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Arturo Ripstein, el niño que sabía que iba a hacer películas

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El mexicano Arturo Ripstein, uno de los directores más reconocidos de América Latina, al tiempo que controvertido, confesó hoy que desde muy niño sabía que "iba a hacer películas", al tiempo que se reconoció "aprendiz" del gran cineasta español Luis Buñuel.

La intervención de Risptein en la Casa de América de Madrid daba el pistoletazo de salida al festival ViVamérica, que reunirá hasta el próximo día 9 a más de medio centenar de representantes del pensamiento y la cultura iberoamericana.

Bajo el lema "Las razones de Ripstein", el actor Vladimir Cruz y el productor mexicano Roberto Fiesco conversaron con el cineasta, con quien acaban de trabajar en "Las razones del corazón", sobre su proceso de creación cinematográfica.

El cineasta, de 67 años, se remontó a su infancia para desvelar sus primeros pasos en el mundo del cine.

"Era el único niño de cinco años que sabía lo que iba a ser de mayor, yo iba a hacer películas", dijo Ripstein director de medio centenar de títulos para el cine y la televisión, premiados en festivales como San Sebastián, La Habana, Sundance y San Diego.

Hijo del productor Alfredo Ripstein, afirmó que desde muy pequeño se familiarizó con el mundo de las moviolas hasta el punto que uno de sus recuerdos "más nítidos" es sentado en las piernas de los directores con los que trabajaba su padre.

A los quince años presenció el rodaje de Nazarín (1958) y conoció a Luis Buñuel, amigo de su "papá" y con quien mantuvo una relación de maestro-alumno que se prologó hasta la muerte del director español en 1983.

"Llamé a su puerta y le dije que quería ser director igual que él", rememoró Ripstein, que detalló que tras proyectarle en dos ocasiones "Un perro andaluz", Buñuel le dijo: "Son las cosas que yo hago".

Ripstein desmintió que el actuase como asistente de Buñuel en ninguna de sus películas. "Yo solo fui a aprender", subrayó, para elogiar a continuación el trabajo del director de "Viridiana". Con Buñuel "llegas lo ves y dices es insuperable", precisó.

Tras afirmar que todas las cosas de la vida las aprendió en los estudios -porque nunca salía de ellos, hasta el punto de que se convirtieron en su "pequeño mundo"- probó suerte como actor, una carrera que abandonó al carecer de vocación.

El cineasta ha contado para la adaptación de varias de sus películas con su mujer, la guionista Paz Alicia Garcíadiego. "Trabajar con Paz es grato y vivir con ella difícil", dijo, para añadir: "Yo a veces me vuelvo loco y digo las cosas que digo".

Precisamente, estos días Ripstein ha cobrado actualidad por unas polémicas declaraciones en las que arremetía contra el jurado del Festival de San Sebastián y contra su director, José Luis Rebordinos, al asegurar que el certamen donostiarra había pasado de ser serio a convertirse en "subnormal".

En las últimas horas el director ha apelado a la "locura momentánea" y ha reconocido que se arrepiente "y mucho" de las críticas vertidas contra el festival, donde logró la Concha de Oro en 1993 y 2000.

Enfrentado a los convencionalismos y al cine comercial afirmó que "uno filma por venganza" y la ficción es el terreno "donde todo es posible".

Ripstein guarda muy buenos recuerdos de sus colaboraciones con escritores de la talla de Gabriel García Márquez, José Emilio Pacheco y Carlos Fuentes, entre otros.

"Pronto me di cuenta de que era mejor trabajar con escritores que con guionistas, que se apoyaban en tópicos", dijo el director de "El coronel no tiene quien le escriba" (1999) y de ahí que se dirigiese, rememora, a hablar con García Márquez.

"Trabajar con escritores era estimulante y fuente de aprendizaje", dice este director que anhela superar retos con cada producción.

El director, que se confiesa "paciente" a la hora de trabajar y con ritmos fáciles -el de "Las razones del corazón" eran las pulsaciones de este órgano-, intervendrá mañana de nuevo en el Festival ViVamérica en la mesa "Evolución del cine latinoamericano en el último cuarto de siglo".

Desde hoy y hasta el próximo día 9, la Casa de América albergará debates, exposiciones, cine y diversas actividades, que culminarán el domingo con un gran desfile por el centro de la capital al que pondrá música Willie Colón.

Por Mercedes Bermejo.