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La CAM acumula pérdidas de otros 600 millones en tres meses

Salieron más de 1.000 millones en depósitos tras decir Ordóñez que era "lo peor de lo peor"

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Los números rojos de la Caja de Ahorros del Mediterráneo van en aumento. La entidad alicantina, intervenida por el Banco de España en julio pasado, registró unas pérdidas de 1.731 millones hasta septiembre, lo que supone prácticamente 600 millones más respecto al quebranto de 1.136 millones declarado en el primer semestre del año.

Y la sangría no se queda en los resultados. A raíz de la sustitución de los gestores, la entidad ha continuado perdiendo depósitos, un problema que llegó a su cúspide en marzo pasado cuando rompió su fusión con Cajastur. Entonces, salieron de la entidad más de 4.000 millones. Y tras la llegada de los administradores públicos, el problema volvió de nuevo. Al cierre de septiembre, los depósitos de clientes ascendían a 27.547 millones, lo que supone un 7,5% menos (2.241 millones) que en junio. Por tipo de depósitos, la fuga ha sido mayor en las imposiciones a la vista (es decir, las cuentas corrientes), con un descenso del 11,2%. En las imposiciones a plazo, la bajada ha sido del 6,2%, o de 1.373 millones.

La salida de dinero está dañando las cuentas porque paga muy caros los fondos

Pero el problema no se acaba ahí, aunque las cuentas de septiembre no reflejen más. Aquella frase de 'la CAM es lo peor de lo peor' que pronunció el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, el pasado 30 de septiembre mientras explicaba la situación de todo el sector, hizo mucho daño a la entidad, que en unas pocas semanas volvió a perder más de 1.000 millones en depósitos. Eso no consta todavía en las cuentas presentadas ayer ante la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Precisamente, la pérdida de fondos de los clientes ha sido una de las razones que le ha llevado a elevar de forma tan sustancial sus pérdidas. La falta de liquidez para seguir operando le ha obligado a captar los fondos en los mercados de financiación a precios prohibitivos que han perjudicado toda su cuenta de resultados, ya que paga mucho para tener fondos y cobra poco por los créditos que tiene.

La otra gran razón de los elevados números rojos, que han sorprendido al sector, son las grandes dotaciones que está realizando para cubrir la altísima morosidad en la que está incurriendo: un 20,8% a final de septiembre, frente al 19% de junio, lo que casi triplica la media del sector (el 7,16%). Además, la cobertura de esos créditos fallidos ha caído hasta el 36%, frente al 39,4% de tres meses antes. Para hacer frente a las pérdidas que pueden suponerle esos impagados, la caja (ahora reconvertida en Banco CAM) tuvo que hacer unas provisiones de 1.735 millones, una cuantía que se resta directamente de los escasos beneficios que pudiera tener y que hace que sus pérdidas sean tan elevadas.

El jueves se conocerán las ofertas para comprar la entidad

Una parte de este aumento de provisiones es por la aparición de nueva morosidad (no sólo en los promotores inmobiliarios sino últimamente también en los créditos a empresas). No obstante, otra parte muy importante, aseguran fuentes del sector financiero, se debe a que ha tenido que hacer muchas provisiones por los créditos calificados en los últimos nueve meses como dudosos o subestándar (a punto de ser morosos). La cuestión es que en el momento de reconocerlos hay que dotar una provisión del 25% (para los dudosos), y en los meses siguientes hay que ir elevando esta cifra según se va consolidando el impago del crédito.

Los expertos del sector también explican que es lógico que los administradores del Banco de España estén cargando las tintas en los resultados de este trimestre porque de esta forma podrán dejar la entidad bien limpia para quien la compre en la subasta que está en marcha. Además, así podrán lucir en el próximo trimestre (el primero completo que estará la caja bajo su gestión) unos números rojos más moderados. No obstante, tampoco serán unos resultados dignos de publicitar, ya que el calendario de la morosidad y las nuevas apariciones de impagos previstas provocarán que surjan otros 300 millones en pérdidas, dicen a Público fuentes del sector. Eso llevará el saldo anual a un quebranto aproximado de 2.000 millones.

En el trimestre actual se espera que el quebranto aumente en 300 millones más

Ya advierten algunas de las entidades que están en la puja por la caja que la situación que están encontrando es mucho más preocupante que la que vieron cuando analizaron su posible compra a finales de primavera o principios de verano. Los administradores se están esforzando en captar nuevo negocio, pero avanzan poco en sus propósitos. Y mucho menos en los créditos, en los que se han propuesto todo lo contrario. Hasta septiembre, tenía prestados 50.825 millones a sus clientes, un 2,8% menos.

El próximo paso para la caja será el jueves, cuando se presenten las ofertas para su compra. El ganador se conocerá dos semanas después.