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La CAM dará este año unas pérdidas de 1.500 millones

El deterioro de los últimos meses le obligará a hacer nuevas provisiones

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La limpieza que hizo el Banco de España cuando tomó los mandos de la CAM en julio no ha sido suficiente. Ya se han quedado pequeños los millonarios saneamientos que se hicieron entonces para cubrir la morosidad que los anteriores gestores no habían querido destapar. Con la llegada del FROB y sus exigencias, las ganancias de 80 millones que había declarado en el primer semestre el equipo gestor destituido se convirtieron en 1.136 millones de pérdidas.

Pero la situación es tan grave y ha derivado tanto en unos pocos meses que en las cuentas de septiembre y posteriormente de diciembre habrá que hacer nuevos saneamientos, nuevas dotaciones para cubrir la morosidad que llevarán las pérdidas anuales a más de 1.500 millones de euros, aseguran fuentes conocedoras de las entrañas de la caja alicantina. Y la cosa hubiera sido mucho peor, aseveran, de no haber sido intervenida, ya que los números rojos del segundo semestre habrían sido tan elevados como en el primero, es decir, otros cerca de 1.200 millones, que habrían elevado el total a más de 2.400 millones. Por ahora se prevén algo menos de 400 millones para el segundo semestre (aunque el comprador podría elevarlas), entre otras cosas gracias a la estrategia que están implantando los administradores del FROB de retención de clientes y de recuperación de impagos.

La caja ha entrado en la guerra de depósitos con altos tipos de interés, pese a estar intervenida, a haber recibido 2.800 millones en ayudas públicas y a tener una línea de liquidez de 3.000 millones. Y, sobre todo, pese a estar pendiente de ser vendida en las próximas semanas con una garantía para el comprador que puede tener un coste de unos 5.000 millones para las arcas públicas (además de los 2.800 millones ya comprometidos).

El comprador, que el Banco de España quiere tener elegido este mes, tendrá que apechugar con una entidad que ha perdido más de 1.000 millones de euros en depósitos desde que rompió su fusión con Cajastur y que sólo ahora está empezando a recuperar algunos créditos impagados. Hasta ahora, los gestores de la caja estaban preocupados por llevar a buen puerto la fusión con Cajastur (hasta marzo) y después por encontrar un comprador que le evitara caer en la intervención. 'Con esas tareas, la caja ha sido durante muchos meses un coto sin vallar', asegura un experto conocedor de la caja. Y eso es mucho decir de una entidad que si no hubiera estado en medio de una fusión a final del año pasado hubiera presentado unas pérdidas de 1.000 millones. Se las pudo evitar porque, gracias a la integración, pudo cargar contra reservas, y no contra resultados, los 1.300 millones que tuvo que dotar de provisiones antimorosidad por exigencia del Banco de España y de los auditores.

Pese a conocer esa situación, el supervisor le permitió presentar en el primer trimestre de este ejercicio una vez ya rota la fusión unos beneficios de 39 millones de euros, una cifra que el tiempo ha demostrado que no tenía ningún fundamento y se alejaba mucho de la realidad. Ese dato no fue auditado porque habitualmente sólo se revisan las cifras anuales y semestrales. En esta ocasión, la caja tampoco tuvo ninguna prisa por dejar analizar las de junio, con lo que la auditora ya entró en la caja cuando estaba intervenida y a petición del FROB.

En el sector critican al Banco de España por haber dejado tanto tiempo a la CAM para buscar un comprador, porque eso ha hecho que se deteriore hasta límites insospechados. Hasta el límite que ha llevado al gobernador, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, a decir que es 'lo peor de lo peor'.