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Avalancha de críticas contra el ajuste de Merkel

La canciller tendrá complicado aprobar su plan en el Parlamento

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El plan de ahorro más drástico de la historia de Alemania desde la II Guerra Mundial, parido hace dos días por el Gobierno para ahorrar 80.000 millones de euros entre 2011 y 2014, se ha convertido en el hijo bastardo de la canciller, tras lloverle críticas de todos los sectores. Las resacas siempre fueron duras, y si no que se lo digan a Angela Merkel, que se enfrenta ahora a sindicatos y oposición por los recortes en partidas sociales, y a los economistas, escépticos ante el plan.

El primer enemigo son los sindicatos, que ya han anunciado su rechazo a la reducción de funcionarios del Estado y de su sueldo, al igual que a la merma de las ayudas por hijo y a los desempleados. 'La lucha social comenzó ayer', anunció el jefe de la Confederación de Sindicatos alemanes, Michael Sommer, quien ha convocado una manifestación en Berlín el sábado.

A Merkel se le pinta un panorama complicado a la hora de aprobar en el Parlamento su ajuste, dado el rechazo de muchos partidos. Necesita votos tras perder la mayoría después de los pésimos resultados que obtuvo en Renania del Norte-Westfalia.

Las reacciones políticas de ayer refrendaron esta falta de apoyos. El líder socialdemócrata, Frank-Walter Steinmeier, alertó a la coalición de 'los desequilibrios sociales' que implican sus recortes, mientras que su presidente, Sigmar Gabriel, añadía: 'Mamá ha metido en el programa de ropa delicada de la lavadora a los ricos y demás clientela del FDP [socio de Gobierno de la CDU de Merkel], y ha dejado el centrifugado para los desempleados, las familias y los municipios'.

Incluso en las filas de la propia coalición de Merkel se considera que muchos puntos aún necesitan concreción, y que 'se podría haber hecho mucho más para recordarles sus obligaciones a los más adinerados', según opinó el presidente del grupo de trabajadores de la CDU/CSU en el Bundestag, Peter Weiss. A esto se unen las discrepancias entre el FDP y la CSU sobre el gravamen sanitario.

Por otro lado, el paquete de medidas podría frenar el crecimiento de Alemania. Según el economista jefe del banco Deka, Ulrich Kater, a pesar de que en 2011 los efectos serían poco palpables, el PIB alemán podría crecer entre 0,5 y un punto menos en los años siguientes.