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Brown "espantado" por la ejecución de un británico en China

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Por Maxim Duncan

El primer ministro británico, Gordon Brown, dijo que estaba "espantado" tras conocer que China ejecutó el martes a un ciudadano británico al que sorprendió traficando con heroína, ignorando los llamamientos de la familia del prisionero que alegaba que era un enfermo mental.

Los familiares de Akmal Shaikh y el Gobierno británico habían pedido clemencia, indicando que el ex empresario padecía un trastorno bipolar.

El Tribunal Supremo de China rechazó la apelación diciendo que no había suficiente base, después de que el Ministerio de Exteriores chino dijera que Shaikh tuvo acceso a todos los derechos legales.

Brown condenó la ejecución con palabras contundentes que podrían elevar la temperatura diplomática por el caso.

"Condeno la ejecución de Akmal Shaikh de manera enérgica, y estoy espantado y decepcionado de que nuestras persistentes peticiones de clemencia no hayan sido concedidas", dijo en un comunicado emitido por el Ministerio de Exteriores británico.

"Me preocupa particularmente que no se llevara a cabo una valoración de su salud mental".

China aún tenía que confirmar públicamente que Shaikh había sido ejecutado en la ciudad occidental de Urumqi, capital de la región de Xinjiang, cuando Brown emitió el comunicado. En Londres un portavoz de Exteriores dijo que Reino Unido había sido informado por parte de las autoridades chinas de la ejecución de Shaikh.

Sería el primer europeo ejecutado en China desde 1951, según grupos occidentales de derechos humanos.

Shaikh aún estaba "esperanzado" cuando algunos familiares le visitaron este fin de semana en Urumqi, según dijo su primo Soohail Shaikh a los periodistas en el aeropuerto de Pekín a última hora del lunes.

"Rogamos misericordia y clemencia a las autoridades chinas para ayudar a reunir a esta familia destrozada", declaró Soohail Shaikh.

Brown pidió a China la semana pasada que no ejecutara a Shaikh, nacido en Pakistán y afincado en Reino Unido desde que era un niño.

El caso podría dañar la opinión pública en Reino Unido contra China. También podría irritar a la opinión pública china, resentida por lo que Pekín a menudo califica de "interferencia" en los asuntos internos del país.

La heroína es un grave problema en Xinjiang, fronteriza con Asia Central. La región se ha visto sacudida por la violencia étnica y protestas en julio, más nuevas protestas en septiembre tras extenderse el pánico por unos supuestos ataques con jeringuillas.

Todas las ejecuciones en la ciudad han usado inyecciones letales en los últimos años, declaró un responsable apellidado Jia a periodistas en el centro de detención de Urumqi donde permanecía Shaikh.

Los defensores de Shaikh, entre los que se encuentran el grupo de derechos británico Reprieve que hace campaña en contra de la pena de muerte, dice que fue engañado para traficar la heroína por una banda que le prometió convertirle en una estrella del pop. Detenido en 2007, un tribunal chino rechazó su última apelación el 21 de diciembre.

Reprieve colgó en Internet la grabación de una canción realizada por Shaikh, "Come Little Rabbit", que calificó como "terrible" pero que el condenado creía que sería un éxito mundial y ayudaría a conseguir la paz mundial.

"Esta historia no trata de cuánto odiamos el narcotráfico. Reino Unido al igual que China está completamente comprometido a abordarlo", dijo el ministro de Exteriores británico, David Miliband, en un comunicado distribuido a los periodistas. "El asunto es si el señor Shaikh se ha convertido en una víctima del mismo."