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Una antigua fuente de agua es vital para Australia

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Una antigua cuenca de agua subterránea del tamaño de Libia es la clave para que Australia evite la crisis por escasez, aunque el cambio climático se hace sentir en esa nación golpeada por la sequía.

La Gran Cuenca Artesiana de Australia es una de las mayores de agua subterránea en el mundo, cubre 1,7 millones de kilómetros cuadrados y se encuentra bajo una quinta parte del país.

La cuenca contiene 65 millones de gigalitros de agua, aproximadamente 820 veces la cantidad de la superficie de Australia y suficiente para cubrir con medio metro de líquido la masa terrestre, según el Comité Coordinador de la Gran Cuenta Artesiana.

Se llena lentamente cuando la lluvia se filtra por la porosa roca arenisca, quedando atrapada en la cuenca subterránea.

"Si quisiéramos usarla toda, allí probablemente habría suficiente agua para satisfacer las necesidades de agua de Australia durante 1.500 años", dice John Hillier, un hidrólogo que acaba de terminar un Estudio de Recursos de la Gran Cuenca Artesiana.

La cuenca se formó entre 100 y 250 millones de años atrás y tiene capas intercaladas de acuíferos de arenisca llenos de agua y rocas de cieno y lodolitas calcáreas que no contienen agua.

El agua de la cuenca se extrae por medio de perforaciones y es la única fuente para la minería, el turismo y el pastoreo en Queensland, Nueva Gales del Sur y los estados del sur de Australia, así como el Territorio del Norte.

El agua subterránea genera al año 3.500 millones de dólares australianos (unos 1.800 millones de euros) para la agricultura, la minería y el turismo, dice el Comité Coordinador de la Gran Cuenta Artesiana.

Con la excesiva extracción de agua, se corre el riesgo de que la presión artesiana caiga demasiado, por lo que esta antigua fuente sería inalcanzable.

Un proyecto de sostenibilidad de la Gran Cuenca Artesiana, que empezó en 1990, quiere proteger el suministro de agua y la presión hidráulica necesaria para acceder a él.

Hoy todavía hay unas 3.000 perforaciones que vierten agua sobre 34.000 kilómetros de desagües abiertos, quedando el 90 por ciento del agua evaporada por el calor del desierto.

Los granjeros están cercando las perforaciones y usando teléfonos móviles, tecnología punta y satélites para controlar el acceso del ganado.

"Es absolutamente crucial para la existencia de las comunidades que se cuide esto. Nos damos cuenta de que hay mucho aquí, pero debemos cuidar de ello detenidamente porque necesita tanto tiempo para recargarse que si lo perdemos ahora no se recargará en el transcurso de vidas humanas", dijo Angus Emmott, que administra una finca ganadera llamada Moonbah en el centro de Queensland.

El boom global de las materias primas de los últimos años ha visto un aumento dramático de la actividad minera sobre la cuenca y las autoridades esperan que la extracción de la industria siga aumentando.