respaldo generalizado tras su estreno en Barcelona, el Teatro Lliure y su director, Álex Rigola, presentan en las Naves del Español de Matadero Madrid "2666", su adaptación de la novela de Roberto Bolaño que lleva al espectador por una aventura teatral de cinco horas.

"Este espectáculo nació de mi pasión por Bolaño y por esta novela, de la que quedé prendado hace casi cuatro años, y porque buscaba una aventura teatral diferente", ha afirmado Álex Rigola en la presentación del montaje en las Naves del Español de Matadero, donde estará en cartel desde el jueves y hasta el próximo 2 de marzo.

"2666" es la novela póstuma e inacabada de Roberto Bolaño, chileno de nacimiento, mexicano de adopción y afincado en Cataluña, que sabía que iba a morir y que, según la conclusión del director de escena, quiso llevar a este libro el material de varias novelas, planteándonos, a partir de los asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez: "¿qué sociedad hemos hecho para estar creando monstruos?".

Con un elenco de actores encabezado por Cristina Brondo, Álex Rigola llega a Madrid satisfecho de la reacción del público, que en Barcelona se quedaba a esperar el final de la historia, y convencido de que no funcionaría fragmentar en varios días el espectáculo, porque, aunque dividido en cinco partes muy distintas, es una historia cerrada.

Cada parte -que dura entre 35 minutos y una hora- está separada de la siguiente con un descanso y se desarrolla en espacios muy distintos, al igual que el libro, de forma que la escenografía pasa desde un salón de conferencias, a una caja de tres metros por uno y medio pintada de verde, o a una instalación con fotos del desierto de Ciudad Juárez.

"Aquellos a quienes les gusta Bolaño nos han dado su beneplácito, y quienes no lo conocían han acudido al libro", comenta un Rigola visiblemente contento con la última propuesta del Lliure.

Junto a Pablo Ley, empleó un año entero en adaptar la novela de más de mil páginas, que habla fundamentalmente de dos temas: Ciudad Juárez y los asesinatos de mujeres y la literatura, pero sin olvidar otros asuntos laterales como la locura, la muerte o la dignidad.

El director se propuso conservar la "prosa poética" de este "clásico contemporáneo", que "no tiene nada que envidiar a ninguno de los grandes", según Rigola.