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Borau teme que miles de personas dejen el cine por la suspensión de las ayudas

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El cineasta y presidente de la Sociedad General de Autores, José Luis Borau, teme que la suspensión de la orden que regula las ayudas al cine por parte de la Comisión Europea se pueda prolongar "meses o incluso años", y si así acaba sucediendo "miles de trabajadores tendrán que cambiar de profesión".

En una entrevista concedida a Efe, Borau indicó que "las cosas en Europa van más despacio que aquí", de modo que cabe la posibilidad de una paralización de la producción que "los grandes actores y directores podrían aguantar", pero no así "los miles de cabezas de familia que trabajan como ayudantes de producción, de fotografía, de maquilladores, de montadores...", enumeró.

"Esta gente no puede estar tanto tiempo sin cobrar", abundó el director aragonés, quien recordó que "sucedió lo mismo con el sonido en directo" y para cuando Carlos Saura lo recuperó en sus rodajes, "mucha gente ya no sabía hacerlo porque había olvidado la profesión".

Borau opinó que si la reforma del sistema de ayudas estatales al cine es rápida "el cambio puede ser para mejor", pero insistió en que "lo malo es el limbo muy peligroso" que se puede generar mientras dure la suspensión del formato actual, habida cuenta de que la industria cinematográfica española "es de cristal".

Una industria a la que, dijo el presidente de la SGAE, "no se le puede someter a la prueba de que durante tanto tiempo no se produzcan películas" ya que, salvo destacadas excepciones, "no tienen salida en el mercado" a causa de que "hay demasiadas", y por lo general "se hacen con muy poco dinero".

Se remitió al dato de que el año pasado España fue el segundo país europeo por detrás de Francia que más películas produjo; un "disparate" porque "el mercado", dijo, "no tiene capacidad para asimilar tanta cantidad".

A esto se añade que "la mitad no se estrenan y otras muchas tienen estrenos fingidos en salas determinadas para ver cómo funcionan en taquilla o para poder concurrir a los Goya".

Criticó que de España salgan "muchas mamarrachadas, lo que no es exclusivo de nuestro país. La diferencia", añadió, "es que en Francia, por ejemplo, sigue siendo un negocio porque el público las ve todas mientras que aquí te cuesta trabajo llevar a la gente al cine".

Y luego existe el riesgo añadido de que "si al espectador no le gusta la película dice: ¡qué malo es el cine español!", cosa que Borau cree que no sucede con "las malas películas francesas o americanas".

El presidente de la SGAE atribuyó este fenómeno a que "los españoles somos amargados, escépticos, pesimistas, negativos, justo la otra cara de la moneda de Francia", y sentenció: "tan idiota es una posición como la otra".

Celebró casos aislados como "Planet 51", que pese a que "está hecha en los alrededores de Madrid está teniendo un éxito muy grande en Estados Unidos", lo que le supone "una gran satisfacción y orgullo" y viene a demostrar que "en España, con talento, podemos hacer de todo, el problema es que no siempre contamos con el dinero necesario".

Otro de los asuntos de actualidad a los que se refirió José Luis Borau fue la intención del Gobierno de tener potestad de interrumpir el servicio de internet a los usuarios que se descarguen películas o música de forma gratuita, y de la que dijo ser firme partidario.

Argumentó que "está muy bien hablar de arte gratuito, pero lo comprendería si también fueran gratis el pan, los zapatos o la casa", y opinó que el rechazo que esta medida podría suponer se debe a que "todo el mundo piensa en las grandes fortunas de la música, en casos como el de Alejandro Sanz".

Sin embargo, indicó que como presidente de la SGAE atiende constantemente a "muchas viudas que vienen a cobrar de los derechos de un pasodoble que escribió su marido en los años cincuenta y viven de esos ingresos, de 300 ó 500 euros mensuales. No hablo de los herederos de Falla o del maestro Rodrigo", añadió.

José Luis Borau recalcó que "esto no se discute en Alemania, Francia o Gran Bretaña. Sólo se discute aquí y es un misterio", concluyó.