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Avanza la tala ilegal del Amazonas

Una ONG realiza el primer informe que estudia de forma directa la selva amazónica talada irregularmente. El 89% de la madera que se extrae en Pará carece de autorización legal

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El 89% de la madera que se tala en Pará, el Estado brasileño del que se extrae el 45% del total de la madera del Amazonas, carece de autorización legal para su explotación. Así de contundente es la conclusión de un reciente informe del Instituto do Homen e Meio Ambiente daAmazônia (Imazon), una ONG brasileña que lucha por el control de la deforestación en la selva amazónica.

La importancia de este informe radica en que es el primero que hace una estimación directa del porcentaje de selva talada irregularmente. Hasta ahora, se daban apenas estimaciones, que oscilaban entre el 10% alegado por las autoridades paraenses al 70%-80% aducido por Greenpeace. Imazon se sirve de imágenes de satélite para elaborar mapas sobre el estado de la selva y extrae conclusiones a partir del daño de la capa superior, la que puede verse desde el aire.

En el Amazonas, la tala suele ser el primer paso para la deforestación. En muchos casos, esa área que se ha ganado a la selva acaba utilizándose como vía de colonización y transformación del suelo en pastos para el ganado o los cultivos de soja.

Teóricamente, la tala en Pará sigue un plan aprobado por el SEMA (Secretaría de Estado de Medio Ambiente paraense) que garantiza que la madera sea extraída a un ritmo moderado, escogiendo ejemplares maduros y minimizando el daño a aquellas plantas de las que no se hará un uso comercial.

La UE, que importa la mitad de la madera, carece de una normativa para evitar la ilegalidad

Sin embargo, las cuentas no cuadran: el 89% (casi 375.000 hectáreas) del área explotada no se corresponde con lugares en que la actividad maderera fue aprobada por el Estado. Y además, también en ese otro 11% del área cuya explotación sí había sido autorizada se han detectado irregularidades, como la concesión de licencias en propiedades donde ya se estaba talando anteriormente o en zonas completamente deforestadas.

De poco parece haber servido el esperanzador acuerdo para el control de la selva al que llegaron, en julio de 2008, el Estado de Pará, el Ministerio de Medio Ambiente brasileño y los representantes de la industria maderera de este país. Para Imazon, este estudio evidencia que los sistemas de control no están funcionando. 'Acabamos siguiendo el tema sólo por denuncias; además, sabemos que se están registrando los datos de modo erróneo, muchas veces a propósito', afirmó André Monteiro, uno de los autores del informe, al diario Folha de São Paulo.

Se calcula que los países europeos importan la mitad de la madera amazónica, por lo que la Unión Europea tiene una especial responsabilidad en este asunto. España está, por detrás de Francia y junto a Italia, entre los tres mayores importadores de madera amazónica de la Unión Europea, según datos de la ONG.


Imagen de la tala de árboles en la selva amazónica, en el Estado brasileño de Pará.  - AFP

Desde 2003, existe en el Parlamento europeo un reglamento en desarrollo: el Plan de Acción para la Aplicación de leyes, gobernanza y comercio forestales, o Plan FLEGT. Se trata de una ley según la cual todas las empresas de la cadena productiva de la madera tendrán que proveer información sobre el origen de la materia prima de los productos que comercializan en Europa. El objetivo es, a semejanza de la Ley Lacey aprobada en Estados Unidos en 2008, impedir la entrada de madera extraída ilegalmente.

España está entre los tres mayores importadores de madera amazónica de la UE

Pero 'todo va muy lento en la Unión Europea, faltan todavía años para que los distintos países adapten su legislación', señala Miguel Ángel Soto, responsable de Bosques para Greenpeace. Mientras, la asociación ecologista está demandando a los Gobiernos que las compras públicas garanticen un origen legal de la materia prima. Soto destaca la Certificación Forestal (FSC), que viene a ser a la madera lo que es el sello de comercio justo para otros productos como el café o el cacao. Empresas comoLeroy Merlin e Ikea ya han empezado a trabajar con FSC.

Este tipo de soluciones se vuelven indispensables cuando, según el último informe de Greenpeace sobre esta materia, seis compañías madereras que operan en la Amazonia han sido repetidamente multadas y han cometido todo tipo de ilegalidades, desde la corrupción al uso de la intimidación y la violencia.Y estas seis empresas, asentadas en Pará, son habituales proveedoras de madera tropical al mercado español. En 2007, este Estado proporcionaba el 86% de la madera importada en España.

El problema no es simple, ni tampoco lo es su solución. La deforestación tropical provoca una quinta parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo, lo que es más incluso que el sector del transporte. Y los bosques tropicales, que cubren el 7% de la superficie terrestre, son el único colchón contra el cambio climático. Un colchón en grave peligro de extinción.

Los ecologistas brasileños han recibido con euforia la noticia de que Marina Silva, ex ministra de Medio Ambiente con Luiz Inácio Lula da Silva, se pasaba al Partido Verde y se perfilaba como candidata a la presidencia en 2010. Aun conscientes de que sus oportunidades de victoria son mínimas, muchos creen que la entrada de Silva en la carrera presidencial coloca las cuestiones ambientales, y en particular la protección de la selva amazónica, en un lugar privilegiado de la agenda política. Los partidos políticos se verán obligados a “colorear de verde” sus programas.

Tal vez por ello, Lula decidió dar bombo y platillo al anuncio, el pasado 12 de noviembre, de los últimos datos sobre deforestación, que muestran el menor índice de caída en los últimos 21 años. Y otorgó todo el protagonismo a su candidata, Dilma Rousseff. Silva no fue convidada al acto.
El mandatario brasileño, además, se reunió el pasado viernes con su homólogo francés, Nicolas Sarkozy, en una cumbre sobre el clima de los países amazónicos. Lula acusó a Obama de no comprometerse suficiente en su reciente oferta de reducción de emisiones. “La propuesta de EEUU para Copenhague está muy por debajo de su responsabilidad”, dijo.