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Antonio Lobo Antunes, un artesano de las palabras que desdeña la intriga

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Antonio Lobo Antunes, encumbrado ya como uno de los grandes escritores lusos, se confiesa un artesano de las palabras: "Trabajo con ellas", afirma el narrador, de prosa impactante pero ajena al dictado de la intriga.

"Un libro no se hace con ideas, se hace con palabras que no se sabe de dónde vienen", afirma en entrevista a Efe Lobo Antunes (Lisboa, 1942), aspirante luso al Nobel de Literatura que acaba de presentar su última novela.

"Que Cavalos Sao Aqueles Que Fazem Sombra no Mar?" (¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el Mar?), su más reciente trabajo, indaga, con un estilo torrencial y riguroso, la sordidez humana a través de una galería familiar por la que desfilan un padre ausente, una madre atormentada, los seis hijos de la pareja y la empleada del hogar.

"No son personajes, son voces, que vienen, que van, no siempre es la misma voz", asegura el escritor con actitud ausente y reflexiva.

El libro, dividido en siete "actos" y cuya edición en español se desconoce aún cuándo se lanzará, es la metáfora de una corrida de toros, donde la madre -al igual que el animal- se enfrenta a un destino trágico e inevitable.

Esta estructura narrativa inspirada en la fiesta brava ya la había intentado con otros libros, confiesa, aunque sólo con éste ha prosperado.

Desde sus primeros trabajos hasta sus últimas novelas, Lobo Antunes ha evolucionado hacia una literatura introspectiva, densa y contundente, según sus críticos.

"No me interesa nada la intriga, la historia. En los primeros libros sí, pero luego terminaba y pensaba: no es esto lo que quiero", reconoce.

A Lobo Antunes el acto de escribir le resulta "cada vez más difícil" y un miedo obsesivo a no fabricar "más palabras" le atormenta desde 1985, cuando decidió dejar su profesión de psiquiatra en el Hospital Miguel Bombarda de Lisboa para centrarse en la labor literaria.

"Hay días que hago tres líneas y hay días que hago media página. No comprendo por qué (...) Ese es mi miedo, que un día no salga nada más", revela.

El escritor trabaja diez horas al día en su céntrico apartamento lisboeta, cuyos enormes vanos se abren al bullicio de la ciudad y donde intenta desentrañar la obra que yace "por debajo", escondida en "sucesivas capas terrestres".

La obra final se descubre con "gran humildad" y sin "vanidad", observa Lobo Antunes, quien considera los galardones "muy agradables", aunque asume que no tienen "nada que ver" con la literatura porque ni "mejoran ni empeoran los libros".

Amante de la literatura española y capaz de recitar a clásicos como Francisco de Quevedo o a contemporáneos como Federico García Lorca, el autor luso considera el fenómeno del "best seller" un tipo de libro "escrito para el hoy".

"Se venden muchísimo, pero su vida es muy corta. No me interesan nada", argumenta.

En cambio destaca que las obras de los clásicos -entre los que cita a Luis Cernuda, Leopoldo Alas Clarín o Miguel de Cervantes- continuarán vendiéndose pese al paso del tiempo.

Con todo, Lobo Antunes, autor de obras como "Conocimiento del infierno", "Manual de inquisidores" o "Yo he de amar a una piedra", no guarda apego al pasado: "Los libros que escribo lo que quiero es olvidarlos".

Con un estilo caracterizado por la multiplicidad de narradores, Antonio Lobo Antunes es ya uno de los escritores lusos más internacionales con obras traducidas a 16 idiomas y premiadas fuera de Portugal.

Varias de sus novelas están influenciadas por sus vivencias como psiquiatra y tienen además la amarga marca de la experiencia que vivió en la guerra de Angola, en la que sirvió como médico de las tropas coloniales lusas entre 1970 y 1973.

Entre otros galardones, Lobo Antunes obtuvo en México el de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara de 2008 y el premio literario internacional de la Unión Latina de 2003.

Antonio Torres