Publicado: 13.09.2012 08:02 |Actualizado: 13.09.2012 08:02

Los banqueros de la crisis siguen en su sitio

Hundir la economía mundial le costó a Goldman Sachs 550 millones. Su presidente sigue siendo Lloyd Blankfein. Los últimos escándalos de bancos británicos y estadounidenses, síntoma de que nada ha cambiado

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Si la crisis fagotizó a los Gobiernos de cuatro de las cinco grandes potencias europeas, paradójicamente, muchos de los poderosos banqueros considerados responsables de la crisis siguen ocupando sus puestos. La pregunta es inevitable: ¿Que Lloyd Blankfein siga siendo presidente de Goldman Sachs, Jamie Dimon de JP Morgan, Brian Moynihan del Bank of America y Vikram Pandit de Citygroup, no es la constatación de que el sistema financiero se ha impuesto a la democracia occidental? 

"No creo que pueda considerarse una victoria de nadie contra nadie", dice el profesor de Ciencia Política y Sociología de la Universidad Carlos III de Madrid, Joan Pere Plaza. "Es cierto que, salvo en casos muy contados, los responsables últimos de las decisiones no han pasado por ningún proceso de rendición de cuentas. Al menos por una temporada las actividades especulativas de alto riesgo parece que pasarán a un segundo plano. No creo que volvamos a asistir a la venta masiva de acciones preferentes, por ejemplo", añade.

Francesco Saraceno, miembro del Observatorio Francés de las Coyunturas Económicas y profesor de Economía europea en la facultad de Science Po de París, ve muy revelador que de pronto "hoy no se hable ya de las raíces profundas de la crisis. Nos estamos olvidando de que, con excepción de Grecia, las finanzas públicas de los países se han degradado para responder a la crisis del sector financiero". Por ello cree que "hay que estar muy atentos para que no se apague el debate sobre la regulación de la finanza. La clave para un crecimiento sostenible pasa por que coexista un sistema financiero dinámico con una serie de reglas que impidan los abusos y penen los comportamientos peligrosos o ilegales. Y creo que aún estamos muy lejos de esto".

Este verano, con los focos puestos en la presión de los especuladores sobre España e Italia, han podido pasar desapercibidos una serie de comportamientos muy cuestionables sobre los grandes bancos británicos y estadounidenses. Por ejemplo, Barclays fue acusado de haber estado manipulando los tipos de interés para obtener mayores beneficios. Su presidente, Marcus Agius, con un sueldo de casi 900.000 euros al año, dimitió y ahora la entidad está en busca de la transparencia perdida.

"Lo que realmente da miedo de Europa hoy es que estamos asistiendo a un fundamentalismo de mercado que no se veía desde los años noventa"Otro caso escandaloso es el del HSBC, al que las autoridades de EEUU acusaron de haber estado lavando dinero de cárteles de la droga, grupos terroristas y regímenes totalitarios. La filial británica de Standard Chartered también fue pillada infraganti por los reguladores estadounidenses haciendo el mismo trabajo con el Gobierno de Irán.

El primero pagó una multa de 251 millones de dólares; el último, 319 millones. Goldman Sachs, por precipitar al vacío toda la economía mundial sólo ha tenido que afrontar una multa de 550 millones de dólares.

Y eso que en la cumbre del G-20 que se celebró en 2008 en Washington Sarkozy, Zapatero, Brown, Berlusconi y Merkel prometieron que iban a refundar el capitalismo. "Creo que lo que realmente da miedo de Europa hoy es que estamos asistiendo a un fundamentalismo de mercado que no se veía desde los años noventa con los 'ajustes estructurales' que impuso el Fondo Monetario Internacional a los países en vías de desarrollo. Sabemos bien qué efectos tuvieron las recetas liberales en América Latina. ¿Estamos seguros de que queremos volver a reproducirlas en Europa? se pregunta Saraceno.

Plaza destaca que la línea que separa la política de la economía es tan delgada que "ninguno de los actores que asistieron a aquella cumbre es tan independiente ni su capacidad de acción tan autónoma" como para poder cambiar todo el modelo económico vigente.